sábado, 31 de diciembre de 2011

El Año de la Miseria

Yo bien quisiera desear un feliz año 2012 a todos mis amigos y amigas, pero si así hiciera sería tan hipócrita como esos políticos que prometen hacer una cosa y luego hacen justo lo contrario. El año que mañana se inicia será fundamentalmente un año de miseria, con drástica reducción del consumo, desaparición de todos los depósitos a plazo fijo que se acumulan en los bancos y parálisis total de las administraciones públicas debido al descontento de los funcionarios, a los que entre los recortes que hizo el PSOE y los que tiene pensado hacer el PP se les convierte en pordioseros del Estado. Las sufridas clases medias españolas pagarán, pues, el pato del despilfarro, corrupción, y escandalosa especulación a través de escandalosas subidas en el IRPF, en el IBI y en el coste de la vida, que no cesa de crecer. ¡Adiós a las compras masivas en El Corte inglés, a los viajes al extranjero, a las cenas y a las copas nocturnas¡ Todo eso va a terminarse y las grandes ciudades españolas van a quedarse vacías a partir de las seis de la tarde por lo menos hasta que llegue el verano. Entonces la gente volverá a salir, pero para pasear, sentarse en un banco y leer el periódico. Mientras tanto, las numerosas embajadas de las autonomías seguirán pagando sueldos millonarios, las televisiones autonómica continuarán emitiendo programas que a casi nadie interesan y los especuladores - los únicos que han ganado dinero en la Bolsa los últimos seis años - continuarán campando por sus respetos sin que nada les pase, porque a los ricos no los toca nadie y menos que nadie el PP, cuya ventaja en las pasadas elecciones le hace practicamente inmune a cualquier crítica.


Uno se pregunta qué clase de "economistas" tiene el PP y llega a la conclusión de que en este sentido es mucho mayor el ruido que las nueces, pues a pesar del ruido mediático que ha producido el nuevo equipo, éste no se ha devanado mucho el cerebro en cuanto al modo de corregir el deficit, pues ha optado por el camino más cómodo e injusto para hacerlo. Es posible, desde luego, que con las medidas anunciadas a bombo y platillo por el señor Rajoy llegue a corregirse el déficit del Estado, pero si eso ocurre será después de un ajuste drástico de rentas que hará retroceder a España muchos años y no es que uno se oponga a dicho ajuste pero, como ya he escrito una vez, siempre y cuando empiece por los que tienen más medios y no por los que tienen menos. No obstante, y al menos a la fecha en que estas líneas se escriben, todo parece que va a seguir igual y así el tremendo castigo impuesto a las rentas de trabajo va a seguir coexistiendo con el despilfarro, la corrupción, la desvergüenza y la cara dura. ¡Cómo va el señor Rajoy a exigir a las autonomías que gasten menos¡ ¡Sólo faltaba, vamos, que el denominado "Gobierno central" quisiera gobernar en España¡ y, por supuesto, lo de exigir a quienes se han llevado el dinero fuera de España que lo devuelvan de inmediato también es, por lo visto, algo impracticable. Que sea, pues, el pueblo quien pague. Ese es el resumen que cabe hacer sobre las recientes medidas anunciadas y da igual que se quiera encubrir el hecho entre bonitas palabras y llamadas a la solidaridad.


Se ha dicho aquí varias veces que la Economía es una ciencia y que la ciencia nada tiene que ver con la política. Si como consecuencia de estas medidas cae la demanda efectiva y los bancos se niegan a conceder créditos a los denominados "empresarios" - esos que siempre quieren ganar más y que si no pueden cierran sus "empresas" - puede ser que complazcamos al voraz e inmoral capitalismo europeo pero el desempleo se incrementará, la explotación del trabajador por el capital aumentará y se operará tal disminución en el consumo que nadie cometerá el error de abrir una empresa como no cuente con sustanciosas subvenciones del Estado Central, autonómico o municipal.


Eso de que Ley es igual para todos supone una patraña más dígalo quien lo diga. La reducción del salario, por ejemplo, supone la anulación de derechos adquiridos tras muchos años de esfuerzo y de dedicación sin que quepa invocar en este sentido el "privilegio" del que gozan aquellos que tienen un empleo fijo. La continuidad en el puesto de trabajo, que hoy está a punto de desaparecer, también es un derecho del trabajador, porque si éste no sabe lo que puede ocurrir con la única renta que percibe es obvio que no podrá programar su economía familiar por modesta que resulte. Pese a todo eso, el Gobierno hace caso omiso y decreta por su cuenta y riesgo lo que es una anulación de derechos adquiridos y encima tiene la cara dura de decir que eso se debe situación "a la delicada situación económica que padecemos".


Ocurre, sin embargo, que la gran mayoría de ciudadanos no están dispuestos a seguir sacrificándose en pro de la clase política y del capitalismo europeo. A ellos les importa una higa si la Unión Europea dice esto o lo otro, porque cuando las cosas van bien no nota bonanza alguna; en cambio, cuando van mal sobreviene la tempestad. Así pues auguro un nuevo año lleno de movilizaciones sociales, de problemas con los funcionarios y de nuevas ganacias para los bancos, a los que nadie tendrá la osadía de meter en cintura. Las diversas autonomías, por su parte, seguirán haciendo lo que les venga en gana sin que nadie se atreva a contenerlas porque mientras no exista una Ley que castigue a quien se resista al imperio del Gobierno central dará igual lo que éste diga, tanto en público como en privado.


En este caso en particular uno no puede recomendar resignación y paciencia a las castigadas clases medias españolas habida cuenta que cuanta más resignación y paciencia tienen, más y más se las fustiga. En cuanto a mí mismo se refiere, cada vez que pienso en las medidas que deberían tomarse ante la caótica situación que vivimos y las comparo con las que efectivamente se toman siento una especie de impotencia y experimento unos deseos enormes de marcharme de este país, aunque sólo sea para evitar el sufrimiento que me produce una política económica que protege al rico y castiga al pobre talando lo único que aún tiene, que son las rentas de trabajo. ¿Cómo se arreglará, digo yo, el que no dispone de renta alguna? Porque habeilos, haylos.


2012 será, pues, el año de la miseria y supondrá un punto de inflexión importante en el proceso de crecimiento de la renta, bruscamente detenido primero y que se ha acelerado después hasta entrar en recesión.


Si esto es cuanto puede ofrecernos D. Mariano Rajoy y su "equipo de expertos" lo mejor que podemos hacer es no ahorrar un euro y que se apañen bancos, autonomías, ayuntamientos y el resto de las abundantes instituciones españolas con dilapidar todo aquello que puedan recaudar.


Esta es mi opinión y como tal la digo: Todo lo que sea deprimir la demanda efectiva y el consumo perjudica el nivel de empleo, la recuperación económica y el bienestar de los españoles. Puede servir, ciertamente, para pagar gastos en los que otros incurrieron con audacia y alegría en el pasado pero como no han sido las clases medias quienes han incurrido en ellos tampoco se ve justicia alguna en que ahora tenga que pagarlos.


¡Y eso que D. Mariano no iba a subir los impuestos¡


JUAN


jueves, 29 de diciembre de 2011

Reflexiones de fin de año

La temprana noche invernal caía sobre la ciudad mientras se encendían todas las luces del alumbrado navideño. Gentes alocadas y nerviosas llenaban las calles cargadas de paquetes procurando abrigarse del frío y decenas de coches cargados de regalos se agolpaban en la calzada esperando que se mitigara el gran atasco. En los grandes almacenes brillaban las luces de colores, el espumillón y la falsa plata de chuscos adornos navideños incitando a consumir sin tasa ni medida.

En aquella última noche del año el hombre llamado Juan reflexionaba sobre todo cuanto había ocurrido desde el momento mismo en que las campanadas del reloj de la Puerta del Sol anunciaban con júbilo el comienzo del año 2011. Johnny-boy, el amigo que jamás le fallaba y a quien conocía desde el día que cumplió once años, le había advertido que aquel año sería para él un tiempo de prueba; que sufriría mucho y que en más de una ocasión se sentiría desanimado y decepcionado ante la ingratitud de sus semejantes.

- No obstante, querido Juan, en este año 2011 que está a punto de iniciarse sabrás con toda certeza quien te ama y establecerás así una línea de separación entre aquellos que te llevan en el corazón y aquellos otros que únicamente te necesitan.

Todo había ocurrido tal y como había dicho el Príncipe. La inflexible rueda de la vida, avanzando implacable, le privó de la persona que más amaba en la tierra sin que en este sentido le valieran razonamientos ni consideraciones para consolarle. Los meses de invierno fueron especialmente duros, porque rodeado de la enfermedad y del desamparo sufrió en su propia carne el zarpazo del dolor, que tantas veces había contribuido a mitigar sin saber, quizás, hasta qué punto laceraba el alma. No había serenidad ni conformidad en aquellas idas y venidas a través del frío parque en el que se elevaba, a saber por qué causa, una inmensa cruz de piedra:

"Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame" .

Esta frase que está escrita en el Evangelio de San Mateo demostraba lo que también le había dicho Johnny-boy un día:

- Mira Juan. Entra dentro de este almacén de cruces y deja la tuya dentro de él. Después elige otra, la que quieras, porque un hombre que ama no puede vivir sin su cruz.

Durante mucho tiempo el hombre llamado Juan fue mirando las cruces que atiborraban las estanterías del almacén y al final tomó la suya, con la que había entrado, y encarándose con su amigo le dijo:

- Creo, Alteza, que voy a quedarme con la que ya tengo.

Entonces el Niño Azul, que llena los corazones de los mortales con ternuras de verdadero Amor, le dijo.

- Bien Juan, pero llévala con donaire porque en verdad te decimos que tú no tendrás ningún Cirineo que te ayude a llevarla. Te basta con nuestra gracia.

Así había sido. Los doce meses del año pesaron en la vida de Juan mucho más que los últimos doce años. Gustó el amargo sabor de la soledad; experimentó en su propia carne el abandono de aquellos que más hubieran podido consolarle; pero no tenían tiempo. Primero que él estaban los negocios, las diversiones y los entretenimientos. Y, mientras tanto, la inflexible rueda de la vida seguía su curso privándole de amigos y de parientes. Era como si todo lo malo y desagradable de la vida debiera de ocurrir precisamente a lo largo de aquel año que por fin estaba a punto de terminar.

Sin embargo, en medio de la tiniebla y de la oscuridad brillaba inextinguible la llama de la Fe y Juan se agarró con toda su fuerza a ella, del mismo modo que un náufrago se agarra al salvavidas en medio de la tempestad. Omnia in bonum, repetía cien veces: Todo es para bien...todo debe ser para bien, porque quien me lo envía me ama con más ternura que la más amante de las madres o el más bondadoso de los padres. El dolor producido por el Amor sólo el Amor mismo puede consolarlo y al hacerlo nos hace más sabios. Y, no obstante: "amare et sapere vix deo conceditur": "Incluso un Dios encuentra difícil amar y ser a la vez sabio".

Ahora Juan sabía que sólo por el camino del dolor se alcanza, al mismo tiempo, la sabiduría y el Amor. Es, amigos y amigas mios, el terrible dolor del alma quien nos hace retroceder y nos impide disfrutar del momento presente, porque nos ofusca y así nos negamos a reír y buscamos el llanto, olvidándonos de lo que aún tenemos para recrearnos en lo que creemos haber perdido. Cuando ríes todo el mundo ríe contigo, pero si lloras entonces te encuentras solo, impotente, débil como el más indefenso de los niños, pero del mismo modo que la llama templa el hierro y los golpes del herrero le hacen más resistente, así templa el alma humana el dolor cuando es por causa del amor. Por lo tanto díme cuanto sufre tu alma y yo te diré cuanto amas.

Ahora bien; siendo el Amor la esencia de la Vida debemos concluir que aquel que ama mucho vive realmente y que por estar el Amor por encima de la vida mortal vivirá para siempre.

¡Adiós, pues, triste año 2011¡ Ahora sé que aquello que te has llevado me será devuelto y entonces ya no habrá dolor, ni llanto, ni oscuridad.

JUAN

miércoles, 28 de diciembre de 2011

La derrota del Tiempo

Cuentan que un día el divino Sol convocó a Junta a todos los seres que habitan el Reino del Espejo. En el amplio salón de los Mil Espejos y ante el impresionante trono del Padre de la Luz, que brilla más que el oro, se reunieron pues casi todos los sentimientos, virtudes y vicios que son propios de la condición humana capitaneados por su correspondiente Príncipe. Faltó a la cita la Envidia, confinada a vivir por siempre en una isla de la que no puede salir a no ser que sea llamada por el humano y la Justicia, ya que ella y el Amor Verdadero son incompatibles pues, como está escrito "Allí donde se halle el Amor Verdadero la Justicia sobra por no ser necesaria" .

- Nuestra premura en llamaros y haceros venir ante nuestra presencia está justificada por una cuestión importante, planteada por Cronos ante Nos y a la que no hemos sabido dar respuesta adecuada - dijo el Sol -. Escuchadla, pues, y decidnos si tenemos que dar la razón al Tiempo o si unicamente pretende confundirnos con sus razonamientos, pues no existiendo en nuestro Reino la mentira es obvio que no puede engañarnos.

La asamblea se removió inquieta porque hablando en líneas generales no sentía ninguna simpatía por aquel eterno anciano de barba blanca y apagada mirada, que caminaba siempre entre las sombras llevando un reloj de arena y una terrible guadaña.

- Bueno, a ver si hay orden -exigió el Sol-. Si os ponéis a hablar todos a la vez esta reunión no servirá de nada. Guardad silencio, pues, y escuchad el razonamiento del viejo Cronos.

Enseguida desaparecieron los comentarios y un pesado silencio se adueñó de la reunión.

- El caso es que Cronos alega algo muy difícil de negar: Siendo una verdad cierta que todo lo que nace debe morir, entonces tiene que haber un tiempo para todo y como el ser humano está formado de alma y cuerpo, habiendo sido creados tanto la una como la otra en un momento dado del Tiempo, resulta necesario someter al dicho ser humano a la servidumbre del Tiempo. Así es que, y según Cronos, él debe ser dueño y señor de todos vosotros porque al fin y al cabo sois sentimientos del hombre. Sin él, no sois nada y hasta Nos mismo deberíamos ponernos al servicio del Tiempo, si es que sus alegaciones tienen fundamento.

No bien hubo pronunciado el Sol estas palabras, la asamblea entera estalló en terribles comentarios. Particularmente molesta estaba, por ejemplo, la Libertad ya que sabía que si también ella debía someterse al imperio del Tiempo no serviría de gran ayuda al ser humano pero su enfado no era nada si se le comparaba con el experimentado por Johnny-boy, el más joven de todos los hijos del Sol y que es Señor del Amor Verdadero.

- ¡Padre divino, que con tu luz y tu calor das la vida al mundo¡ -exclamó airado desde su escaño, haciendo que toda la asamblea se callara de golpe - ¿Qué terribles palabras estás profiriendo? Si todo cuanto ha sido creado debe tener su fin en el tiempo, terminado el ser humano, debería terminar también el Tiempo puesto que él no es más que una creación del hombre. ¿Debo recordaros, padre divino, que el ser humano es una creación vuestra y no del hombre? Pues qué; ¿a qué asunto se comparan las creaciones divinas con las creaciones humanas? Lo que crea el hombre es perecedero, por ser causa deficiente de todo; mas lo que creáis Vos, amado Padre mío, participa de vuestra gloria y es por lo tanto inmortal.

Así habló el más dulce y joven de todos los príncipes del reino. Todos los asistentes hallaron sus palabras muy puestas en razón y le aplaudieron con calor. Incluso Ignis-boy, el divino y bello Príncipe que confunde el corazón de los mortales con la pasión y la lujuria, se mostró de acuerdo con las palabras de su hermano y le hizo un gesto de aquiescencia desde su escaño.

No obstante, el Sol dijo:

- Querido hijo. Aunque todo cuanto has dicho es incuestionable únicamente conseguiríamos derrotar Cronos si lográramos demostrar ante él que no siempre es necesario. Si tú te sientes capaz de hacerlo dinoslo, a fin de que lo sepamos y entonces llamaremos a Cronos, que espera impaciente en la antesala nuestra decisión.

- Entonces llamad a Cronos - replicó el Príncipe -. Que comparezca ante esta asamblea y yo demostraré ante ella que todos los sentimientos humanos, sin ninguna excepción, escapan al imperio del tiempo aunque hayan tenido un principio.

-Que así sea - dijo el Sol.

La entrada de Cronos no fue recibida precisamente con alegría. Hubo cuchicheos y comentarios acerca de su deplorable aspecto, de su apagada mirada y de su boca desdentada y horrible. Sin embargo, su aspecto externo no era nada comparado con su desvergüenza y frescura.

-¡Oh vaya¡ -exclamó aparentemente divertido -. ¿Así es que debo competir con el Niño Azul, que emboba el corazón de los mortales con el melifluo y cursi Amor Verdadero? ¿Acaso hay algo que esté más sujeto a mí que él?

Johnny-boy no hizo caso de la pregunta y siempre cortés, educado y amable saludó al extraño personaje con su gracia y zalamería acostumbradas:

-Sé bienvenido a esta asamblea, creación humana, y explícanos el motivo por el que en esta oportunidad no llevas guadaña ni reloj.

- Mi respuesta es obvia - respondió el otro-. No llevo guadaña ni reloj de arena porque de nada sirven ante esta asamblea, de modo que he dejado fuera los dos símbolos de mi poder absoluto.

- ¿De nada sirven estando aquí reunidos todos los sentimientos, vicios y virtudes que es capaz de poseer una sola alma humana? ¿Y tú pretendes ser Señor de lo que eres incapaz de controlar? Quédate pues, ¡Oh Tiempo¡ fuera del reino y no pretendas nunca entrar en él, puesto que aunque desgastes el cuerpo mortal de los humanos con la vejez y traigas al cabo la enfermedad y la muerte tú mismo has reconocido ante todos nosotros que nada puedes hacer respecto del alma inmortal, aunque haya sido creada, porque en ella brilla y brillará siempre una chispa de eternidad.

Así habló Johnny-boy y al escucharle toda la asamblea aplaudió. El divino Sol sonrió desde su trono y en su fuero interno se alegró mucho ante la sabia respuesta de su Hijo.

Fue así, mas o menos queridos míos, como el Tiempo fue derrotado para siempre y eso explica lo que siempre os he dicho: Que en el reino al que todos estamos llamados no existe el Tiempo.

JUAN

martes, 27 de diciembre de 2011

Las reformas de Rajoy

El próximo día 30 de diciembre, viernes y víspera de la denominada Nochevieja, Don Mariano Rajoy va a explicarnos parte de las reformas que pretende hacer para conseguir que España salga de la delicada situación económica a la que la ha conducido la ignorancia, el despilfarro, la falta de sentido común, la rapiña autonómica y la especulación más descarada de todos los tiempos. Con palabras cariñosas cargadas de patriotismo y llenas de hipócrita resignación, apelará nuestro nuevo Presidente de Gobierno a nuestra comprensión a fin de que acepemos los sacrificios derivados de aquella situación sin tener para nada en cuenta las responsabilidades de aquellos que nos han conducido a ella, que tienen nombre y apellido, los cuales seguramente tendrán a buen recaudo las enormes ganancias conseguidas en la alegre época de las vacas gordas. Como ha dicho Su Majestad el Rey, al fin y al cabo España es un Estado de Derecho; la Ley es igual para todos y en definitiva quien la hace la paga. Cierto, pero lo que no dijo Su Majestad es cómo y cuanto debe pagar quien aprovechándose de las circunstancias metió la mano en las arcas del Estado, o especuló con el ladrillo o posee un enorme parque de viviendas que no quiere vender a pecio de mercado, porque entonces desparecían las ganancias teóricas previamente contabilizadas en los balances. Tampoco se refirió el Rey ni a las indemnizaciones millonarias cobradas por indignos gestores de Cajas de Ahorro, ni a los créditos hipotecarios concedidos por ellas a algunos personajes y que empezarían a pagarse transcurridos cuarenta años. Ni tampoco dijo una palabra acerca de eso que se llaman "seres" (expresión que surge de la contracción verbal entre las palabras "los y "ERES") y que también cuestan al pueblo soberano un ojo de la cara, ni a las embajadas autonómicas, ni a las televisiones, ni a los aeropuertos que no sirven para nada, ni a las infinitas universidades, etc.

Pues bien; aunque parezca mentira no se cree tampoco que el señor Rajoy vaya a referirse a estas cosas cuando anuncie el doloroso paquete de reformas que nos espera para el terrible año 2012. Sugerirá, quizás, una misteriosa "reforma de las instituciones bancarias" pero lo más seguro es que insista en las medidas que afectan más bien a las clases medias españolas. O si no, el tiempo.

Una de ellas, naturalmente, será la congelación del sueldo de los funcionarios. Dado que somos un país en que la envidia es nuestro vicio nacional por excelencia habrá mucha gente que se alegre si tal cosa ocurre, alegando hipócritamente que los funcionarios disfrutan de un trabajo fijo. También lo han ganado, oiga, haciendo una oposición y aunque eso moleste mucho más molesta al funcionario haber tenido que prepararla y bregar en medio de la tempestad. Por supuesto que no todos los funcionarios han accedido a su puesto como es debido, pero eso no justifica que se juzgue a todos por el mismo rasero.

Otra medida, quizás, afectará a los medicamentos. Estoy persuadido de que vamos a tener que pagarlos en todo o en parte y eso me parece una gran injusticia, porque el usuario de la sanidad publica no tiene la culpa de que la gestión de fondos a ella reservada se haya hecho muy mal, dedicándolos en muchos casos a actividades que nada tienen que ver con la sanidad. Lo del "co-pago" es en realidad un "re pago". Ignoro la razón por la que no se llama a las cosas por su nombre pero ya la averiguaré.

Habrá subida de impuestos, ya lo verán. En España el ahorro, que es origen obligado de la inversión, está penalizado por un sistema fiscal injusto, desproprocionado y casi monstruoso. Pero claro; ante la imperiosa necesidad de incrementar los ingresos públicos no cabe disquisiciones basadas en términos tan complicados como "equidad", "principio de capacidad de pago", "sistema fiscal regresivo" y "política de rentas". Para muchos ciudadanos de este triste país deben controlarse los sueldos a través de la productividad pero no se habla ni una sola palabra de los beneficios. Como, además, sin créditos las pequeñas y medianas empresas se "ahogan" todo el asunto se limita a conceder a los bancos liquidez a fin de que éstos puedan reanudar su lucrativo negocio de conceder créditos a empresarios que tan pronto como no ganan dinero cierran a cal y canto sus denominadas empresas.

En cuanto a la reforma del mercado de trabajo, que tan prioritaria parece, uno no ve la razón por la que tenga que ser previa a la reforma de las instituciones bancarias. No obstante, a lo mejor el señor Rajoy nos explica la razón el próximo viernes.

En cualquier caso os adelanto, queridos míos, que el próximo año 2012 estará lleno de sorpresas y que éstas no serán agradables en su mayor parte. Paciencia, pues, y en lo sucesivo antes de emitir un voto téngase en cuenta por quien se vota.

JUAN

lunes, 26 de diciembre de 2011

Clasificación de la Navidad

A lo largo de tu vida te han hablado tanto de lo que es y representa la Navidad que no cometeré el error de insistir en lo que es. No obstante, quizás no te hayas dado cuenta de que existen diversas maneras de celebrar esta fiesta y creo que no está de más un breve recordatorio de ellas.

Existe una Navidad comercial, desangelada y fría, en la que las gentes invaden los grades almacenes y las tiendas de comestibles dilapidando el dinero en regalos y caprichos. Apiñadas en calles repletas de luces artificiales, las familias entran y salen de los comercios cargadas de cosas de dudosa utilidad y centenares de abrumados dependientes se afanan en ofrecer todo tipo de explicaciones acerca de sofisticados aparatos electrónicos que uno jamás dominará, "fragancias" que jamás utilizará, libros que nunca leerá y prendas que yacerán inútiles en el fondo de los armarios. El torpe consumismo, alentado por una publicidad nociva y engañosa, se adueña de las personas y las tarjetas de crédito sufren uno de los "meneos" más importantes del año.

Existe también una navidad absolutamente desprovista de ningún significado, que es celebrada por los que proclaman a voz en grito no creer en nada. La justificación que alegan para comer y beber sin tasa ese dia es que, en realidad, la famosa Noche buena no es sino la heredera de la tradición pagana de la fiesta del "Sol Invicto", que los antiguos romanos celebraban por todo lo alto con cánticos, orgías, bailes y excesos de todo tipo. Estas gentes no decoran sus casas con espumillón, árboles o belenes, se ríen abiertamente de la llamada misa del Gallo y aprovechan la larga sobremesa que suele seguir a la cena de Nochebuena en criticar a diestro y siniestro a la Iglesia Católica, metiéndose de paso con el pobre invitado que osa llevarles la contraria y llamándole ignorante, engañado y miedica. En su terrible simplicidad, estas gentes creen que aquellos que no piensan como ellos son, en realidad, unos amargados que consumen sus días en el temor a la condenación eterna y creen que la Católica Iglesia romana puede librarles de ella dando lugar a los abusos de todos conocidos. Da igual que el invitado en cuestión alegue eso de que no conviene confundir "el culo con las témporas" ; para ellos es una especie de ser inferior, subdesarrollado y torpe, que refugia su temor entre cirios, casullas, curas y frailes.

Una tercera manera de celebrar la Navidad es convertirla en una simple fiesta religiosa. Mucho belén, mucho árbol, muchas luces de colores y mucho espumillón diseminado por toda la casa. Niños cantando villancicos y misa de Gallo, misa de la aurora y misa de Navidad (para los que no lo sepan diré que en el día de Navidad se celebran tres misas diferentes). Quienes en su vida han dado limosna a un pobre ese día lo hacen con ostentación y suelen invitar a sus cenas de Nochebuena a parientes que no ven durante el resto del año.

La cuarta manera de celebrar la Navidad es, sencillamente, vivirla. Con toda la fuerza de tu mente y de tu Fe. Es, ciertamente, la festividad más gozosa de todo el año porque demuestra la enorme fuerza del Amor Verdadero y nos enseña, por lo tanto, a amar. El Verbo, que existía desde la eternidad, cobra carne mortal en el vientre de un mujer, nace como cualquier ser humano y viene a nosotros para darnos ejemplo de vida. Recuerda: "En el principio existía el Verbo y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios..." (Juan 1.1.) No necesito recordarte que Verbo es sinónimo de palabra y que las palabras, cuando son sinceras y están llenas de sabiduría, pueden transformar al ser humano de malo en bueno; pueden transmitir la Paz y el consuelo y pueden alegrar el corazón. Pues bien; el llamado Jesús vino precisamente a eso y a decirnos: "Yo soy la resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque haya puerto, vivirá eternamente y aquel que viviendo cree en mí no morirá para siempre". Date cuenta que toda la historia se inicia en Belén y saca tus propias consecuencias del hecho. No le vuelvas la espalda y ríndete ante la evidencia: Somos amados por el Principio que creó todas las cosas y lo que es más importante quizás. también nosotros podemos amar, pues estamos dotados por el Amor mismo para hacerlo. Anda, pues, no seas remolón y ama a tu semejante como a ti mismo. A quien se empeñe en convencerte de que eso de la Navidad no es más que un invento de la Católica Iglesia aliada tradicional del poder político dile lo que escrito está: "Dios escribe recto, aún con renglones torcidos" y no digas ya nada más, que no hay peor ciego que aquel que no quiere ver.

Posees el don del libre albedrío y ahora dime: ¿Qué clase de Navidad celebras tú?

JUAN

sábado, 24 de diciembre de 2011

El Silencio de Dios

Escribe, Juan, lo que el Amor Verdadero esta divina Noche te dicta y nada temas, porque Nos estamos contigo y es nuestra compañía más dulce que la de la más amante de las esposas o del mejor de todos los hijos.No te apesadumbres diciendo: No quiero estar solo en la Noche divina en la que el mismísimo Dios habla al hombre sin que para Él sean necesarias las palabras y escúchalas con alegría. No digas como muchos de tus semejantes: Si Dios existe y nos ama, ¿por qué no nos habla jamás?¿No comprendes que su silencio se debe a su deseo de que hable tu alma?


Mira: en esta divina Noche en que el pasmado Universo es testigo del Amor inmenso que os tienen hablará tu alma, alto y claro. Sin saber la razón te sentirás alegre y sin comprender el motivo te sorprenderás al hallarte más bueno de lo que crees. Serás comprensivo, al menos una noche del año, y te sentirás conmovido ante las desgracias ajenas porque el divino Niño que nació en Belén hace tantos años se convierte en esta noche en gozosa realidad. Deshecha, pues, los razonamientos de aquellos que niegan la existencia de un Principio Creador y compara sus necios argumentos y torpes razones con lo que siente tu alma inmortal esta noche en la que celebráis la llegada a vuestro mundo del Amor Verdadero. Mira que Él no ha querido nacer en medio de la abundancia, sino en la pobreza de un establo y que no fueron finos pañales de lino los que cubrieron su carne mortal, sino humildes lienzos apresuradamente rescatados del modesto equipaje de sus padres. Sin más calor que el de animales; sin más ceremonia que el Amor; sin más boato del que pueden ofrecer unos cuantos pastores, apresuradamente despertados por el divino mensajero, que proclama: "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad". ¡Oh necios; ciegos aún teniendo ojos para ver; sordos aún teniendo oídos para escuchar¡ ¿Es este el silencio de Dios? En verdad que si vuestros ojos y oídos se ciegan ante la evidencia, no así vuestra alma y por eso ella se alegra aunque vosotros no acertéis a saber la razón. Calladamente, el aliento de Dios mismo penetra en el alma y la alegra al reconocer que a ella llega su creador, pero tú no te das cuenta de eso y atribuyes a otras causas tu alegría en esta noche divina. Cantas villancicos y te sientas a la mesa en compañía de tus seres queridos, sin saber quizás lo que realmente celebras. Pues mira: he aquí que yo voy a decírtelo, aunque me llames ingenuo o alegues que me engañan para así dominarme mejor. Pues qué ¿acaso es engaño tu alegría, ficción ese deseo de ser un poco más bueno, ingenuidad el hecho de que esta noche vuelvas a ser el niño que un día fuiste? ¿Cómo explicas tú todo eso, hijo de los hombres? Dímelo, a fin de que yo lo sepa. No obstante, si no puedes hacerlo escucha lo que te dice un hombre que ama:


Es tu alegría un grito de Dios que estalla en tu alma inmortal recordándote el milagro de Amor que supone el firme deseo de Dios de que alcances la felicidad eterna. Él te creó para eso y no me repreguntéis una vez más la razón por la que te creó precisamente a ti pudiendo crear a otros, pues ¿cómo va a conocer la pobre mente humana los designios de Dios? Tú conformate con constatar lo que siente tu alma cuando llega la Navidad y si salta de gozo no busques pretextos fútiles para justificar este hecho: Salta de gozo al celebrar la llegada a nuestro pobre y desconcertado mundo del Amor Verdadero y así, habiendo sido creada tu alma inmortal para que amara a tus semejantes, nada tiene de particular su alegría cuando se celebra la llegada del Amor mismo. ¿Qué Dios no habla, dices?


Deja de escuchar a filósofos y a hombres que se las dan de sabios, que toda la sabiduría del hombre no es nada comparada con esa chispa de eternidad que anima tu alma y que en esta divina noche saltará sin que nadie ni nada pueda evitarlo. Si sientes el deseo de consolar al que sufre, acompañar al que está solo o visitar al que se encuentra postrado en una cama en la frialdad de un hospital levántante con presteza y ve donde te indica tu corazón, porque es éste y no otro el lenguaje de Dios. Puesto que esta noche lo percibes con absoluta claridad no permanezcas sordo y celebra la Navidad como es debido. Si así haces, ven luego y cuéntame cómo te sientes por haber escuchado el silencio de Dios y haber respondido con presteza a su mensaje de Amor.


Amigo y amiga mía: No es posible la felicidad sin que colaboremos en la medida de nuestras posibilidades a la felicidad de los demás. Extiende, pues, la Paz, la alegría, la amistad, la bondad y la esperanza entre todas las personas que te rodean y no te olvides de las que no pueden celebrar la Navidad debido a la enfermedad o a la pobreza. Si así haces, que te sea devuelto ciento por uno allí donde el tiempo no cuenta.


Deja que Dios conmueva tu alma y no te avergüences de ello, porque es Navidad. Un niño eres; sientete como tal, aunque solo sea una vez al año y si alguien no se ha portado bien contigo recuerda las veces que tampoco tú te has portado bien con Dios: ¿Te niega la alegría por eso?¿Verdad que no? No cometeré el error de decirte cómo has de comportarte con él sabiendo, como sé, que Dios está hablando a tu alma en esta Noche.


Que Dios te guarde, querido amigo y querida amiga. Aunque me seas desconocido yo te amo con toda la fuerza de mi mente, con toda la intensidad que permite mi cansado corazón y con toda la luz de mi pobre inteligencia.


JUAN


viernes, 23 de diciembre de 2011

Blanquea el Alma

Johnny-boy, inefable Hijo del Sol que se complace inundando los corazones de los mortales con la luz azul del Amor Verdadero, se había sentado frente a Juan y miraba con absoluto desdén el enorme montón de papeles que se acumulaban sobre su mesa de trabajo. Seguramente que ninguno de ellos tenía la menor importancia y, no obstante, su amigo se había pasado noches enteras revisándolos, ordenándolos y escribiendo borradores.

- ¿Qué ocurre, Alteza? -inquirió el hombre -. ¿Acaso no aprobáis mi trabajo?

- ¡Oh, vaya¡ Sí que lo aprobamos pero Nos deploramos profundamente que te ocupes tanto de lo que es accesorio descuidando lo auténticamente importante. Pues qué ¿acaso te has olvidado de las fechas en que estás? ¿Cómo no has tenido el detalle de escribir algo que sirva para mitigar la terrible soledad en la que se hallan tantos semejantes tuyos?

- Pues vereis, Alteza - respondió Juan -. Vos mismo me dijisteis el año pasado que no merecía la pena hablar del significado de la Navidad en estos tiempos, dado que tan señalada festividad solo se ha convertido en un pretexto para comer, beber y comprar cosas. En estas condiciones no me siento predispuesto en modo alguno a escribir, repitiendo tópicos que a nadie convencen, ni relatando cuentos que nadie lee.

- Claro, claro. Comprendemos muy bien tu desidia pero en modo alguno la disculpamos, porque siempre que se desaprovecha cualquier ocasión para hacer el bien a un semejante ninguna disculpa es válida y tú no sabes hasta qué punto una simple palabra amable puede traer la Paz al corazón de aquellos que se debaten entre las terribles tempestades que vosotros mismos provocaís. Tú has escrito de política, has viajado, has pronunciado conferencias y ahora nos dices que te parece una pérdida de tiempo recordar a tus semejantes que tienen un alma que cuidar.

- Un alma sucia, Alteza - replicó el hombre -. Con la notable excepción de los niños, cuya inocencia me conmueve profundamente, no veo otra cosa que suciedad cuando miro a los ojos de mis semejantes y os recuerdo que fuisteis Vos mismo quien me concedió el don de conocer el alma humana a través de los ojos, así es que lo que veo, lo veo ciertamente.

- Ya, bueno, Juan, pero eso es debido a que no miras bien - adujo el Príncipe con zalamería-. A todos os ocurre lo mismo: que veis la paja en el ojo ajeno y no reparáis en la viga que tenéis en el vuestro y no es que Nos tengamos demasiadas quejas respecto a tus vigas, pero bueno alguna hay ¿eh?

El hombre llamado Juan no pudo evitar una sonrisa ante el comentario de su amigo y una vez más se admiró ante aquella manera que el Príncipe tenía de decir las cosas. Por muy serias e incluso dolorosas que fueran no había modo de enfadarse con él cuando las decía.

- Así pues, Alteza, habéis venido a recordarme que no soy perfecto. Os lo agradezco pero ya lo sabía.

- ¿Ah sí? No obstante, te permites el lujo de hacer observaciones sobre las imperfecciones de los demás; los abandonas a su suerte agarrándote a ese argumento y los juzgas con toda severidad. ¡Oh hijo de los hombres¡ ¿Hasta cuando hemos de soportar vuestra necedad y vuestra ceguera? He aquí que no hemos venido para recordarte tu imperfección, sino para que comprendas una cosa: por muy sucia que esté un alma humana, Nos podemos dejarla más blanca que la nieve pero tal prodigio nunca se realizaría si no contáramos con vuestra ayuda. Y tú, Juan, al que llaman el hombre que ama, nos has fallado. Sabemos bien que buenas disculpas no te faltan: La Navidad no es lo que fue; los humanos celebran lo que niegan; las gentes únicamente ven en la gran fiesta un pretexto para dar rienda suelta a todos sus instintos y sumidas en el despilfarro y en la abundancia las familias terminan muchas veces peleándose en la divina Noche en la que celebráis la llegada a vuestro mundo del Amor Verdadero. Dinos, Juan, ¿es por todo esto por lo que te has negado a escribir en Navidad?

- Alteza, vos sabéis muy bien que es así - respondió el hombre haciendo un gesto de impotencia-. Vos sois Príncipe e Hijo del Sol, que da la vida, pero yo no soy más que un hombre sujeto a la debilidad de mi naturaleza, torpe y con no demasiadas luces a los que los malos ejemplos desaniman día tras día. Me siento cansado, Alteza, infinitamente cansado y harto de llamar al corazón del humano para que lo abra y deje entrar en él las virtudes que lo perfeccionan y lo hacen inmortal. Ahora bien; si mis palabras no sirven de nada, si todos mis razonamientos se evaporan sin dejar el menor rastro y de nada valen comparaciones, parábolas y metáforas para compensar el terrible desinterés de mis semejantes hacia todo lo que verdaderamente es bello, bueno y grande ¿Por qué seguir insistiendo?

- Porque en ti está el don de poder convencer para que se blanquee esa alma humana y no tienes ningún derecho a desaprovechar la oportunidad de intentarlo -replicó Johnny-boy, mirando con mucho cariño a su amigo -. Nos te lo hemos dado de modo gratuito y tu debes darlo también del mismo modo. No cometas la torpeza de exigir resultados que halaguen tu vanidad, ni caigas en la tentación de creer que todo está perdido. En verdad, en verdad que mientras exista la Navidad, Nos estaremos con vosotros y lo que hacemos Nos debes hacerlo tú todos los días de tu vida. Juan, el Amor Verdadero es así: lo da todo sin exigir nada a cambio y siempre perdona, disculpa y justifica. Anda, pues, y diles esto a los hombres y a las mujeres que pueblan hoy la faz de la tierra: Por muchos errores que hayáis podido cometer os amamos tanto que hemos dispuesto rescataros de la muerte eterna y del vacío absoluto haciendo que el mismo Amor more entre vosotros. Id, pues, al lugar en que ese Amor está, convertido en Niño, y pedidle que blanquee vuestra alma hasta que brille tanto como el mismísimo Sol y nada temáis, porque el cielo y la tierra pasarán pero el Amor que os tienen, afortunados mortales creados a imagen y semejanza del Amor mismo, no pasará hasta el último instante de vuestra existencia.

Pues que así se escriba y que así se cumpla. Feliz Navidad a todos en compañía de aquellos que vuestro corazón ama.

JUAN