miércoles, 30 de junio de 2010

El Estatuto catalán y la Democracia

El Tribunal Constitucional he emitido su fallo e inmediatamente ha estallado una tormenta llena de truenos y relámpagos en tierras catalanas. Han puesto allí su bandera a media hasta y han retirado la bandera española mientras el Presidente Montilla, en un catalán impregnado de acento castellano, convocaba a la ciudadanía a una manifestación para el próximo día 10 de julio. Los independentistas, con Carot Rovira a la cabeza, se las prometen muy felices ante este acto de provocación realizado por Madrid y hablan claramente de independencia mientras viven magníficamente bien cuando asisten a las sesiones del Congreso de Diputados español con todos los gastos pagados. La cosa es contagiosa: en el antiguo Reino de Valencia su Presidente está dispuesto a trasladar todos los artículos declarados válidos por el alto Tribunal a su propio Estatuto y todo eso en medio de una crisis económica sin precedentes, que arruina a los ciudadanos y llena el cielo de peligrosos nubarrones ya que nadie sabe qué nos deparará el futuro. La España en descomposición, con un 20 por 100 de parados, esparce la duda en los mercados financieros y no es extraño: sin trabajo no hay producción y si no la hay no se pueden pagar las deudas, ni mucho menos solicitar más.
Cataluña es un oasis, pero un oasis de corrupción. Si no fuera porque en ella viven muchas personas que les importa un comino el Estatuto y que sufren a regañadientes por las imposiciones de su Gobierno yo estaría completamente de acuerdo con las posturas soberanistas: Que sean independientes, pero en todo. Que lo sean, pero que me devuelvan a mí y al resto de españoles la parte de impuestos que ha ido a parar a las ansiosas arcas del Palacio de San Jaime. Es decir: si quieren la independencia, que la paguen.
El verbo "pagar" expresado públicamente y a propósito de este tema origina entre los presentess un silencio prácticamente de muerte. Lo he experimentado personalmente cuando tuve el sentimiento de acudir a una cena llena de catalanes soberanistas en la que hube de escuchar las sandeces acostumbradas hasta que me harté y pronuncié la frase mágica: "Estoy de acuerdo con todos vosotros; si queréis ser independientes pues lo sois y ya está. Per aixó. Ahora bien, para ello tenéis que pagar". Nadie respondió i tant a mi propuesta: todos se callaron y a partir de este punto los reunidos se moderaron mucho.
Nadie puede acusar a quien estas líneas escribe de ser anti catalanista. Hablo su idioma, lo escribo y tengo muchos amigos en Barcelona, que hasta me invitan a sus domicilios privados cuando visito esa bella ciudad. He tenido dos novias catalanas: la primera me dejó por un apuesto y rubio norteamericano y a la segunda la dejé yo a ella cuando la hallé en la cama con un payés de San Vicente de Calders. Desde los ocho años de edad hasta muy recientemente me he pasado la mayor parte del verano en Cataluña y conozco bien el sentir común de la mayoría de sus ciudadanos: Aman su idioma y hacen bien; aman todas su tradiciones y yo les aplaudo; tienen conciencia de su identidad y yo no veo nada malo en ello. No obstante, también son españoles aunque primero sean catalanes. Pues bien; los españoles votaron favorablemente por una Constitución y ahora hay que respetarla. Hay que respetar, asimismo, las sentencias de los tribunales, porque aquel que no quiere vivir libre con la ley debe ser castigado por la Ley. Ya lo decía Cicerón en De Légibus: Legus servus sumus, ut libere esse possimus. Es decir: somos esclavos de la Ley para que podamos ser libres.
El señor Montilla, evidentemente, ni ha leído a Cicerón ni creo que sepa latín. Su convocatoria a una manifestación para protestar por la decisión del Tribunal Constitucional demuestra, además, que únicamente es demócrata de boquilla y en cuanto a Josep Lluis Carot Rovira ¿que voy a decir yo que no lo haya dicho ya Ortega? Me recuerda mucho a esos caballeros de la más radical izquierda que mientras predican que los ricos deben compartir lo que tienen con los pobres cuando les llega a ellos el turno de hacerlo se niegan escandalizados diciendo: "Somos de izquierdas, pero no tontos"
Siendo niño le pregunté a mi abuelo, que había padecido en sus carnes la dictadura comunista en Hungría, si era justo o no lo era que unos pocos tuvieran mucho y unos muchos nada. Me respondió inmediatamente que no y entonces surgió una nueva pregunta: "¿Por qué entonces no se obliga a los ricos a que compartan parte de lo que tienen con los pobres?" El anciano me sonrió y mirándome cariñosamente sentenció: Porque eso es bueno cuando se reparte lo de los demás, pero muy malo cuando se tiene que repartir lo de uno".
El victimismo del que hacen gala muchos políticos catalanes ante la sentencia del Constitucional, aparte de ser una pura comedia, está llegando a hartar a muchos catalanes ya que lo que ellos desean es vivir tranquilos hablando catalán o castellano, según tengan a bien, y que no les eleven los impuestos para que luego la clase política los dilapide alegremente. El ciudadano medio catalán ama más la vida que la política, con lo que demuestra ser inteligente y le traen al pairo muchas de las preocupaciones de su clase política. Como me decía a mí un chico catalán en Sitges: No és veritat que a nosaltres no ens agradi Madrid. És una ciutat molt acollidora, capital d`Espanya i quam anem allá ens divertim molt. La gent és encantadora".
Es una pena que un pueblo tan auténticamente democrático tenga unos gobernantes que no lo son. Me pregunto si existirán realmente políticos que crean realmente en la democracia y mi respuesta es negativa, pues ellos creen en la Democracia lo mismo que muchos católicos creen en Cristo: Usan su nombre, pero no aplican ni una sola de sus enseñanzas a sus personas viendo la paja en ojo ajeno sin reparar en la enorme viga que tapona el propio.
JUAN

viernes, 25 de junio de 2010

Amor y Física Cuántica

Hoy voy a referirme a una cuestión muy delicada para que tú, amigo y amiga que me lees, te hagas una idea de lo que es el Amor. Será una idea científica, basada en la experiencia y resultado de un razonamiento tan simple que lo vas a comprender enseguida. Cosa diferente es que no quieras admitirlo, pues libre eres.
En 1928 un científico llamado Paul Dirac formuló una curiosa teoría basada en la estructura molecular, que es la base de lo que todos conocemos como materia. Dada la naturaleza de los protones, electrones y neutrones que forman parte de los átomos y habida cuenta que sus respectivas cargas eléctricas son de un único signo, cabe suponer que deben existir otras similares cargadas de energía eléctrica con signo contrario. Así el protón, que está cargado de energía eléctrica positiva debería tener un antiprotón con energía negativa y el electrón que posee ésta última debería tener un antielectrón, también llamado positrón, con energía positiva. En cuanto a los neutrones, siguen estando rodeados de cierto misterio, aunque está demostrado que poseen un movimiento de rotación. Pues bien; si dicho movimiento de rotación se inviertiera aparecería el antineutrón.
Así pues la antimateria existe sin que llegue a colisionar con la materia ya que en ese caso se produciría un poderoso rayo de fotones pleno de energía, que aniquilaría a las dos: materia y antimateria. Entonces si la materia debe ser por definición igual a la antimateria ¿como es posible que exista el universo, si materia y energía es? ¿cómo es posible que existan los planetas? ¿cómo es posible, en definitiva, que existamos nosotros, que también somos materia?
Antes de proseguir he de señalar que en la actualidad la antimateria puede producirse, aunque el procedimiento resulte enormemente caro y por esa misma razón poco práctico. En la conocida obra "Ángeles y Demonios", llevada al cine de modo más bien mediocre, se supone que la antimateria va a destruir el Estado del Vaticano si no se llega a tiempo para desactivarla, pero no se explica demasiado el procedimiento que permite obtenerla. Sin embargo esto importa poco a nuestro propósito. Lo importante es dejar constancia de que la antimateria puede ser creada por el hombre, es decir: que existe realmente.
Estos descubrimientos científicos conducen a un dilema aparentemente imposible de resolver:
Si cada partícula de materia tiene una antipartícula de antimateria, la materia y la antimateria deberían ser iguales. Matemáticamente iguales. No obstante, si lo fueran no podría existir el universo a no ser:
a) Que nunca chocaran. Esto sería como impedir que en una cesta llena de huevos éstos jamás llegaran a chocar entre sí. Teóricamente sería posible, claro; pero en la practica, no. O si no, haz la prueba.
b) Que algo rompiera la igualdad en favor de la materia. En ese caso sería posible el universo y el hombre. Esta alternativa es la que vamos a considerar ahora.
Van ustedes a permitirme que parta de una hipótesis bastante defendible: Aquello que llamamos alma y que cuando terminan nuestros días sobre la tierra ya no está en ella tiene que tener la naturaleza de ser energía, porque participa de todos los elementos esenciales que son inherentes a este concepto. Sabemos poco del alma, en efecto, pues con ella no se pueden hacer experimentos en el laboratorio, pero también sabemos bastante poco de la energía eléctrica y nadie duda de su existencia puesto que se es plenamente consciente de sus efectos.
Tampoco nadie medianamente inteligente pone en duda que nuestros sentimientos son una realidad. Los hay de todas clases, desde luego, pero algunos son de tal naturaleza que únicamente pueden venir de nuestra alma. El Amor es uno de ellos y no es un sentimiento cualquiera, sino el más bello, el más grande y el más bueno de todos. Energía que proviene de energía ¿qué carga eléctrica poseerá? Quizás esta carga pudiera neutralizar una parte de la antimateria, parte que sería tanto mayor cuanto más amor hubiera y sólo entonces se crearía un hueco suficientemente grande al menos para que en él pudiera caber nuestro universo y en consecuencia nosotros mismos.
Así pues, si esta teoría resultara cierta, vendría a resultar que en cierto modo el universo entero y por tanto nosotros mismos somos una consecuencia del Amor. Es decir: que sin Amor no somos nada y que, en consecuencia, el día que desaparezca el amor nadie podrá impedir la desaparición del universo entero convertido en una brillante explosión de fotones, que acabará perdiéndose en el vacío.
No les he hablado a ustedes de Dios, ni de los santos, ni de los profetas, ni de los ángeles ¡ojo¡. Les he hablado, como siempre lo hago, del Amor Verdadero pero ahora desde la fría perspectiva de la ciencia. Pueden ustedes sacar las consecuencias que quieran.
Sin embargo, recuerden:
Mira que abro tus ojos para que veas, pero si no quieres ver no puedo obligarte a ello.
JUAN

jueves, 24 de junio de 2010

Triste Noche de Juan

Detúvose el tren de cercanías en la estación de Castelldefels y de él bajaron en tropel los jóvenes dispuestos a celebrar la noche de San Juan; no utilizaron el pasadizo que permite cruzar al andén principal de la estación porque estaba lleno de gente y cruzaron las vías porque creyeron que no había peligro o no fueron conscientes de él. Las doce de la noche estaban a punto de sonar; la misma hora en la que se inicia la terrible noche en la que muchos disfrutan y uno lucha para que puedan seguir disfrutando. Una manada de jóvenes dispuestos a divertirse no se diferencia mucho de una manada de ovejas. No obstante había peligro; siempre lo hay y máxime en estos tiempos en que los trenes circulan a gran velocidad, así que un Alaris procedente de Alicante arremetió contra ellos y segó la vida mortal de doce personas hiriendo a muchas más y extendiendo las sombras de la Muerte por la mágica noche de Juan.
Así habló Johnny-boy a Juan a las tres de la mañana del día de Juan:
¡Oh Juan, que conoces los secretos del Reino¡ Recuerda que tu nombre significa Dios es misericordioso y comprensivo y deja de llorar por los que se han ido, porque Nos te garantizamos que todos ellos han llegado al reino en el vagón de la inocencia, que si un tren los arrebató otro los tomó, pero si puedes hacer algo por sus familiares no te detengas y hazlo.
Más ¿que puedo hacer yo? ¿Que he de responder al muchacho, que lleno de dolor gritaba en medio del andén: "Solo deseo ver a mi hermano por última vez. Me crié con él . Lo quería. Sólo quiero verlo, aunque esté muerto"? Doloroso quejido que se eleva hasta el cielo en la noche más corta del año; primicia de otros quejidos, anticipo de lamentos y de tristezas para los que cualquier palabra es inútil. Si el paso elevado estaba cerrado por una cadena o no lo estaba o si el subterráneo estaba abarrotado de gente o no es cosa que no me interesa mucho, porque sé que si eso ocurrió, debía ocurrir. No preguntéis por qué, ya que ni el mismísimo Niño Azul sabría daros respuesta y recordad lo que escrito está: "Breve es la vida del hombre sobre la tierra; al igual que la flor, apenas brota pronto se marchita".
No se puede vivir sin Fe. En este valle de lágrimas que es la vida mortal la falta de fe aleja al divino consuelo de las almas de los que sufren por amor. Únicamente el Amor puede consolar el dolor de vuestro amor, pero si no creéis en él ¿qué os queda sino la negra desesperación? Así pues creed y seguid viviendo, porque la muerte no vence al Amor sino que únicamente lo demora. No uséis, pues, el verbo amar en pasado; usádlo en presente y os aseguro que inmediatamente llegará el consuelo. No son palabras sino hechos demostrables, pero si no creéis más que en aquello que véis y tocáis ahora es el momento en que empecéis a creer en lo que sentís. Vuestro dolor es prueba de amor y aquel que ama no muere. Inevitable es la tristeza que supone la separación de un ser muy querido, pero yo os aseguro que dicha separación es breve y cuando el dolor es intenso pero breve se supera mucho mejor que cuando es moderado pero eterno.
No es mala suerte. La suerte no existe, porque todo efecto debe tener su causa y en la suerte nadie puede determinarla. Hay quienes se libraron porque alguien les impidió cruzar las vías, pero hasta este hecho estaba escrito. La individualidad e irrepetibilidad de la persona humana debe impedirnos caer en el error de creer que un accidente que ciertamente se produce podría ser evitado, ni tampoco debemos plantearnos por qué alcanza precisamente a unos y no a otros. No somos dueños de la vida, como he escrito en varias ocasiones, ni sabemos cuanto durará ni cómo partiremos del mundo de la materia al Reino. Todas estas cosas es mejor que las ignoremos, pero no debemos olvidar nunca que necesariamente hemos de partir. Hay que estar preparado para ello y nada más. Y el único modo de estar preparado es amar: para eso hemos nacido y para eso vivimos, así que quien esto ignora o prefiere ignorarlo pierde el tiempo que le dan.
Pasa el tiempo, pero el Verdadero Amor permanece y trasciende a todo. ¿Qué sería de nosotros sin él? La terrible dualidad se ha operado de un modo inequívoco, palpable y cierto, esta noche en las que mientras algunos sufrían otros se divertían. Risas mezcladas con lágrimas atravesaron los velados espejos y llegaron al Reino en la noche mágica en la que pueblan el aire toda clase de seres incorpóreos: primero aquellos que fueron privados para siempre de la Luz; después los que viven en ella eternamente y aunque el común de las gentes no lo sepa existe una terrible lucha entre ellos, una lucha en la que el Amor vence, pero sólo al final y en muchos casos no sin víctimas.
Todo cuanto de bueno y de malo existe en el universo forma parte de la naturaleza humana y así los que primero gozan después sufren y los que son dañados ahora, dañan después. Todos reímos y todos lloramos, aunque no en el mismo tiempo y así conviven nuestros sentimientos, tanto los buenos como los malos y por eso una misma noche puede ser terrible para unos, gozosa para otros; alegre para los que se divierten en la playa, entre alcohol y sexo indiscriminado, y terrible para los que al salir de aquel tren de cercanías que llegaba de Barcelona se toparon con otro tren que procedía de Alicante. Si no tuviéramos fe sería como para que nos volviéramos todos locos, pero para los que la tenemos la cuestión es muy diferente: No podemos evitar el sufrimiento y el dolor; amargas lágrimas surgen de nuestros ojos y una terrible opresión atenaza nuestro pecho mientras el cerebro se niega a admitir los hechos:" Considera, hermano el hecho cierto; hoy estás vivo, mañana muerto". Muy cierto, pero la muerte nada pude con el alma ni con sus sentimientos. Y el Amor es el más grande, el más bello y el más bueno de todos ellos.
Ya sabemos que no somos ángeles; los ángeles no necesitan ser amados ya que únicamente son, como su propia palabra indica, mensajeros; pero nosotros sí que lo necesitamos y en verdad que somos amados tal y como somos, tanto cuando reímos como cuando lloramos. Es amado el virtuoso y el que no lo es, pues sólo el Amor conoce las razones por las que el primero lo es y no el segundo. Todos somos amados en muy alto grado y enorme medida. Esto hay que creerlo; no hay otro camino si queremos ser consolados cuando llegue a nosotros la desgracia. Mira que llegar, llegará; preocúpate, por tanto, de estar preparado para cuando llegue. Tú ya sabes cómo.
JUAN
NOTA: El tradicional cuento de la noche de Juan no será publicado como humilde muestra de dolor por lo acaecido en la estacion de Castelldefels-playa.

miércoles, 16 de junio de 2010

Apretando las tuercas

El último emperador del Sacro Romano Imperio fue Francisco II (1792-1835). Napoleón le obligó a renunciar a su corona y entonces se convirtió en Francisco I, Emperador de Austria y siguió perdiendo batallas frente a Napoleón. Tras Wagram y, sobre todo Austerlitz, mostróse muy desanimado ante Clemente Lotario Wenceslao Nepomuceno, Conde y después Príncipe de Metternich.
-¿Debo pedir clemencia al emperador de los franceses para que pueda conservar mi Imperio? - preguntó.
El inteligente ministro de asuntos exteriores, que se convertiría en árbitro de Europa tras la caída de Napoleón, respondió:
- Si Vuestra Majestad se arrodilla ante el emperador de los franceses éste le aplastará, porque no hay clemencia para el vencido; pero si se pone a su lado ofreciéndole a vuestra hija María Luisa en matrimonio se sentirá tan halagado que jamás volverá a atacaros.
Francisco I le hizo caso y cuando el terrible corso fue derrotado en Rusia y desangrado por la guerra en España, se volvió contra él y al final quedó del lado de los vencedores.
Entre el señor Zapatero y el Príncipe de Meternich existe una distancia punto menos que infinita. Fue llamado a Bruselas, recibió un fuerte tirón de orejas y regresó a España dispuesto a hacer cuanto le pidieron olvidando un principio básico que todo buen diplomático conoce: si se consigue que una nación ceda un poco en algo, inmediatamente se le pide que ceda más hasta agotarla, desangrarla y arruinarla.
No es únicamente España la que emprendió en su día el camino de la especulación y del despilfarro. El capital no tiene fronteras y cuando la especulación se convierte en habitual comportamiento a escala cósmica de los intermediarios financieros - tanto bancarios como no bancarios -las naciones cuyos sistemas productivos no son muy sólidos y que además están roídos por la corrupción y por la ignorancia son los primeros en pagar las consecuencias. Así pues, el FMI ha pedido a Zapatero que ceda más; que reduzca aún más el déficit presupuestario para que el mercado de capitales se estabilice y, naturalmente, el señor Zapatero lo hará o si no el tiempo.
Sin embargo, dado que el actual Gobierno de la nación española no tiene ni idea de Economía, para reducir obedientemente el déficit en la cantidad fijada por un organismo que únicamente defiende los intereses económicos del gran capital no se le ocurrirá otra cosa que allegar ingresos de las rentas de trabajo, de por sí bastante reducidas debido a la subida del IVA, al recorte de los sueldos de más de tres millones de ciudadanos y lo que te rondaré morena. Habrá huelgas, manifestaciones y otros eventos de parecido jaez, pero entre la televisión, el futbol y algún chisme subido de tono el pueblo aceptará su destino entre bromas y chascarrillos.
Ahora bien; tan pronto como eso ocurra, el FMI volverá a apretar las tuercas: "Esta España es un chollo, mi querido barón - dirá algún potentado a otro -. Basta con llamar al señor Zapatero y decirle que si no hace esto o lo otro su país será ignominiosamente expulsado de nuestra brillante y rentable unión para conseguir que España pague los platos rotos ocasionados por la entrada de todos los países del este, que los aceptamos encantados porque son un mercado de infinitas posibilidades".
Mientras tanto, las señoras Salgado y Pajín en la higuera y la de la Igualdad meditando sobre la conveniencia de eliminar de la educación infantil los cuentos de Andersen. Jamás hubiera yo aprendido a escribir cuentos de no haberlos leído y no me parece que sea un hombre frustrado, machista y lleno de prejuicios, sino más bien lo contrario como saben todos los que me conocen. El señor Zapatero, por su parte, prepara leyes sobre la libertad religiosa y pone cara de poker cuando Berlusconi le espeta eso de que "Ha sido usted bendecido porque ha visitado al Papa y se encuentra usted ahora en estado de gracia", tras lo cual se va dejándolo en el más espantoso de los ridículos. Esto no se lo hubiera hecho a Obama, ¿verdad?
Si no nos hace caso ni el apuntador ¿cómo van a hallarse compradores para nuestra deuda soberana? A menos que se les ofrezca un interés desorbitado no la comprarán, porque a tipos de interés normales no existe demanda para estos títulos. Es esto lo que ha dicho el Banco de España, aunque eso sí de un modo la mar de misterioso: "El mercado ha desaparecido"; pero lo que ha desaparecido es la demanda de títulos españoles y no su oferta. Así pues, para que el mercado aparezca de nuevo se impone una disminución de la oferta - cosa que es imposible en las actuales circunstancias- o una elevación importante del tipo de interés - cosa que endeudará de lo lindo a las generaciones venideras. A esto hemos llegado.
Ni una palabra de reducir ministerios, eliminar duplicidades en las administraciones, congelar las subvenciones a entidades y colectivos que no las necesitan o eliminar las cuantiosas subvenciones concedidas a los sindicatos llenos de miembros "liberados", que viven sin dar golpe y que no sirven absolutamente para nada, salvo para actuar de comparsas del Gobierno. En cuanto a los coches oficiales vale más no hablar. Únicamente aportaré el siguiente dato: Cerca de mi casa hay un prostíbulo en el que pueden hallarse opulentas mujeres procedentes del este de Europa o jugosas jovencitas, que han llegado de las ardientes islas caribeñas o de las altiplanicies sudamericanas. He contado hasta una docena de coches oficiales discretamente aparcados en sus proximidades y los he contado cada día. Me pregunto si los servicios prestados por tan agradables señoritas serán pagados también por el pueblo soberano. Naturalmente no puedo saberlo.
JUAN

martes, 15 de junio de 2010

La Señal del Cristiano

La santa Cruz en la que un día murió un Hombre que ama es símbolo sagrado para todos aquellos que siguen la doctrina del Evangelio. En griego, esta palabra significa "buena nueva" y en verdad que todo su mensaje lo es, porque no se habla en él más que de Amor y se nos enseña a amar de un modo sencillo, natural y lógico. Se nos enseña, además, a morir por Amor con la promesa de que quien esto hace gana la Vida Eterna.
Cada uno es libre de seguir esta doctrina o de rechazarla, porque el Cristo nunca la impuso y sin embargo muchos la aceptaron convirtiéndola en una norma de vida, aún a pesar de las persecuciones, de las proscripciones y del martirio.
Lo anterior es un hecho histórico que nada tiene que ver con este otro: Que después de Nicea, la Católica y Apostólica Iglesia romana se apoderó de la Cruz; la convirtió en baluarte contra el infiel, la utilizó con fines claramente políticos y que bajo su sombra se cometieron crímenes horrendos aún a pesar del mandamiento divino de "no matarás", que es una orden imperativa sin que quepa excepción alguna en su aplicación. No obstante, fueron los hombres los que cometieron tales desmanes, no la Cruz, que ha sido, es y será la señal visible del cristiano, es decir del hombre o de la mujer que sigue las enseñanzas de Cristo.
Nuestro Presidente de Gobierno desea hacer una nueva Ley a la que llama de "la libertad religiosa", como si hasta ahora en España todo el mundo tuviera la obligación de ser católico. Como todas sus cosas surgen sin reflexión y con absoluta ignorancia de la historia, porque la santa Cruz no es signo de ser católico, sino de ser cristiano y ya nos hemos referido en más de una ocasión a la diferencia que existe entre ambos vocablos. Una cosa es quitar a la Iglesia Católica el protagonismo que siempre ha tenido en los actos públicos de carácter civil y otra muy diferente pretender que se erradique la Cruz de todos los edificios públicos, que por serlo son pagados por todos los españoles en su gran mayoría cristianos, aunque además sean católicos.
¿Por qué el señor Presidente del Gobierno español se empeña en meterse con los símbolos de Cristo mientras elude denunciar el Concordato con el Estado Vaticano, que es una potencia temporal y teocrática? Si España desea ahondar en eso que se llama Estado laico debería poner coto a los abusos que en nombre de Cristo se cometen y no arremeter contra los símbolos de la Fe, pues ésta una virtud teologal y quien arremete contra ella es como si se atreviera a provocar al mismo Dios. Miles de religiosos y religiosas regentan colegios subvencionados por el Estado, pero con eso no se mete el señor Zapatero; las calles y plazas de nuestras ciudades están llenas de curas y monjas vagos, que deambulan de aquí para allá con una carpeta en la mano o un bolso y que no tienen para el necesitado ni una sola palabra de consuelo:
- ¿Qué tal se encuentra tu madre, Juan?
- Pues como siempre, Madre Encarnación, mal. A veces me desespero porque como estoy solo tengo dudas de si la atiendo como es debido o no.
- Llámame Encarna, hombre. Bueno, ya sabes que rezamos por ti y por tu madre todos los días.
- Eres muy amable, Encarna.
- Y ya sabes que Dios nos da a cada uno nuestra Cruz. Llévala con gallardía, que tú vales mucho. El señor Cura Párroco, que te conoce bien, siempre te pone como ejemplo cuando sale a relucir el tema de los ancianos enfermos en alguna de sus homilías. Naturalmente no pronuncia tu nombre, pero nosotras sabemos que se refiere a ti.
Tras esta conversación, que estoy seguro se ha repetido muchas veces, se va la esposa de Cristo a sus ocupaciones y vuelve el pobre Juan con su madre.
Vive Cristo que no comprendo la clase de caridad que practican estas gentes, pero eso no justifica el empeño gubernativo de arrancar la Cruz de Cristo de los edificios públicos. España es católica; siempre lo ha sido. Desde la Reconquista a la llamada Contra reforma y hasta tal punto que si un día sus gentes dejaran de ser católicas España se convertiría en un simple accidente geográfico sin contenido político alguno. Católica en su estricto sentido; con todas las hipocresías, tabués, prejuicios y temores de una religión que, aún inspirada en la doctrina de Cristo, actúa en muchos casos como si no la conociera o como si la ignorara de hecho. Es lamentable, desde luego; pero es así y el político que ignora las enseñanzas de la historia corre el riesgo de ser engullido por ella con más pena que gloria. Dejemos, pues, los signos y los símbolos en paz y reformemos o eliminemos todo aquello que realmente perjudique al pueblo, incluidas las constantes, exhaustivas e innumerables emisiones por televisión de partidos de fútbol no vaya a suceder que sustituyamos un mito por otro aún peor. No quiero imaginar lo que sucedería si nuestro Gobierno promulgara una Ley que prohibiera el uso de signos y símbolos deportivos fuera de los campos de fútbol: la Revolución francesa sería un juego de niños en comparación con la que se organizaría en este país.
A una gran mayoría de los españoles no les importa ni poco ni mucho que una Cruz presida tribunales, escuelas, hospitales y otros lugares públicos. Están acostumbrados a verla como un elemento habitual de la decoración de estos lugares, pero si se suprime la echarán en falta y aunque únicamente sea por incordiar serán capaces de llevar una Cruz bordada en sus camisas, pantalones y calzoncillos. Eso para que aprendan ¿sabe? Como decía un célebre actor de cine de los años 50 "España y yo somos así, señora".
Deje quietas las cruces, señor Presidente, que no hacen daño a nadie. En cuanto a quien estas líneas escribe, déjeme Su Excelencia hacerle una confidencia: Cuando en las terribles noches de hospital he velado a enfermos, que en completa soledad no podían evitar quejarse a consecuencia de sus muchos dolores y en mi total impotencia para aliviarlos no sabía a dónde dirigir mi mirada la fijaba en el crucifijo y en ese símbolo hallaba fuerzas y gracias para continuar con mi labor. No ha sido una vez ni dos, ¿sabe? Han sido varias y si no lo cree lo único que tiene que hacer su Excelencia es una prueba. Hágala, medite luego, y rectifique, que si un símbolo puede servir para infundir ánimo a los que sienten rondar cerca de sí mismos a la desesperación y a la impotencia es obvio que tiene mucho valor.
JUAN

sábado, 12 de junio de 2010

Amar a una fiera

Juan cerró el libro que acababa de leer y secó con su pañuelo las lágrimas que empañaban sus ojos. El fiel relato de lo que había ocurrido en la I Cruzada, allá por el año 1094, le había afectado mucho porque debido a su gran imaginación y a ciertos dones que él únicamente poseía la distancia temporal no le afectaba en absoluto y así las enormes matanzas indiscriminadas, las violaciones, la falsedad de los papas de Roma y de los emperadores bizantinos le parecían tan próximas como si hubieran ocurrido en el tiempo presente. Como cualquier ser humano, el hombre que ama estaba sujeto al tiempo pero éste no podía dominarlo jamás y gracias a tan notable cualidad para él lo pasado se convertía en presente. Al fin y al cabo, los que habían cometido tan execrables crímenes en Jerusalén, Edesa y Antioquía eran seres humanos en todo semejantes a los que viven hoy y todo eso lo habían hecho en nombre de la religión: "¡Valientes caballeros de Cristo, matad al infiel y que no quede hombre, mujer, niño o anciano que escape a la matanza¡".
- Inteligentia pauca- dijo la hermosa Princesa Aurora, ofreciendo a Juan un blanquísimo pañuelo de lino delicadamente perfumado.
Ah divina Señora¡ -exclamó el amigo de todo el género humano -. ¡Cuan débil debéis pensar que soy por haberme hallado llorando a consecuencia de un texto¡ Considerad, no obstante, que las palabras de este texto han cobrado vida para mí y que, en consecuencia, es como si hubiera estado presente cuando los cristianos masacraron a 30.000 personas en Jerusalén, cuando llenaron las calles de Antioquía de cadáveres o cuando colocaron en espetes los cuerpos de los niños muertos con el fin de asarlos y comérselos.
- No es débil quien llora por amor, Juan querido - replicó la Princesa, hija del divino Sol que a su padre siempre precede -. Sin embargo no deseamos dejarte solo con tu llanto y por eso hemos venido. Sabemos que tienes muchas cosas que decirnos y aunque es bien cierto que siempre te escuchamos cuando nos las dices, no lo es menos que es preferible que nos las digas en persona. Así pues, da rienda suelta a los sentimientos que producen tan tristes hechos en tu alma inmortal que Nos te responderemos como siempre hacemos cuando te sientes tan desvalido como un niño. Pregúntanos y te respónderemos ¡Oh Juan¡ Háblanos y te hablaremos, hombre que por amar sufre y cuyo sufrimiento redime lo mucho por lo poco.
Las palabras de Aurora reconfortaron mucho a Juan. La Princesa era, ciertamente, radiante en su extraordinaria belleza, encantadora en su intacta feminidad, alegre en el gesto y en la palabra y extraordinariamente inteligente. Viéndola caminar sobre el empedrado del jardín posterior uno pensaría que en lugar de andar se posaba y que en lugar de moverse flotaba. Nada había en ella de fantasmal, pues se mostraba ante el hombre que ama bajo la forma de una hermosa joven pero aún así se veía a la legua que no pertenecía al mundo de la materia y la energía.
-¿Cómo puedo yo amar a una fiera, divina Princesa? - inquirió por fin el hombre -¿Quien puso en mí este fuego, que abrasa mi corazón sin quemarlo jamás y que le hace perdonar aún antes de que se sienta ofendido?¿Por qué los horrores que acabo de leer no generan en mí la ira, sino la compasión y en lugar de sentir deseos de venganza progresa el dolor y crece mi perplejidad? En definitiva, Alteza, ¿se puede amar a una fiera como yo la amo?
La divina Hija del Sol no había dejado de sonreír mientras escuchaba las atropelladas preguntas del hombre que ama. Sus brillantes y verdes ojos estaban llenos de afecto. Aproximándose lentamente a Juan con sus divinas manos acariciaba sus cabellos del mismo modo que pudiera hacerlo una madre con su pequeño y querido hijo.
- Muchas preguntas nos haces, hombre que ama, y a todas ellas vamos a responderte para que nuestras palabras queden fijas como puntales en tu alma inmortal y así puedas proseguir tu misión sin que el cansancio te venza. Tus días corresponden a un tiempo en que el ser humano debe darse cuenta de lo que es y significa el Amor Verdadero. Si, pese a ello, tus semejantes lo desperdician nuestro divino hermano Greenboy limpiará este planeta y recuerda que aunque vuestro Dios perdona siempre y el hombre a veces, la Naturaleza jamás perdona.
Los tiempos en los que se desarrollaron los hechos que te han producido amargo llanto eran otros: tiempos de superstición e ignorancia conducidos por hombres perversos que en el nombre de Dios Todopoderoso aseguraban la salvación eterna a los que mataran y murieran por defender la fe católica. Por eso, aunque los crímenes cometidos entonces te parezcan execrables han sido juzgados con mucha mayor dureza aquellos que los favorecieron y promovieron que aquellos que los cometieron. El ser humano al que tanto amas lleva dentro de sí a una fiera a la que se puede calmar o encorajinar y eso último fue exactamente lo que ocurrió en los tiempos de la primera cruzada. La sabiduría y la cultura no sólo calman a esa fiera, sino que la vuelven mansa y la hacen útil porque necesitáis energía para progresar; pero la superstición y la ignorancia pueden llegar a convertirla en un animal rabioso. Tú amas al ser humano porque nuestro divino hermano Johnny-boy puso su llama azul en tu corazón, cuando aún eras niño, y esa llama ha ido creciendo y creciendo hasta llegar a abrasar la totalidad de tu corazón. Tú bien sabes el extraño poder de esa llama, que abrasa sin que jamás llegue a quemar y conoces también la relatividad del Tiempo, que hoy es y mañana no será porque también hay un tiempo para el fin del tiempo. No te sorprendas entonces que los frutos del Amor Verdadero se manifiesten en ti hasta el punto de alejar la ira, la venganza y la soberbia de tu corazón. Eso les ocurriría a todos tus semejantes si fueran capaces de amar como tú amas y entonces no habría matanzas, ni guerras, ni destrucción, ni miseria ni hambre. Si tus semejantes no aman seguirán matando, guerreando unos contra otros, haciendo el mal sin por eso recibir bien alguno y permitiendo la miseria, fomentando la ignorancia y generando tensiones de tan gran intensidad, que terminarán por destruir lo que con tanto celo construye. Ocurre, Juan querido, que tú no amas a una fiera. Ocurre que tú amas a los hombres y mujeres y que éstos llevan una fiera dentro. Deben domesticar a esa fiera con la divina luz azul del Amor Verdadero pero ni nuestro divino Padre el divino Sol, fuente de Vida, puede obligarles a hacerlo ya que están dotados del inapreciable don del libre albedrío. No por tus méritos, sino porque el ser humano también es muy amado por los seres de Luz que habitamos al otro lado del Espejo, te hemos dicho muchas veces que aquel que escuche tus consejos y tenga en cuenta tus observaciones en lo referente a todo cuanto tenga que ver con nuestro divino hermano Johnny-boy aprenderá a amar y ciertamente amará. Cuando lo haga, la fiera que lleva dentro se calmará y entonces tú comprenderás lo que ya te hemos dicho: Que no amas a la fiera que el ser humano lleva dentro, sino al propio ser humano que debe dominarla.
Así habló la dulce Princesa, cuya rosada luz precede a la del divino Sol cada mañana. Y porque Juan creyó que vosotros debíais conocer lo que ella dijo lo escribió aquí y aquí queda escrito.
JUAN

martes, 8 de junio de 2010

Triste Europa

Ha llegado el tiempo, ¡Oh Europa¡, en que sufras las consecuencias de tu soberbia y de tu orgullo porque has despreciado tu Historia, tu tradición y tu cultura. Anda, pide ahora a los Estados Unidos de América que te ayude y te saque de la terrible situación a la que te ha llevado pretender imitar a la nación más rica del mundo. ¿Acaso no sabes cómo controlan ellos el mundo? ¿Ignoras que su imperio es invisible, pero mucho más grande que cualquier otro que haya existido en la Historia?¡ ¡Oh torpe imitadora de la grandeza ajena, aprendiza de chapuzas, capitalista a la fuerza, decadente y miserable¡ Por haber abdicado de los valores que un día te hicieron grande he aquí que yo voy a hacerte pordiosera de poderosos, ante los que te humillarás y suplicarás cual se humilla y suplica el general vencido ante el vencedor.
Deja las maniobras especulativas para otros, ya que tú o no sabes hacerlas o las haces mal y redúcete a vivir como lo que eres: un continente anciano, exhausto, decadente y podrido en el que para nada cuentan los valores del espíritu, sino los de la vil materia. ¡Cuántas veces te advertí que no imitaras, sino que crearas, y tú no has querido¡ Me llamaste loco y visionario, ignorante y agorero de males y he aquí que ahora éstos llegan en tropel y no sabes qué hacer para evitar que te dañen. Ten cuidado cuando coloques sobre los hombros de los más débiles el enorme peso de tus graves errores, pues podría ser que se rebelaran sabiendo el mal empleo que se ha dado a su dinero y, sobre todo, el pésimo uso que hacen de él algunas de las naciones despilfarradoras, vagas, maleantes, cómodas, ignorantes y estúpidas al abrigo de tus garantías y seguridades. Acostumbrarse a lo bueno no es demasiado difícil, pero tener que pasar de lo bueno a lo malo en muy poco tiempo es siempre peligroso sobre todo cuando se está convencido de que lo bueno es un derecho irrenunciable.
Ahora pues, triste Europa, recoge lo que has sembrado y aprende que para ir por la vida de capitalista explotador o de especulador sin escrúpulos hay que tener bien cubiertas las espaldas, como las tiene la potencia a la que intentas emular. ¡Oh torpe¡ Si la emulas ¿por qué no tomas nota de lo que hace cuando se halla en momentos de recesión económica y sobre todo de cómo lo hace?Has creado un enorme macro mercado pero dime ¿si no produces para qué lo quieres? Has ideado una moneda única sin tener en cuenta que en algunos países sus ciudadanos tenían sueldos bajos en comparación con otros y has uniformado precios sobre la base de esa nueva unidad de medida del valor de cambio que has creado. Has concedido subvenciones que se han dilapidado con extraordinaria torpeza; has permitido que algunos de tus ciudadanos soporten elevadas cargas impositivas para poder allegar recursos que después has empleado para respaldar entidades de crédito semi arruinadas por haber querido especular, en lugar de canalizar el ahorro hacia la inversión como es su obligación. Has creado una burocracia inútil y torpe, que sestea en Bruselas o en el Luxemburgo y un fatasmal Parlamento que no sirve para nada, salvo para llenar los bolsillo de lo que a él asisten con más pena que gloria. Has renunciado a Dios. Has renunciado a la Historia. Has unido en lo económico lo que primero fraccionaste en lo político y ahora las cuentas no te salen.
Se aproximan tiempos malos, pero si no aprendes de tus errores no serán nada en comparación con lo que se avecina pues tu tiempo para llorar ha llegado. Llora, pues, y aprende, porque si no lo haces ahora no dispondrás de nuevas oportunidades. Te las prometías muy felices porque decías: Si los que producimos somos pocos y los mercados son amplios ya que de ellos forman parte los ciudadanos de todas las naciones, unos pocos venderán mucho y unos pocos ganarán mucho. Razonamiento correcto, aunque falto de toda ética, pero cojo porque dime ¿en que has empleado tus ganancias sino en dilapidarlas alegremente o arriesgarlas en la torpe especulación financiera? Por lo tanto esto te digo: quien haya dilapidado más y especulado con más fiereza debe sufrir las consecuencias pagando las pérdidas devenidas por tan torpe e ilícito proceder y no el humilde ciudadano, que vive de su trabajo y paga religiosamente sus impuestos. Si no actúas en la dirección correcta nada lograrás, porque es inútil llenar de agua un recipiente agujereado, de modo que cuanta más agua se eche en él, tanto más agua se pierde. Repara, pues, los agujeros o de lo contrario estarás perdida.
JUAN

lunes, 7 de junio de 2010

Da sentido a tu vida

Lee atentamente lo que le ocurrió a Juan y saca el debido provecho de la lectura, porque te aseguro que no es uno de mis cuentos sino que ocurrió realmente.
Entre sus amigos y conocidos, Juan tenía fama de ser un hombre con muy mala suerte. A pesar de sus notables cualidades tanto físicas como intelectuales o quizás precisamente por eso se le envidiaba, aún reconociendo lo de su mala suerte. Había llegado a la serena edad de la madurez sin que nadie le hubiera dicho jamás la frase mágica de te amo; sus relaciones con el sexo opuesto habían sido tumultuosas y como conocía perfectamente el verdadero sentido que significa amar jamás se casó. Hubiera podido hacerlo como lo hace mucha gente: confundiendo el amor con el interés, admitiendo la necesidad de tener a alguien con quien compartir los abundantes problemas que da la vida o dejándose llevar por la rutina aceptando unir su vida a la de cualquier mujer que estuviera dispuesta a ello, sin importarle ni mucho ni poco sus verdaderos sentimientos. En definitiva que no tuvo la suerte de hallar a una persona que realmente le amara y que, en tales condiciones, prefirió más la amargura de la soledad a la falsedad de un matrimonio basado en la mutua conveniencia.
Conforme los años iban pasando, Juan comprobaba la evolución de la especie humana en sus cuatro eslabones básicos: nacer, crecer, reproducirse y morir. Así pues, primero vio nacer a los hijos de sus hermanos, parientes y amigos, les vio después crecer y ser educados, asistió a sus bodas y también, por desgracia, a algunos funerales porque de todo hay en la vida de un hombre.
En las frías noches de invierno solía despertarse sobresaltado al darse cuenta de que su vida no tenía el menor sentido: ni era padre, ni era marido, ni era nada. Se lamentaba porque si hubiera seguido el ejemplo de la mayoría, seguramente se hubiera casado, muy probablemente hubiera tenido hijos y en todo caso su paso por la vida no hubiera sido estéril. Ocurría, sin embargo, que comprendía que no tenia ningún derecho a quejarse. Al fin y al cabo era el tipo de vida que había elegido y si ahora echaba en falta que ésta tuviera sentido debería haberlo pensado primero aceptando las cosas tal y como son y no tal y como él creía que deberían de ser.
No obstante, y como era un hombre con una inagotable capacidad de amar, siempre estaba dispuesto a escuchar a sus amigos cuando le comentaban los problemas que origina tener una familia o cuando, deshechos en lágrimas, le confesaban que su mujer o su marido no les querían; que les habían abandonado negándoles, en algunos casos, hasta el consuelo de ver a sus hijos o que como consecuencia de un durísimo proceso de divorcio se habían quedado con lo puesto. Dotado de un sentido común muy poco frecuente y de una inteligencia brillante, Juan estaba adornado de cualidades mucho más nobles que las mencionadas, a saber: comprensión, ternura, delicadeza y la más preciada de todas: su extraño poder de imponer la paz dónde reinaba la guerra o de hallar luz en medio de la más negra de las oscuridades.
Pese a lo anterior Juan no estaba contento. Ayudar a los demás era, sin duda, una noble tarea pero se daba cuenta de que es relativamente sencillo aconsejar y mucho más difícil asumir las cargas que llevaban muchos de sus amigos. De modo que por éstas y análogas razones una y otra vez se preguntaba el motivo por el cual su vida carecía de auténtico sentido.
Hasta que un día su madre, que era viuda, enfermó de una terrible dolencia denominada mal de Alzheimer, que se manifiesta como un constante y degenerativo deterioro de las facultades mentales y que no tiene actualmente curación. Se daba la circunstancia de que Juan era la única persona que podía antenderla, gracias a que no tenía familia propia y si bien es verdad que, dadas las circunstancias, estaría plenamente justificado que internara a su madre en una residencia no quiso hacerlo. Desde ese mismo instante tuvo que renunciar a muchas cosas y así lo hizo, pero aún echándolas mucho de menos se encontró conque ahora no sólo podía seguir ayudando a los demás, sino que por fin había dado sentido a su vida: un sentido magnífico, maravilloso y auténticamente grande acorde con un hombre que había convertido su propia vida en ejemplo de autenticidad.
Anda y mira si tú estás en ese caso y si lo estás alégrate, porque aunque no tengas familia propia y aunque tus parientes y amigos se alejen de ti por miedo a que puedas solicitar su ayuda, no se puede dar a una vida mejor sentido que sacrificarla por amor a una madre.
JUAN

viernes, 4 de junio de 2010

Y ya no habrá Tiempo

Hay veces que nos pesa la vida justamente por haberla vivido de acuerdo con unos principios éticos y al comprobar una y otra vez cuan poco rentable nos resulta haberlo hecho nos rebelamos contra nosotros mismos; nos llamamos tontos y nos sentimos en clara inferioridad de condiciones con todos aquellos que, aún reconociendo la importancia de dichos valores éticos, se creen que son para los demás y no para ellos. Situados por encima del bien y del mal hallan disculpas para todos sus egoísmos, injusticias, ingratitudes y vicios. La primera vez que su conciencia les reprochó su comportamiento la escucharon atentamente e inmediatamente elaboraron un completo código de disculpas ante el cual se estrellaba toda advertencia, observación o reparo.
- ¿Cree usted en la Vida eterna? - le pregunté una vez a una de estas personas.
- Naturalmente que creo - me respondió enseguida -. Sin embargo, lo que verdaderamente me interesa es que crean en ella mis empleados, mis criados, mis obreros que trabajan los campos de algodón y hasta mi propia familia.
- ¿Por qué?
- Porque si ellos creen afrontarán las injusticias de la vida esperando otra mejor. No me causarán problemas en ésta y, sobre todo, estarán sometidos a su conciencia, que funcionará como un gran gendarme sin que yo tenga que molestarme demasiado.
-¿Y cómo cree usted que será la vida eterna?
- Mire usted; a mí no me importa como es. Tengo otros problemas. Si en ella todos seremos felices también lo seré yo y si para serlo debemos llegar allí libres de toda falta e imperfección, como afirman nuestros señores obispos y Su Santidad el Papa, entonces ni llegaré yo ni llegará nadie porque todos somos imperfectos. Mis fallos no son iguales a los de mis empleados, naturalmente, y ni siquiera lo son respecto a mi propia familia, pero como todos los tenemos sin excepción alguna, mire usted: o somos perdonados o no lo somos. En el primer caso no veo razón alguna para que a mí se me excluya de perdón.
Conversaciones de este tipo no son jamás publicadas por los periódicos pero es cierto que se producen más de una vez, porque la cuestión de si hay o no Vida después de la vida interesa a todo el mundo: Unos, sencillamente, la niegan pero en la medida en que por otro lado reconocen que se debe ayudar a los semejantes entran en contradicción. ¿Por qué ayudarles? ¿Porque se les ama? Otros aceptan que existe otra vida, pero como actúan en ésta tal y como si no existiera hay que deducir que son hipócritas, sobre todo si gracias a dicha postura obtienen todo lo que esperan: dinero, poder y Fama, fundamentalmente.
¡Ojala tú no pertenezcas a ninguno de los dos grupos, amigo mío¡ Date cuenta que los primeros niegan la evidencia, porque si ayudan a los demás porque les aman ¿de dónde procede el amor que sienten? y en cuanto a los segundos recuerda que la hipocresía convierte el corazón en desierto improductivo y lo cierra a cal y canto al verdadero Amor, que no puede penetrar en él por más esfuerzos que realice.
Me dirás, y seguramente tienes razón, que esta vida no resulta muy agradable para todos aquellos que libremente eligen el camino del Amor; que son zarandeados una y otra vez por sus semejantes; que sufren injusticias sin cuento y que son mirados como raros espécimenes por un mundo ahíto de placeres, ciego y sordo, cuyos habitantes desgranan los días de su vida sin que les importe otra cosa que disfrutarlos a tope. Saben que sus vidas son prestadas, únicas e irrepetibles, pero como están firmemente persuadidos de que cuando éstas se acaben se habrá acabado todo, creen amar y no aman; creen ser justos cuando en realidad son injustos; se consideran bondadosos porque no roban o no matan y se muestran implacables con el que yerra. Fácilmente se perdonan a sí mismos, pero casi nunca perdonan a los demás y así, poco a poco, van dilapidando el tiempo del que disponen hasta que para ellos se termina el tiempo.
Ahora bien; como he intentado explicar razonadamente en otras ocasiones, la existencia es una manifestación de la esencia. Si el ser humano existe, debe poseer una esencia y dado que en ella está una inagotable capacidad para amar no puede ocurrir que el amor esté sujeto al espacio y al tiempo, aunque lo esté nuestro cuerpo. No amamos con él, sino con el alma, y siendo el alma energía no puede ser destruida, sino únicamente transformada. Se alegará que tampoco puede ser creada entonces pero ya he dicho en otra ocasión que el término "crear" ha de ser interpretado únicamente en sentido físico, ya que es evidente que la energía tiene que tener una procedencia, como la tienen todos los fenómenos, si bien y por el momento no hayamos podido identificarla con las luces de nuestra razón.
Así pues, cuando el tiempo se acabe, cuando se inicie el "tiempo del no tiempo" del que hablan las profecías mayas y el Apocalipsis, tú alma y mí alma seguirán existiendo, aunque no del mismo modo que ahora. Será una manifestación de nuestra esencia más completa y, en algún caso, más gloriosa, porque esa energía de la que hemos sido dotados volverá a su origen de la mano del Amor Verdadero. Si, como parece afirmar el Papa actual, Dios es Amor Verdadero las cosas no pueden ser más claras: Cuando el tiempo se termine para nosotros iremos al origen de la mano de Dios mismo, bien que no todos. Mira, pues, si te conviene amar o no a tus semejantes porque tanto ellos como tú y como yo hemos sido puestos aquí y juntos para que desarrollemos una capacidad de amar, que tiene atónito a todo el Universo.
JUAN

miércoles, 2 de junio de 2010

El calendario Maya

Entre los siglos III y XVI de nuestra Era existía una cultura en el sur de México y en las actuales Guatemala y Honduras que destacaba en la escritura y en la arquitectura. Sus habitantes hablaban distintas lenguas y no constituían un Estado en el sentido político de la palabra. Como no voy a repetir lo que ya está escrito debo decir que para todo aquel que le interesen los detalles de esta interesante cultura existen textos muy interesantes, que pueden hallarse con suma facilidad en la red.
Sin embargo, y por mi parte, he de referirme brevemente a su calendario para indicar que era bastante parecido al nuestro. El año maya constaba de 365 días y se dividía en 18 meses de veinte días cada uno. Cada mes tenía su propio nombre, que era de una gran brevedad y la población creía en la teoría de la renovación más o menos periódica del mundo a consecuencia de grandes catástrofes de un enorme poder destructivo.
Es, seguramente, debido a esta creencia por lo que muchos han interpretado la más famosa de todas sus profecías - la primera -, identificándola con el fin de nuestro mundo, que se produciría un día muy próximo a la Navidad del año 2012. Hemos de decir, y así lo hacemos tras haber solicitado y obtenido el necesario permiso, que esa interpretación no es correcta .
En realidad las profecías mayas son siete y vamos a intentar comentarlas muy someramente, sin perjuicio de que en otras ocasiones nos volvamos a referir a ellas. Sus interpretaciones auténticas son muy interesantes, pero sobre todo son muy útiles para toda la Humanidad.
Entre el año 1995 y el 2012 el ser humano recibirá el don del sabio conocimiento, que procederá de lo que ellos llaman "el interior del universo" pero que en realidad debemos interpretar como desde nuestro propio yo interior. Por decirlo de alguna manera será una llamada íntima, que de ningún modo se hará pública ni trascenderá de la propia individualidad que nos hará comprender, de una vez por todas, que somos seres hijos de la Luz y no de las sombras. Este fenómeno tendría que suceder porque necesitaríamos estar preparados para la llamada "edad de Itza" , que comenzará a finales del año 2012. La creencia general de que en esa fecha desaparecerá el mundo "tal y como lo conocemos" es cierta, pero eso no ocurrirá porque se produzcan cataclismos ni corrimientos de tierra, sino sencillamente porque es imposible que si se ha operado la transformación individual a la que ante aludíamos el mundo pueda seguir funcionando con los parámetros actuales. Es decir; si verdaderamente los seres humanos hacen suyo libremente la luz del conocimiento que recibirán a través de diferentes medios, el mundo cambiará, pero si rechaza la luz y prefieren las sombras el mundo continuará. Leed ahora vosotros esta frase, porque os va a resultar extremadamente familiar y además quizás os ayude a comprender el auténtico significado del enigmático nombre de este blog:
"Entre 1995 y 2012 cada hombre y cada mujer podrá colocarse, si es su deseo, en el gran salón de los espejos para encontrar en su interior su propia naturaleza, que es multidimensional y por lo tanto no sujeta indefinidamente al espacio y al tiempo..."
Más o menos ésto es lo que dice la primera profecía Maya. Nada de catástrofes, que únicamente llegarán si nosotros libremente elegimos el camino del miedo y la incomprensión en lugar de elegir el camino de la comprensión y la tolerancia. Dicho con otras palabras: si elegimos el camino del odio en lugar de elegir el camino del amor. En este último caso jamás haremos nada para evitar el proceso de destrucción de la vida sobre nuestro planeta, ni siquiera cuando éste se acentúe debido al aumento de la actividad solar. Cuando las cosas hayan llegado a extremos peligrosos la energía limpiará nuestro planeta y lo hará sin contemplaciones, por lo que se aconseja al ser humano que elija el camino de la armonía y no el otro, único modo de evitar tan extaordinaria y destructiva limpieza.
Si, pese a todo, el hombre persiste en proseguir el camino del odio y de la destrucción; si movido por el egoísmo no ayuda a los que más lo necesitan; si obsesionado por la riqueza y el poder no comparte lo que tiene con los que nada tienen entonces, ciertamente, los polos se derretirán y los embravecidos mares inundarán muchas ciudades. Habrá grandes terremotos y corrimientos de tierras que modificarán sensiblemente la superficie del planeta y morirán muchas personas, porque lo que no hemos querido aprender de grado nos harán aprenderlo por la fuerza y como en su momento rechazamos una taza, ahora nos harán tomar a la fuerza tres tazas. Todo eso ¿para que? ¿para vengarse del ser humano por ser tan perverso, insensible y cruel como desgraciadamete es en nuestros días? Quienes siguen este blog sabrán responder correctamente a la pregunta. Si somos amados, y ciertamente somos muy amados, nunca se permitirá nada que pueda considerarse una venganza, porque el Amor verdadero no es vengativo. Lo que ocurra será, simplemente, porque nosotros queremos que ocurra y después comprenderemos y aceptaremos lo que antes no quisimos comprender ni aceptar: Proseguiremos nuestro camino hacia el Reino en el que no existen dimensiones por el único camino que puede conducirnos a él: el camino del Amor Verdadero, que es la auténtica Verdad y la auténtica Vida. Os aseguro que en esos días todo aquello que contribuya a alejarnos de este camino, aunque sea la cosa más insignificante, desaparecerá por completo: No habrá dinero, ni guerras, ni afán de poder, ni deseos de fama, ni vicios que dominen la mente humana y que podrían, eventualmente, apartarla del camino del Amor.
Los mayas llamaban a esa época "La Era de la Luz"