domingo 27 de julio de 2008

Castellano, PERO buena gente

Estaba yo sentado en uno de los bancos de la Plaza de Cataluña cuando llegó hasta mí la queja de un niño, naturalmente en catalán: La mama avui no puc jugar. Tots els nens sòn castellans. Me quedé mirando pensativo la escena en la que una mujer explicaba a su hijo, que aunque los otros niños no eran catalanes o por lo menos no hablaban en catalán eso no era ningún obstáculo para que jugara con ellos. Como, a pesar de todo, el niño no parecía estar muy convencido la buena mujer tuvo que acudir a un ejemplo y mencionó a un tal Raul, seguramente el mejor amigo de su hijo, y dijo con gran desenvoltura: Aixó no és important. Ja veus Raul; és un noi castellá, peró bona gent.
Ante todo debo decir que a mí siempre me ha gustado mucho la lengua catalana. Como signo distintivo de un pueblo, como medio de cultura y como modo de afianzar las tradiciones de una sociedad tan peculiar como la catalana su lenguaje es precioso y no solo debe ser conservado, sino también potenciado. No obstante, si se usa un lenguaje como un medio de discriminación frente a otras personas que no lo hablan entonces se desvirtúa por completo todo el sentido anterior, porque se inicia una guerra en la que una lengua lucha contra la otra con ánimo de vencerla. Cualquiera que sea el resultado de esta lucha es siempre desastroso, porque si la guerra la gana el catalán al final todo el mundo hablará esa lengua olvidando la española y si ganara ésta entonces se perdería aquella. En ambos casos quien pierde es sin duda el ciudadano, puesto que pudiendo ser bilingüe se convierte a la fuerza en monolingüe con un lógico empobrecimiento cultural tanto más lamentable porque ni se concibe a España sin Cataluña, ni a Cataluña sin España. Esto es así, mírese por dónde se mire.
Bien sé yo que la mayoría de los catalanes se rebelan contra este empobrecimiento cultural que se dicta desde la Generalidad con ánimo verdaderamente suicida, pero cuando casualmente escucho comentarios como el que he reflejado me preocupo porque si los niños creen que no se puede jugar con otros niños que no hablen catalán no acierto a imaginar lo que llegará a ocurrir cuando sean adultos. Además, y por el principio de la reacción, muy bien pudiera ocurrir que los castellanos se negaran a entender a los catalanes cuando hablan su idioma y en una especie de reacción algo infantil comenzaran a hablar con ellos en inglés, poniendo por caso, organizándose así un pequeño babel a nivel digamos "doméstico".
Quienes visitan este blog conocen sobradamente mis opiniones en lo que se refiere a la previsible desaparición del Estado español tal y como hoy se conoce. Naturalmente el proceso es a largo plazo, así que no tienen sentido las protestas de algunos políticos insistiendo en que eso de que se parte España es una malévola invención de la derecha. Sería la primera vez que en la historia ocurre que un pueblo que no habla una misma lengua permaneciara unido y tal y como van las cosas talmente parece que deberá llegar un día en que en Cataluña todo el mundo hable catalán y muy pocos español. No puedo, lógicamente, alegrarme ante el previsible acontecimiento porque ni beneficia a los catalanes ni a los llamados "castellanos".Únicamente beneficia a unos cuantos políticos, que a falta de cosas mejores que hacer se dedican a humillar una lengua en beneficio de otra y me da igual, en este sentido, qué lengua sea la discriminada.
Cierto señor llamado D. Joseph LLuis Carot Rovira aseguraba en cierta ocasión que todo niño catalán habla correctamente catalán, castellano e inglés. Bueno, pues eso es mentira: muchos no hablan correctamente ninguna de esas tres lenguas y además se hacen un lío de mucho cuidado si intentan compatibilizarlas. Me lo decía un chico no hace muchos días: Mira Joan ; encara que jo et parli en castellà sempre estic pensant en català. Le respondí que el pensamiento humano era similar en cualquier idioma pero él no quiso entenderme y yo no me tomé la molestia de insistir pues no suelo participar en batallas idiomáticas. Procuro, eso sí, aprender idiomas pero sin olvidar que mi lengua materna es el español, también llamado castellano, y que es una de las lenguas más bellas y ricas del mundo. No me parece a mí que lo que yo puedo hacer no puedan hacerlo otros a no ser que se avergüencen de hablar castellano, cosa que francamente ya no me cabe en la cabeza.
Para finalizar este comentario voy a relatar una anécdota que me ocurrio a mí en cierto supermercado de Barcelona en el que me dio por ser un poco "malo". Cuando llegué con mi compra a la Caja una señorita evaluó mis artículos con toda seriedad y tras hacer los cálculos oportunos me dijo:
- La seva compra són trenta-cinc amb cinquanta euros, senyor.
La entendí perfectamente, pero como aquel día quería ser malo me hice el sueco:
- Cómo dice usted, señorita? Es que no la he entendido.
- La seva compra són trenta-cinc amb cinquanta euros, senyor- repitió, implacable, mirandome retadoramente a los ojos.
- ¡Oh vaya¡- exclamé entonces -. ¿Debo entender que me regala la compra?
- De ningún modo, señor. Ya le he dicho a usted que son treinta y cinco con cincuenta euros.
- ¡Ah, per això¡ Haguéssim hagut de començar per aquí -dije yo entonces usando el catalán.
JOAN
 
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