sábado, 24 de mayo de 2008

Carta a una madre que perdió a su hijo

Querida mamá:

Comprendo que te debo una explicación por haberme ido sin que tú pudieras besarme y sin siquiera darte oportunidad de que mis ojos se reflejaran en los tuyos.
Ante todo te ruego que tengas en cuenta, que desde donde yo estoy ahora las cosas se ven como realmente son y no como a vosotros os dicen que son y así esos que os aseguran que quien muere desaparece, os engañan. Cuando estaba dentro de ti observaba el mundo en el que tenía que vivir y viendo las muchas ingratitudes, los terribles desengaños, la explotación, la miseria y el egoísmo de las personas humanas me asusté mucho y me revolví inquieto, porque a mí me habían dicho que nacía para amar y, sin embargo, yo solo observaba odio, envidia, miseria, vicio e ignorancia. Tuve, pues, miedo y quise regresar sin darme cuenta de que tu amor era tan fuerte, tan puro, tan bello y tan grande que podría vencer a todo eso. Así que le pedí a un niño llamado Johnny-boy el privilegio de quedarme en el Reino, aún sabiendo que por no haber amado nunca no me correspondía estar en él. Por razones que desconozco él atendió mi ruego diciéndome: ¡Quédate y que el Amor de los que aman supla tu falta de Amor¡
Así es que me quedé en el Reino. No obstante, soy tu hijo y ahora te amo con un amor mucho más puro que el que podría desarrollar a lo largo de una vida forzosamente breve, en la que tarde o temprano todos nos separamos llegando, incluso, a olvidarnos de las personas que más amamos. Donde yo estoy ahora, el Amor permanece siempre tan vivo y brillante como el primer día y el Tiempo que a vosotros os obsesiona para nosotros no cuenta, Sabemos que aunque nosotros no podemos ir donde vosotros estáis, vosotros sí vendréis aquí y como cien de vuestros años no son para nosotros sino un instante, no ha lugar ni siquiera para la duda de si llegaréis o no.
Sé que no hallas explicación razonable a lo que ha ocurrido y que has levantado la mirada hacia el cielo azul, como echándole la culpa de que me haya ido sin que siquiera hayas podido besarme pero te aseguro que si lo hubieras hecho tu dolor sería ahora mucho mayor del que sientes, porque ese beso quemaría tu corazón. No me has perdido, mamá; me has ganado para siempre ya que me tendrás a tu lado como un ángel protector sin importar para nada que no puedas verme, ya que siempre sentirás mi influencia. Al fin y al cabo, hay muchas cosas que no puedes ver e influyen constantemente en tu vida y además ¿quién dijo que para amar hay que ver a quien se ama? Ningún sentimiento puede verse y sin embargo existen. Eso no lo duda nadie. No dudes tú tampoco cuando te aseguro que te amo ni cuando te hago ver que vivo eternamente pero perdóname por haberme asustado tanto; quizá debí ser más fuerte como lo son otros niños cuando están a punto de nacer.
Es de ley natural que una madre sensible tenga hijos sensibles y yo, al igual que tú, lo soy y mucho. Quería nacer para amar, más viendo que hay tan poco amor en el mundo supuse que no podría y asustado desee regresar donde el Amor está, porque de él vengo, a él debo volver y por él debo vivir. Créeme, mama: La vida sin amor no vale nada. La diferencia entre muchos de vosotros y yo es que de ordinario os dais cuenta de esta verdad al final de vuestra vida, en tanto que yo me he dado cuenta al principio de ella.
Comprendo que te sea duro admitir cuanto aquí escribo, porque la vida está tan llena de hechos aparentemente incomprensibles que acabamos renunciando a entender hasta lo que es más evidente. La energía – y el alma humana es energía con chispa de eternidad -, solo se transforma y no puede desaparecer jamás. Por eso yo estoy aquí, en un lugar que nadie de vuestro mundo ha sabido explicar aunque muchos lo han intentado tan osada como audazmente. Te aseguro que se van a llevar una sorpresa muy grande cuando comprueben que en mi mundo solo cuenta el Amor y que nadie que no haya amado de verdad a lo largo de su vida mortal puede entrar en él jamás.
No digas que no has podido amarme porque no hayas podido conocerme ya que aún me amas y me amarás siempre, porque el amor siempre se conjuga en primera persona. Yo te quiero con ternura de hijo y te estoy esperando entre luceros mientras que cada uno de vuestros días te sonrío. Cuando te levantas por la mañana te digo: “Buenos días, mamá”; cuando te noto cansada ruego al Sueño que acuda para que descanses; cuando noto que estás preocupada te susurro y digo “Pocas cosas de la vida merecen que te preocupes” Dime ¿no me has oído?
Normalmente se piensa que las compensaciones por cuanto hacemos en beneficio de nuestros semejantes debemos recibirlas enseguida, así que si alguien nos asegura que solo nos las devolverán cuando el tiempo no cuente soléis decir eso de “Muy largo me lo fiáis”. Bueno, pues fíate mama. Si de verdad lo haces serás mucho más feliz en tus días sobre la tierra, porque uno de los grandes males que os afligen es el de no confiar en nadie. Si hasta ahora no has hallado a persona alguna en quien confiar la hallarás pero procura estar atenta ya que lo bueno no aparece a menudo.
Muchas cosas desearía decirte pero creo que es mejor esperar un poco hasta que llegue el día en que pueda decírtelas cara a cara. Te aseguro que por muy largos que sean tus años sobre la tierra, ese día llega enseguida, pues está escrito: Al igual que la flor, la vida del hombre luce un día y se marchita el siguiente.
Una sola cosa voy a decirte ahora: Te amo, mamá.
Por la trascripción:
JUAN
 
Activist Resources Blogs - BlogCatalog Blog Directory

blogarama.com Add to Technorati Favorites Blogalaxia

web indexing