viernes, 18 de abril de 2014

Lección de Amor Verdadero



-¡Enséñanos a amar, maestro¡

Aquella exclamación procedía de una niña que contaría a lo sumo doce años de edad. Su maestro, un hombre de mediana edad llamado Juan, quedó maravillado y muy sorprendido ante aquella petición y de momento no supo responder a ella.

El llamado Juan llevaba ya algún tiempo viviendo en aquella desolada tierra en la que el agua era más preciosa que el oro y en la que los alimentos y las medicinas escaseaban. Había abandonado asqueado la vieja Europa, que se disolvía en su propia ruina, y ahora procuraba ayudar en la medida de sus posibilidades a un grupo de misioneros cristianos que vivían en aquella pobre y triste región del África oriental desde hacía mucho tiempo, pero sin comprometerse por ello a hacer apostolado con el fin de que  aquellas personas se bautizaran y pasaran así a formar parte del rebaño de Cristo.

-Nos aman sin condición, reverendo Padre - le había dicho al sacerdote que dirigía la misión.

Juan miró a la niña con cariño y comprendió el motivo por el que alguien había dicho una vez que el Reino es para aquellos que son como niños. Después tomó asiento, sonrió ligeramente y con voz pausada, bien timbrada, cálida y serena comenzó a relatar el siguiente cuento:

"Hace muchos, pero muchos años había un anciano rey que tenía tres hijos varones. A los tres los quería por igual y por eso no sabía a cual de ellos debía dejar la Corona cuando tuviera que abandonar esta vida. Después de mucho pensar decidió que se la dejaría a aquel que más le amara y así se lo dijo a sus hijos.
- Reinará después de mí aquel que, llegado el momento, me  demuestre  que me ama más.
- Todos te amamos, padre mío - replicó el hijo mayor, algo molesto porque era el que más posibilidades tenía de suceder al rey.
- Eso ya se verá - respondió con calma el monarca.
Dos años después el rey contrajo una misteriosa enfermedad, que le mantuvo en cama durante meses enteros. Los más famosos médicos del reino, llamados urgentemente a palacio, no supieron determinar su causa, así que pensando que moriría los tres jóvenes comenzaron a discutir entre ellos sobre quien sería el sucesor. 
En esto llegó a palacio un misterioso personaje. Nadie le había visto hasta entonces ni nadie sabía de dónde procedía. Aseguró que era médico y que había venido exclusivamente para diagnosticar la causa de la enfermedad del monarca.
-Puedo determinar la causa y aconsejar el remedio - dijo -pero no puedo aplicarlo.
Y así fue. Después de una rápida visita al enfermo el personaje en cuestión reunió a los tres hijos y les dijo:
- Alguien ha hecho que vuestro padre huela la rosa azul del olvido, que borra todos los recuerdos, anula todos los afectos y termina por hacer que no se desee ni la vida. No hay remedio para ese mal a no ser que uno de vosotros se adentre en el Jardín de los Afectos Perdidos, donde crece el antídoto que permitiría a vuestro padre seguir viviendo.
El hijo mayor, que ya se veía a sí mismo como Rey, respondió:
- ¡Oh anciano¡ No sé donde se halla ese misterioso jardín, ni sé cual es su dueño, ni imagino las palabras que debo decirle para que me facilite el remedio. Por otro lado, mi padre es ya muy anciano y la cuenta de los días de su vida se está agotando. Tal vez sea preferible que su vida se apague lentamente y sin dolor a que se alargue con sufrimiento, porque ver sufrir a quien se ama es algo terrible.
- No tal - corrigió el misterioso personaje -. Vuestro padre, Alteza, no morirá de esta enfermedad sino que quedará postrado en el lecho hasta que se olvide de comer y de beber. Si no ponéis remedio a tiempo, entonces el hombre más rico y poderoso de este reino morirá de hambre.
- Aún así, comprende que está fuera de mi alcance impedirlo. Ese Jardín de los Afectos perdidos al que te refieres es posible que exista, pero  está fuera de mi alcance, así que te ruego hagas algo para abreviar su sufrimiento porque debe ser horrible morir de hambre - continuó el hijo mayor.
- Ningún médico quita la vida, Alteza - replicó el anciano.
Habló luego el segundo hijo y dijo:
- Mandaré a mis soldados y ordenaré a todos los dignatarios de este Reino que busquen ese Jardín de los Afectos Perdidos y cuando por fin lo hallen yo mismo suplicaré a su dueño para que me facilite el antídoto. Si fuera necesario, a cambio le daré todas las riquezas de este reino e incluso el derecho a suceder a mi padre en el trono. 
- ¡Bravo, mi Príncipe¡ -exclamó nuestro personaje -. Tus palabras demuestran que amas a tu padre más que al poder y a las riquezas, pero no más que a ti mismo ya que encargas a otros lo que deberías hacer tú.
El tercero de los hijos, deshaciéndose en lágrimas, se puso de rodillas ante el médico y pronunció las siguientes palabras:
- ¿De qué vale un reino y todas sus riquezas en comparación de la pérdida que supone que alguien a quien se ama pueda morir? ¿De qué vale la vida cuando se nos obliga a separarnos de aquellos que más queremos condenándonos así  a la soledad que produce la falta de amor? Anciano, yo no buscaré el Jardín de los Afectos Perdidos, ni  ordenaré que lo busquen, sino que  esperaré a que mi querido padre fallezca y mientras tanto le cuidaré, le acompañaré día y noche y confiaré en el Autor de la Vida al que pediré con insistencia aquello que sea mejor para mi padre. Porque ¿quien puede conocer los designios y la voluntad del Creador de la Vida? . 
- ¿No haréis por ventura nada más, Príncipe? - inquirió el médico.
Haré lo único que puedo hacer: Ofreceré mi vida a cambio de la suya. Mi salud a cambio de su salud.
No había terminado de hablar el más joven de los tres príncipes cuando el anciano se transformó en un adolescente que contaría, a lo sumo, 14 años de edad. Aparentemente no era más que un chico corriente, ni demasiado hermoso ni demasiado apuesto pero sus admirables ojos azules brillaban como las estrellas en una noche de verano. Su pelo castaño, algo largo y lacio, le caía ligeramente sobre la frente y su figura estaba envuelta en un misterioso resplandor azul.
- Nos somos Johnny-boy, hijo de Aquel que todo lo da sin pedir por ello nada a cambio - declaró con voz majestuosa y solemne-.Somos Señor del Amor puro y verdadero, que conmueve el corazón de los mortales impulsándoles a convertirse en héroes y que les hace merecedores de la inmortalidad, porque todo cuanto fue creado se hizo por Amor. Escuchadnos, porque hemos venido para daros una pequeña lección de Amor.
Los tres amáis a vuestro padre. El hermano mayor, ante la evidencia de que nada se puede hacer por su vida, desea que ésta se apague sin sufrimiento y así evitar también su propio sufrimiento. Sin embargo, el verdadero amor está por encima de la razón, de la comodidad y de la conveniencia. Hay muchos hombres que piensan igual que él: Antes de sufrir, es preferible que muera - dicen -. Pero con la muerte del ser amado también dejan de sufrir ellos.
El segundo  de los hijos no se resigna ante la fatalidad, sino que pone todos los medios a su alcance para hallar una solución a la dolencia de su padre. Renuncia al poder y a la riqueza con tal de salvar la vida de aquel que ama pero ofrece lo que aún no tiene, aunque espera tenerlo. Hay del mismo modo muchos hombres que desde sus palacios, cargos o posiciones sociales instan a los demás a que amen mientras ellos no hacen otra cosa que hablar, mandar y ordenar a los otros lo que debieran hacer ellos mismos.
Por fin el hijo más joven, consciente de que la muerte de su padre significaría no poder verle, hablarle y disfrutar en definitiva de su compañía ofrece lo que puede dar: su tiempo, su salud y su vida a cambio de seguir disfrutando de la compañía de aquel al que tanto ama todo el tiempo posible. Pues bien; también hay hombres que, como vuestro hermano menor, hacen cuanto está en su mano en favor de la persona amada, a la que llegado el caso serían capaces de entregarle su propia vida
Ved, pues, que de los tres amores el más perfecto es el tercero pues aquel que da lo que tiene a una persona sin esperar por ello nada a cambio, salvo la felicidad   de poder disfrutar de su compañía realmente ama mucho y quien entrega su vida por sus amigos, ese es aquel que más ama..
Ahora que los tres sabéis realmente lo que es el Amor Verdadero ya no es necesario que vuestro padre continue enfermo. Fuimos Nos los que le dimos a oler nuestra Rosa Azul del Olvido, que crece en el Jardín de los Afectos perdidos sito en un mundo en que todo es energía, y ahora somos Nos quien le dice: despierta, recuerda y vive.
En cuanto a vosotros, gentiles príncipes, una sola cosa os decimos: Aquel que entrega la vida por Amor, no solo no muere, sino que vive eternamente.
FIN  

jueves, 6 de marzo de 2014

Emigración irregular


La existencia de seres humanos que pasan hambre, necesidad y terribles calamidades no es un hecho nuevo. Siendo su causa última de origen ético no se puede pretender que se resuelva con medidas de carácter político por lo que el escándalo que paree producir el hecho de que se vede la entrada de personas en naciones desarrolladas no es más que una muestra de la refinada hipocresía de algunos. Papa Francisco, muy en su papel, pide a los gobiernos de estos países que sean comprensivos y apoya sus argumentos nada menos que en el Amor que debemos sentir hacia nuestros semejantes pero lo cierto es que ni lo sentimos, ni nos importa mucho que ellos vivan mal y nosotros vivamos bien.  Ya puestos, no sentimos amor ni siquiera hacia ese pobre señor que vive solo debajo de nuestro piso, ni hacia esa pobre madre abandonada que se esfuerza porque sus hijos no pasen hambre, ni por ese enfermo encamado e impotente al que su familia ha abandonado en una residencia. Decidme, ¿acaso esto no es cierto?
Cuando no hay amor, en cambio hay Justicia y ésta se esfuerza en dar a cada uno lo que le corresponde a través de disposiciones legales, que no siempre están en consonancia con la Ética.  Así pues las fronteras fueron creadas por ley; las normas reguladoras de la emigración existen gracias a otra ley y así sucesivamente. No habiendo amor, queridos y queridas mías, todo son leyes y a menos amor más leyes. En este orden de ideas el derecho que tenemos todas las personas a vivir en el lugar que más nos convenga, que es un derecho natural, queda cercenado por la ley,  la cual ha de cumplirse de grado o por fuerza. 
Todas las naciones del mundo, ya sean desarrolladas o no, tienen fronteras y esto significa que para entrar en ellas deben de cumplirse una serie de requisitos legales sin los cuales, lamentablemente, las personas no pueden atravesarlas ya sean hombres, mujeres o niños. Nadie sabe a ciencia cierta qué ocurriría si tales fronteras no existieran pero lo cierto es que al menos por el momento parece que ninguna nación se atreve a tomar tal medida, que solo ha funcionado y no demasiado bien en la llamada Unión europea. La llamada democracia, que se basa en los inalienables derechos de la persona humana, se limita únicamente a que los gobiernos los reconozcan aunque en muchos casos ni los cumplan, ni tengan el menor deseo de hacerlo. Ahora bien; si eso ocurre con los ciudadanos de la mayoría de las naciones llamadas desarrolladas ¿qué no ocurrirá con aquellos hombres y mujeres que intentan atravesar las fronteras en situación irregular? La frontera sur de la nación más democrática del planeta, que lleva por nombre Estados Unidos de la América del Norte, está cerrada a cal y canto. Desgraciado el "llanito" que intente cruzarla sin papeles, porque sin duda será abatido y si por cualquier circunstancia sobrevive luego será perseguido, detenido y devuelto a su país de origen sin ninguna contemplación. Ande pues, Papa Francisco, atrévase su Santidad a condenar a esa nación por los hechos que señalo, a ver qué pasa. ¿Diplomacia o temor, Santidad?
España, en cambio, es otra cosa. Cuando se precipitan sobre su frontera avalanchas de personas hambrientas y la Guardia Civil interviene para impedirlo, cumpliendo así su deber, nuestros políticos creadores de la ley estallan en amargas lamentaciones y los culpan de brutalidad sin darse cuenta de que con ello facilitan la emigración, porque no hay nada más desagradable y humillante que ser acusado de brutal cuando lo único que se hace es cumplir un deber. Además existe un remedio de carácter políico que evitaría dicha presunta brutalidad; la apertura de nuestras fronteras para que todo aquel que quiera entrar en España lo haga libremente. Ya puestos, deberían eliminarse también las fronteras italianas, las portuguesas y las griegas pero si eso no se hace digo yo que habrá que defenderlas. 
Se objetará con toda la razón del mundo que la abolición de fronteras no es posible en tanto existan naciones ricas en las que el pujante, feroz, insaciable y egoista sistema económico capitalista brilla en todo su mortífero esplendor y naciones muy pobres gobernadas por personajes corruptos que apoyan su poder en la fuerza y llenas a rebosar de personas ignorantes, que arrastran una vida miserable e indigna. Bien ¿y por qué es ésta la situación, vamos a ver? No hace falta insistir en que la causa tiene mucho que ver con la Ética, pero si queremos hablar de responsabilidades la cosa es aún peor. 
Responsables de esta situación son, en primer lugar, las naciones más desarrolladas del planeta que no contribuyen ni poco ni mucho a que los habitantes de las naciones pobres salgan de una vez por todas de la ignorancia, que los hace esclavos de cualquier personajillo a quien apoye un Ejército. Siempre ansiosos en la consecución de beneficios, los grandes capitalistas que se esconden detrás de los gobiernos de aquellas naciones encuentran la situación sumamente cómoda. No hay nada mejor para la buena marcha de los negocios que disponer de un ejército de esclavos ni nada más tranquilizante que los dichos esclavos viven lejos y así no estorban. En la época romana los esclavos vivían en las casas de sus señores, que debían mantenerlos y vestirlos pero ahora, en pleno siglo XXI, viven muy lejos y no son ni mantenidos ni vestidos a no ser que su trabajo valga mucho más que la comida que consumen y el vestido que usan. 
Por desgracia para el gran capital esta cómoda situación está a punto de desaparecer debido a las modernas tecnologías de la comunicacción, que ya han llegado a todas partes. Es posible que los Mahoríes sigan comiéndose a algun que otro despistado explorador pero no lo es que no dispongan de televisión, radio y quizás de Internet. Ahora bien; como los "esclavos" pueden ser ignorantes, pero nunca tontos, al comprobar lo bien que viven otros seres humanos en todo semejantes a ellos sienten el deseo de abandonar sus miserables cabañas y deprimidos pueblos y "unirse" - me encanta la traducción inglesa de esta palabra - a ellos. Así lo hacen pero de repente se encuentran conque no les dejan entrar; se desesperan y llega un momento en que deciden asaltar las barreras qe les impiden llegar al paraíso y como algunos lo logran  cada vez hay más que se esfuerzan en lograrlo y así sucesivamente hasta que la presión sobre las fronteras se hace irresistible. Entonces los encargados de defenderlas hacen lo que pueden sin esperar que por ello se les felicite pero también sin imaginar siquiera que van a ser amargamente criticados por ello.
Pues bien, amigas y amigos míos, hablando en líneas generales esto es lo que ha ocurrido en España. Obssionada por ganar unas elecciones que cada día están más cerca, nuestra clase política  se aliaría con el mismo diablo si éste le garantizara el poder. ¿Qué tendrá el poder que tanto atrae al humano?
¡Oh ignorantes y mezquinos humanos, que perseguís el poder y no el amor verdadero? ¿Que haré con vosotros?  Si de mí dependiera os haría probar vuestro propio veneno. ¿Por qué os escandizáis, hipócritas, si os consta que la guardia civil únicamente ha cumplido con su obligación? Pues qué, ¿acaso deberia haberse retirado permitiendo la entrada masiva de emigrantes mientras se tomaba una caña en el chiringuito de la esquina? Si tanto os aterra el terrible espectáculo de seres humanos que son capaces de morir en su intento por atrvesar la frontera ¿porqué no ordenáis que no haya fronteras?  Nada tendría yo en contra de esa disposición pero yo soy un hombre que ama, tanto al sueco como al subsahariano. No tengo miedo ¿saben ustedes, señorías? Yo amo; luego no tengo miedo. Podía ambicionar el poder, pero solo ambiciono el amor y en lugar de sufrir tanto como sus señorías en su intento por conseguir el poder, yo únicamente sufro por amor.
No me acuséis de vanidoso. Al menos, no me acuséis demasiado porque si digo estás cosas lo hago porque no me conoceís. Peo decidme¿no os parece ahora que el terrible problema de la emigración irregular tiene soluciones relativamente sencillas?
Casi todos los problemas humanos podrían resolverse si de verdad nos amáramos. Por eso, cuando se acusa a Dios por permitir la injusticia, avalar la desigualdad y tolerar el egoismo yo me suelo enfadar mucho. No es Dios responsable de todo eso, sino nosotros.
JUAN   

lunes, 3 de marzo de 2014

Que no te engañen


 Hace tiempo que no escribo en este blog y tengo por ello algo semejante al llamado remordimiento de conciencia. Ya se me advirtió en una ocasión que si escribía mucho de política acabaría por renunciar a escribir, pero no hice caso alegando que si mis comentarios tenían ese carácter eso era debido a la terrible situación por la que atravesaban y atraviesan muchas familias españolas. Su único medio de vida - el trabajo -, no solo es un bien escaso, sino que constituye ya un bien de lujo y este hecho me escandaliza tanto más cuánto veo cómo se enriquece la clase política, los bancos y los grandes empresarios, que obtienen beneficios crecientes, lo mismo que los especuladores y la Bolsa en la que se mueven fundamentalmente los grandes capitales mientras se machaca a los pequeños a base de impuestos.
 La proximidad de las elecciones europeas ha despertado de su dorado letargo a la clase política. De repente destacadas personalidades del partido en el poder  han comenzado  a hablarnos de un futuro prometedor en el que ya no habrá crisis, todos tendremos empleo y además pagaremos menos impuestos. Por su parte el principal partido de la oposición nos informa de que estamos muy mal por culpa del Gobierno; nos asegura que estaremos peor si seguimos apoyándole y nos promete que, si aceptamos su tutela, tendremos ¡cómo no¡ un buen futuro.
¿Habéis leído la magnífica novela llamada "La Regenta"? Hay en ella un personaje, D. Santos Barinaga, el cerero, que como consecuencia de los negocios del Magistral queda prácticamente arruinado y que como lógica consecuencia se declara ateo y proclama a voz en grito su odio a la Iglesia. Cuando se está muriendo prácticamente de hambre unos cuantos curas intentan que se confiese para así poder recibir el "pan del cielo". D. Santos grita entonces:
- El pan del cuerpo es lo que yo necesito.
Y lo necsitaba en ese mismo momento, no dentro de un año o dos.
Cuando se inicia un período electoral  el ciudadano se hace un lio; se convence de que tiene obligación de votar y luego lo hace siendo plenamente consciente de que debe elegir entre lo malo y lo muy malo ya que si piensa bien las cosas lo cierto es que no tiene ninguna confuanza ni en Rajoy, ni en Rubalcaba ni en ninguno de esos personajes y personajillos, que a veces con un nivel cultural francamente bajo, abren la boca y comienzan a decir tonterías, groserías y mentiras.
Debes darte cuenta, amiga y amigo mío, de que si los dolorosos recortes aplicados se hicieron a toda prisa  cuando el sistema bancario se vio en peligro, ahora que ya ha pasado aquella terrible situación debería comenzarse a devolver al trabajador lo que se le quitó. ¿Por qué hay que esperar para ello a 2016? Quizás porque la esperanza es lo último que se pierde, pero a un Gobierno se le juzga por lo que hace hoy y no por lo que hará mañana.
Cuando quiere nuestro Presidente de Gobierno habla alto y claro. Ahora lo está haciendo y hay que reconocer que no lo hace mal. Se dirige al votante, claro, y eso es mucho más fácil que dirigirse a la clase política, a la banca o a los grandes empresarios porque así como estos grupos sociales se rigen por la razón, el pueblo se rige sobre todo por la emoción. En consecuencia es mucho más fácil convencer al pueblo que a los poderosos.
Es una verdad evidente que el dinero está mejor en los bolsillos de los que lo ganan que en los del Estado, sobre todo cuando existen tantos "estados", tantos parlamentos, tantas embajadas, tantas señorías y tantos empresarios que por no contratar a un trabajador más, te obligan a coger la bandeja con las sobras de tu comida, llevarla a un cubo de basura y tirarla allí . Así pues la terrible presión fiscal que padecemos solo es buena para esos estados, no para el ciudadano. Conviene, pues, bajarla y cuanto antes mejor. Pero no. La presión fiscal disimuirá, y ya veremos cuánto, en 2016.
El 95 por 100 del valor de nuestro PIB equivale al valor de nuestra Deuda Pública, que no ha cesado de crecer desde que el Gobierno del PP llegó al poder. El ciudadano debe saber, empero, que el incremento de Deuda Pública sin un correlativo incremento de la invesrión pública y por lo tanto del empleo significa que el dinero "captado" en los mercados se destina al consumo corriente. También debe saber el ciudadano que si ésto último ocurre no se produce el crecimiento económico necesario para atender el pago de la dicha Deuda y de sus correspondientes intereses y que entonces solo quedan estos dos caminos: la elevación de impuestos o la liquidación del patrimonio.
Aunque no seas católico ni cristiano sin duda recordarás que "todo reino dividido contra sí, no subsiste". Pues bien; ocurre también que en algunos territorios españoles se ha desatado un vendaval secesionista que no conviene a nadie, salvo a la clase política. Ante esa situación, en esencia muy peligrosa, se requiere un Gobierno enérgico en el sentido de hacer que se cumpla la ley, exclusivamente. Es cierto que al final Rajoy ha hablado y que ha hablado bien, sobre todo si se le compara con el lider del  principal partido de la oposición, que no se aclara; pero debo recordaros que mientras él habla, y no demasiado, los secesionistas prosiguen imperturbables la "hoja de ruta" que les llevará tarde o temprano a la independencia: ¡chufla, chufla que como no te apartes tú...¡.   
Somos europeos pero Europa no nos hace ni caso. Una y otra vez viajan a Bruselas nuestros ministros e incluso nuestro Presidente de Gobierno en actitud suplicante: "Somos la frontera sur de Europa, ¡ayúdennos y no nos critiquen tanto¡". Bueno, vamos a ver, ¿qué opinaría Europa si a los pobres emigrantes que huyen de sus países en busca de una situación mejor a la que tienen todo el derecho si cuando llegaran a territorio español fueran embarcados en un autobús o en un tren que les llevara directamente a Perpiñán? No sé vosotros pero yo ardo en deseos de saberlo ya que si somos Europa, digo yo que lo seremos para lo bueno y para lo malo. Item ¿Por qué ciertas autoridades económicas europeas hablan constantemente de la necesidad de recortar aún más los salarios e incrementar el IVA sin referirse para nada a los salarios percibidos por sus ciudadanos, muy superiores a los que reciben los españoles? ¡Terrible misterio éste, vive Dios¡
Puedo ponerte más ejemplos pero creo que con éstos bastan para llamar tu atención antes de que emitas tu voto, libre y soberano. Convendrás conmigo que si hay ignorancia o engaño no hay libertad, así que esto que te digo es, en realidad, una defensa de la democracia; de la auténtica, digo. Tu votarás por la opción que quieras pero recueda que tu voto no será libre si es emitido bajo coacción o bajo la ignorancia. Coacción ciertamente no existe pero ¿exise ignorancia? ¿hay o no hay engaño?
Te ruego medites un poco, aunque no esté de  moda, y que recuerdes que de la democracia está todo dicho. 300 años antes de Cristo habló y escribió sobre ella Aristóteles y a mí me parece - aunque en esto hay opiniones - que nadie ha hablado ni ha escrito mejor de ella.
JUAN

lunes, 27 de enero de 2014

Mas vale tarde


Tengo que reconocer que de todos los discursos pronunciados por D. Mariano Rajoy y que yo he escuchado el mejor de todos fue el de este fin de semana. Con una energía y una rotundidad que no dejó de soprenderme, el Presidente del Gobierno de España aseguró que no permitiría ninguna consulta popular orquestada por la Generalidad catalana con fines claramente secesionistas y a través de cifras, datos y estadísticas echó por tierra la falacia de que España "roba" al pueblo catalán. Demostró, asimismo, lo que sería la Cataluña independiente que defiende la casta política y en definitiva dejó las cosas muy claras.
He escrito en este blog hace ya bastante tiempo que a la clase política catalana no se la puede dejar suelta, ya que si se hace pedirá cada vez más sin que por mucho que se la dé la satisfaga. También he escrito que una seria advertencia por parte de quien tiene autoridad para hacerla convertiría buena parte de las pretendidas reivindicaciones separatistas en agua de borrajas. Sin embargo, en dos años de mandato el señor Rajoy se ha limitado a contemplar pasivamente un proceso de abierta sedición financiado con dinero público hasta que se ha hecho potencialmente muy peligroso, no solo por su efecto inmediato sobre el resto de los españoles, sino también por sus efectos inducidos. En una nación dividida en 17 gobiernos autonómicos, con leyes contradictorias y sumida en la corrupción el ejemplo catalán podría ser contemplado desde diferentes perspectivas, todas ellas claramente perjudiciales para la unidad de la Patria sin contar  con el  triste hecho del sentimiento anticatalán, que ya existe, ante el convencimiento de que lo que la casta política que gobierna aquella provincia desea en realidad es más dinero.
Tan pronto como el señor Rajoy ha dejado las cosas claras, las plañideras han comenzado a lamentarse.
D. Arturo Mas, que cuando quiere engañar a los catalanes se expresa en catalán y cuando desea engañar al resto de los españoles se expresa en castellano, ha extraído unas patéticas conclusiones y las ha hecho públicas sin darse cuenta de que con ellas demostraba que el señor Rajoy había acertado con su discurso, todo él dirigido a desmontar la sarta de mentiras conque la Generalidad y los medios de comunicación por ella subvenciondos ha bombardeado sistemáticamente a los ciudadanos a los que dice gobernar. No son ellos, ciertamente, los que desean la independencia ya que saben que con ella ganarían muy poco. La casta política catalana, en cambio, ganaría mucho y además se pondría rápidamente a salvo de posibles líos judiciales si tal proceso separatista se consumara, de ahí quizás su interés. A estas alturas de la película nadie con dos dedos de frente se cree ni justifica que la única misión de un Gobierno es favorecer la independencia de una "nación", que en si misma no es más que una ficción política. 
En efecto; por mucho que la casta política catalana se empeñe en asegurar que Cataluña es una nación la realidad es muy distinta. Cataluña no es sino una provincia española, autogobernada, con cultura y lengua propias y muy amada por todos aquellos que en ella han nacido o que en ella viven. El amor, en todas sus manifestaciones, es el sentimiento más noble de nuestra alma inmortal y debido a esa razón quien estas líneas escribe nunca lo hará en contra de aquellos que aman, ya sean catalanes, vascos, andaluces o asturianos. Otra cosa es, claro, la clase política que ahora dice gobernarla. Con ella - lo he escrito y me ha costado recibir una cierta reprimenda desde el Reino - no pienso tener piedad ni compasión alguna, ya que solo se ama a sí misma. Ya se, ya, que no está bien que un hombre que ama haga estas cosas pero como no soy tan perfecto como algunos pueden suponer las hago y me quedo tan campante después.
No es, señor Mas, que el señor Rajoy haya dicho que una Cataluña independiente sería tan pobre como las ratas. Lo de las ratas, honorable señor, lo ha dicho usted y no Rajoy. No es antidemocrático, beatífico señor Homs, que  el Presidente del Gobierno de España se oponga al secesionismo de una provincia española por muy autogobernada que esté. En cambio, no es democrático dejar de cumplir las leyes y raya en el delito el proyecto de secesión que tanto usted como otros miembros de la clase política promueve, favorece, publicita y extiende por toda España sin que, al menos hasta la fecha, haya recibido respuesta adecuada por parte de aquellos que han jurado o prometido defender la Constitución, sin cuyo requisito por cierto no habría Presidente de la Generalidad, parlamento catalán y Generalidad misma. La "gacela" catalana, Don Francisco, ha terminado convirtiéndose en mosca cojonera y aunque el incombustible gallego que nos gobierna es paciente como un buey, prudente como una paloma, desconfiado como buen gallego y absolutamente complaciente con la clase a la que usted representa, tonto desde luego no lo es. ¿Conoce alguien a algún gallego tonto? Yo, desde luego, no.
Es que verá:  a base de repetir una y otra vez los mismos argumentos en favor de la independencia el discurso termina cansando. Si Cataluña es una nación, como asegura, ¿para qué necesita al Gobierno de Madrid? Empiecen ustedes por rechazar los dineros que tan ávidamente recogen; apáñense ustedes con sus cuantiosos recursos y creen su propio sistema fiscal. 
Me dice usted que eso es precisamente lo que desea una parte importante del pueblo catalán y yo no voy a contradecirle. Si es ciertamente así ¿a qué esperan para proclamar la independencia desde una ventana del espléndido palacio de la Plaza de San Jaime?  Sería un acto muy bonito, con banderas catalanas por todas partes, sardanas, castillets, dracs y todo lo demás.Ya sé que dicha proclamación no sería legal, pero eso ¿qué importa si ustedes son ciertamente una nación? Lo que es ilegal en España no tiene porque serlo en una Cataluña independiente, soberana, democrática y naturalmente europea, faltaría más.
Pero eso no es posible. Entonces ¿me puede decir qué es lo que desean ustedes, vamos a ver? Si Cataluña es España la legalidad debe ser allí igual que en cualquier otro territorio. Si, por el contrario, no es España construyan ustedes su propia legalidad, devuelvan a España lo que de España han tomado y hagan su vida.
Pobres como ratas no van a ser porque ya lo son. El ciudadano catalán, agobiado a impuestos, con una sanidad cada vez menos eficiente, unos servicios malos y caros, una tasa de desempleo tan monstruosa o más que en el resto de España y con una renta familiar que ha disminuido casi un 10 por 100 en los últimos años ya lo es. La clase política, en cambio, no.
JUAN
 

sábado, 18 de enero de 2014

España incendiada


Lo ocurrido en la muy noble ciudad de Burgos es un fenómeno muy interesante. Nadie, y mucho menos quien estas líneas escribe, puede defender la violencia como medio para reivindicar derechos presuntamente vulnerados, pero es que en el inmenso carajal en que se ha convertido nuestro desgraciado país casi todos los derechos lo han sido. En estas condiciones, el único modo de reivindicarlos de modo democrático y civilizado es acudir a los tribunales. Ocurre, sin embargo, que como el procedimiento resulta caro, lento e incierto el ciudadano medio lo descarta y tiene que pensar en otros medios.
El primero de ellos es manifestar públicamente su protesta. La clase política y los medios de comunicación nos insisten con sospechosa regularidad en que todo el mundo tiene derecho a manifestar su descontento, invadiendo las calles de las ciudades hasta llegar a colapsarlas y nadie hace la observación de que para lo único que sirven las manifestaciones de este tipo es para irrogar notables molestias a los ciudadanos. Nuestro Gobierno no solo hace caso omiso de ellas, sino que incluso intenta manipularlas acudiendo a todos los medios a su alcance para coartar la libertad individual con sanciones, amenazas y modos de actuar claramente violentos sin que nadie diga una palabra. Desde el pináculo al que los ha llevado el el lujo, las dietas, las buenas remuneraciones y el convencimiento de que al pueblo soberano se le engaña con suma facilidad, las manifestaciones multitudinarias apenas se ven y además  a la casta política  les importan una higa. El pueblo al que dicen gobernar no es para ellos sino el necesario medio para conseguir el poder y así tiene lugar un terrible proceso destructor de derechos tras el cual los ricos lo son todavía más y los pobres también. ¡Curioso progreso éste, vive Cristo¡ 
En estas condiciones no se puede pedir al pueblo que si no está contento se aguante y espere tiempos mejores. Ciertamente, lo ideal sería que con la entusiasta colaboración de los medios de comunicacion ese pueblo al que se ha desposeído de derechos que costó mucho esfuerzo conseguir permenaeciera dormido. Uno de los éxitos de la clase política ha sido conseguir que a base de prohibiciones, limitaciones, veladas amenzas y a un concepto curioso de lo que se entiende como democracia las buenas gentes se callen tanto en público como en privado. Por no atreverse, ni a hablar llegan y si en alguna ocasión alguien manifiesta su enfado públicamente ante programas de televisión manifiestamente estúpidos o informaciones claramente sesgadas con las que es sistemáticamente bombardeado en bares y cafeterias se encuentra absolutamente solo en su protesta y lo más que logra de los asistentes es una sonrisa de complicidad.
Pues bien; la clase política debería tener muy presente que, si bien la violencia no tiene justificación en ningún caso y que la libertad individual se termina ante la libertad de los demás, la violencia es un recurso. Un terrible recurso, ciertamente, al que el pueblo únicamente llega cuando se le lleva demasiado lejos.
Pues bien; quien estas líneas escribe ha procurado averiguar por todos los medios a su alcance el verdadero motivo por el que la violencia ha incendiado a España estos últimos días, pero al querer saber lo que verdaderamente ha ocurrido en Burgos he obtenido las siguientes informaciones:
1. Los vecinos deseaban en principio las reformas pero al saber que éstas, además de costar mucho dinero, eran un medio para que el ayuntamiento hiciera un buen negocio se han vuelto atrás y, bueno, a eso no hay derecho, claro. Al fin y al cabo, el señor alcalde ha sido elegido democráticamente y tiene todo el derecho del mundo a efectuar obras que mejoren la ciudad. Que en una época de eterna crisis los vecinos no tuvieran más remedio que desembolsar 18.000 euros para adquirir una plaza en el aparcamiento subterráneo que se proyectaba no parece haber tenido la menor importancia a los ojos de la autoridad para la que seguramente 18.000 euros son una bagatela. Por lo tanto, si bien la citada autoridad pude comprender que se proteste, no puede tolerar que se haga con violencia ya que a ésta hay que hacerla caso y en cambio a la protesta, no.
2. Por aproximarse las elecciones europeas, que el PSOE no va a ganar, determinados grupos violentos se han infiltrado entre los airados vecinos de Burgos y desde allí se han extendido por toda España cual plaga de langostas. La izquierda radical, que solo acepta el juego democrático cuando lo gana, espera conseguir con esa violencia un clima de inseguridad, que sin ninguna duda perjudicará al partido en el poder, lo debilitará y motivará para cambiar el sentido del voto a muchos ciudadanos. Quieren conseguir en la calle lo que no consiguen en las urnas, así que lo de Gamonal les viene como anillo al dedo.
3. El alcalde, en realidad, es bueno. Él lo único que quiere es que los queridos vecinos de Gamonal vivan mucho mejor y por eso quiere hacer reformas. Ellas no solo revaluarán la zona, sino que favorecerán los negocios que en ella existen y en clima de idílica tranquilidad los vecinos podrán sacar a pasear a sus perros mientras admiran las estrellas. Cual generoso padre que procura el bienestar de sus hijos, aunque éstos lo rechacen, no puede tener en cuenta otra cosa más que dicho bienestar. No es pues, justo, que le devuelvan mal por bien pero como estamos en un sistema democrático comprende, sin duda, que los vecinos protesten ante al Ayuntamiento. Con bajar las persianas y cerrar las puertas del edificio basta y sobra para seguir sesteando en salones y despachos. Otra cosa es, claro, que se proteste con violencia. En ese caso no hay democracia que valga y hay que tomar las adecuadas medidas que defiendan la propiedad pública y privada, sobre todo si ésta última es de los bancos. 
Bien; de estas tres versiones torpemente expuestas quien estas líneas escribe no sabe aún si alguna de ellas es la verdadera, o si existen tres o cuatro versiones más. Lo único que sabe a través de la práctica totalidad de los medios de comunicacion es que la violencia está muy mal. Pero que muy mal, hombre. Eso sí que ha quedado claro y lo correcto políticamente hablando es reconocerlo tanto en público como en privado, no sea que corramos el terrible peligro de ser tachados de antidemócratas. 
¡Ah, señores¡ ¿Qué sabrán ustedes de lo que es la democracia? Para saberlo deberían leer a Aristóteles y entonces seguramente se enterarían de que ninguno de los principios en que debe basarse un gobierno democrático  se cumplen en España. Tenemos así una democracia imperfecta y enferma, que está a punto de llevarnos a la ruina tanto desde el punto de vista político, como desde el punto de vista económico. 
Esta enfermedad es muy contagiosa y así, por poner un ejemplo muy actual, hay que recordar que como la clase política catalana considera a Cataluña una "nación" nada tiene de particular que los ciudadanos de la misma expresen sus deseos de independencia a través de una consulta popular. De tan curioso y extravagante teorema se deriva un corolario aún más ridículo; Si el Gobierno de Madrid no nos permite hacerla, no solo la haremos igual, sino que además diremos que no es democrático por no respetar los deseos de la pretendida "nación". Ni una palabra sobre el hecho de que para que esa nación pueda existir sean necesarios fondos procedentes de otra nación, llamada España y es que en cuestiones de dinero la clase política catalana no tiene orgullo.
Hay más ejemplos de curiosas maneras de entender la democracia, pero creo que con éste basta.  Es una lástima que el pueblo crea que la única manifestación real de la misma es la posibilidad de elegir a quienes han de gobernarlo. Aún así, nuestro sistema electoral está viciado en orígen, sesgado injustamente a favor del nacionalismo y limitado a graciosas "listas" en las que figuran personajes que no los conoce ni su santa madre.
Una última advertencia a los efectos oportunos: No creáis que el título de este comentario es exagerado. Confieso que, tras leer la prensa europea, me he limitado a reproducirlo.
JUAN

sábado, 11 de enero de 2014

Patriotismo vasco


En una sociedad que hace gala del relativismo moral, como si éste fuera una virtud y no un defecto detestable, se producen de vez en cuando contradicciones que serían muy graciosas y que nos harían reír, si no fuera por el terrible significado que poseen. 
Se llama patriotismo al sentimiento del alma inmortal que tiende a vincularnos con la tierra en la que han nacido nuestros padres y nosotros mismos y que se manifiesta principalmente en el cuidado y la conservación de la cultura, historia, tradición y lengua propia de esa terra patriae. El fundamento de dicho sentimiento es, nada menos, que el Amor Verdadero así que el patriotismo tiene que ser una gran virtud en todo caso.
Ocurre, sin embargo, que cuando esta virtud se vincula con una de las naciones más antiguas de Europa, como es España, a la vista de muchas personas se convierte  en un grave defecto y así todo patriota que ame a España y así lo declare públicamente, a la vista de muchos es punto menos que un fascista, que añora los tiempos de Franco y que por eso se convierte enseguida en presa de insultos, descalificaciones, abucheos y hasta de agresiones físicas. Ser un patriota español y sobre todo decirlo en público supone un riesgo para todo aquel que se atreva a hacerlo; defender los símbolos de España - escudo, himno nacional, bandera, etc - produce en el mejor de los casos hilaridad y cualquiera que se ponga a defender a las fuerzas armadas, la guardia civil  o que insista en la necesidad de disponer de un Ejército que salvaguarde las libertades individuales cuando éstas se ponen en cuestión por una clase política corrupta, inútil, vaga y en gran medida ignorante, se arriesga a que le llamen de todo.
En cambio ser patriota vasco es cosa diferente. No importa a este respecto que el concepto de "patria vasca" no aparezca ni una sola vez en la Historia hasta la irrupción de aquel extraño personaje, católico y racista, llamado  Xabino Arana, ni tampoco que resulte prácticamente imposible fijar las fronteras de la dicha Patria. El pretexto de que las tradiciones, cultura e idioma propios de los vascos han sido sistemáticamente machacados por los infames y feos castellanos no se sostiene ni un solo instante, como no se sostendría poniendo por caso un argumento semejante referido a Asturias y eso que el Principado en nada tiene que envidiar a las provincias vasconngadas, ni en cultura, ni en tradiciones, ni siquiera  en idioma, porque el bable también lo es. 
En estas condiciones la pretensión de convertir a los cobardes asesinos etarras excarcelados en valientes gudaris y héroes nacionales solo es concebible en el seno de un Estado débil, caduco, agonizante y que está a punto de disolverse en su propia ruina. Dicho Estado se llama aún "reino de España"; tiene un Gobierno presidido por un hombre llamado D. Mariano Rajoy, que es prácticamente mudo, casi sordo y desde luego ciego; unas leyes que solo se cumplen en "Madrid y un jardín", un Parlamento que cada día se parece más a un circo y millones de ciudadanos cabreados, hartos de mentiras, y sin embargo tan pasivos como el propio Gobierno.
En la llamada Patria Vasca, en cambio, las cosas son muy diferentes. Hay alli un dinamismo y una efervescencia que para sí la quisieran otros territorios de España. Cada día son más numerosos los ciudadanos que creen sinceramente cuanto les dice su clase política y que equivale en lo fundamental a lo que dejó escrito aquel iluminado Xabino Arana, que fue el fundador del llamado PNV. Una organización terrorista denominada ETA se oculta entre la clase política, como la carcoma en los muebles, y poco a poco va destruyendo la democracia sin que nadie la defienda, ya que Rajoy no se atreve a hacerlo y los demás no podemos. Existe, desde luego -¡como no¡- una ley que castiga la apología del terrorismo, pero dicha ley se aplica en todas partes menos en el País Vasco, porque como en ella existen muchos vacíos legales puede eludirse allí con suma facilidad. Solo allí, claro.
Así, por ejemplo, si el poder judicial prohíbe una manfiestacion en defensa de los valientes gudaris encarcelados exigiendo a grandes voces la amnistía para ellos - y no para el desgraciado que está en la cárcel por haber agredido a un escribano que pretendía expulsarle de su vivienda -, la manifestación se celebra igualmente sin que nadie pueda hacer nada, sino asistir al triste espectáculo que supone ver a unos cuantos asesinos convertidos en mártires de la Patria y en héroes de una independencia que no interesa ya ni al propio PNV, ya que en la práctica éste gobierna allí con total desenvoltura  haciendo caso omiso del Gobierno de la nación. Exactamente igual que lo que ocurre en Cataluña y de lo que está a punto de ocurrir en Andalucía.
El patriotismo vasco es así un sentimiento tan noble y tan grande que todo lo oculta, todo lo cambia, todo los tergiversa y todo lo embrolla. No importa, en este sentido, si los patriotas en cuestión son fascistas o no lo son, ni si han asesinado vilmente a unos cuantos inocentes o se han limitado a destruir comercios, si se es un católico fervoroso y meapilas, como lo fueron los carlistas, o unos ateos militantes que reniegan de Dios y de los santos; lo único en común que tienen todos ellos es la chulería y el deseo de que les llamen "izquierda abertzale". Que un vasco auténtico, y no nacido en Burgos, sea de izquierdas es ya de por sí un hecho muy notable.
En cambio el patriotismo español públicamente manifestado es como la lepra. ¡Ay de quien confiese en Vizcaya que su verdadera Patria es España y no Euskalherría¡ En el mejor de los casos será expulsado de todas las organizaciones y mirado como apestado en plazas y jardines públicos. Ningún razonamiento, argumento, pretexto u opinión será ni siquera escuchado. Ninguna orden procedente de la injustamente odiada ciudad de Madrid será atendida; ninguna Ley que lesione a algún valiente gudari será aplicada y todo aquello que huela a España será arrancado y purificado sin que ocurra absolutamente nada.
En estas condiciones no resulta extraño que el Jefe del Estado, D. Juan Carlos I de Borbón y Borbón, no se aventure siquiera a aparecer por el Páis Vasco, ni que en él las fotos del Monarca brillen por su ausencia, ni tampoco el hecho de que encontrar una bandera de España allí  es casi tan difícil como criar una palmera en Spitzbergen. Todas esas cosas y alguna más que no digo, lesionan el más noble de todos los sentimientos, que es el patriotismo vasco así que son, además de malas, intolerables.
El tácito reconocimiento de que entre España y el Páis Vasco existe una situación de guerra es, asimismo, otra notable aberración que se deriva directamente del dicho patriotismo. Por lo visto, y así parece insinuarlo con toda claridad el llamado lehendakari, el auténtico responsable de la misma es el Gobierno de España por no haber cedido,  cual dócil esposa de la antiguedad,  a todas las pretensiones de la banda armada denominada ETA. Ha sido, pues, Madrid, quien ha obligado a ésta a matar a hombres, mujeres y niños. Ellos no tienen la culpa, naturalmente, de que a los familiares afectados por estas pérdidas no se les haya ocurrido la peregrina idea de responder con pistola a las pistolas ni con bomba a las bombas, como justa compensación por haber sido asesinados de ese modo  sus inocentes familares. Éstos murieron como ovejas que se llevan al sacrificio, pero a sus familiares les dijeron que no se vengaran, que para eso estaba la ley y ahora resulta que gracias a esa ley es muy posible que esos familiares vean a los asesinos pasear por las calles, asisitir a comidas, participar en asambleas y tener que aceptar la vergüeza de que sean considerados como héroes.
Esta debe ser la "guerra" a la que se refiere el PNV y esta es quizás la razón, en último término, que sustenta y alimenta esas manifestaciones que es imposible prohíbir: Se trata, nada menos, que de firmar la Paz ya que ETA ahora no mata. Excelente ¿no?. Sin embargo, a mí se me ocurre una terrible maldad al respecto: Si las víctimas hubieran aplicado la famosa "ley del Talión" en lugar de creer y de ser respetuosas con la Ley ¿se celebrarían tambien manfiestaciones en defensa de la Paz? No creáis que es exagerado lo que acabo de escribir ya que, al fin y al cabo, en cualquier guerra se producen bajas por ambas partes pero en lo que se refiere a ETA no se ha prodcido ninguna. Han ido a la cárcel, claro, pero por ser asesinos y no por gudaris.
¡Ah Que son patriotas vascos, me dice usted¡ Cierto, pero asesinos también lo son. Tanto, al menos, como si un grupo de militantes de la extrema derecha se cargaran a alguno de esos patriotas. ¿Les serviría de disculpa declarar que esos crímenes fueron cometidos por amor a España?
¡Ay clase política, que mal futuro te auguro¡ 
JUAN
  

viernes, 3 de enero de 2014

El Gran Concierto



Juan había celebrado aquellas navidades en la espléndida ciudad de Viena, cuna de la Música y del Arte. El contraste entre la ordenada República austriaca y la agonizante España, que acababa de abandonar, era tan notorio que nuestro amigo sintió cómo le rondaba, inquieta y solícita, la escuálida Envidia. En el pequeño país alpino no existía la famosa crisis, ni el malhadado separatismo, ni la corrupción generalizada, ni la progresiva asfixia de la clase media, que era allí muy potente. Sin problemas de desempleo, los afortunados ciudadanos disfrutaban de un nivel de vida envidiable y con exquisito celo, el Gobierno cuidaba los magníficos edificios históricos de los que  Viena rebosa, sus parques, sus jardines y su espléndido pasado imperial. Austria era así una nación que por no avergonzarse de su pasado tenía un espléndido futuro. 
Como ocurre todos los años el concierto más famoso del mundo estaba a punto de comenzar. La musikverein estaba repleta de gentes de todas las naciones y continentes, que producían un suave murmullo de conversaciones en voz muy baja tal y como ocurre en muchas iglesias y catedrales. Las magníficas arañas de cristal, que han hecho célebre a la sala, derramaban raudales de luz eléctrica y la perfección arquitectónica del edificio, sus notables propiedades acústicas y la belleza de sus pinturas y artesonados no dejaban de sorprender a todos los asistentes.
Nuestro amigo ocupaba en esta ocasión un asiento en la fila ocho del tercer cuadrante de localidades. Sabiendo que los vieneses son muy exigentes en lo que se refiere al modo de vestir, lucía en aquella ocasión un lazo negro sobre una camisa muy blanca y llevaba un traje de color azul oscuro, casi negro, que le daba un aspecto solemne. Tenía los ojos ligeramente húmedos y notaba la aceleración de su pulso, algo que siempre le ocurría cuando estaba a punto de presenciar hechos importantes capaces de afectar al alma inmortal. La música era, ciertamente, uno de dichos hechos. 
Notó que en esta ocasión había mucha gente  joven formando parte de la Filarmónica y que en ella había más mujeres que el año anterior. A su derecha, su amigo Nicolás ojeaba las partituras de las obras que estaban a punto de comenzar y a su izquierda la joven y hermosa Condesa María le miraba de reojo, porque estaba decidida a saber la causa que producía en su amigo español tanta emoción contenida. Faltando sólo unos minutos para el comienzo del concierto, Juan observó que aún existían asientos vacíos en la sala y no dejó de sorprenderse ante un hecho tan insólito, ya que desde que había empezado a asistir a los conciertos de Año Nuevo la famosa sala estaba llena a rebosar.
Al hacer acto de presencia Daniel Barenboim, director invitado para el Concierto del año 2014, se inclinó ligeramente y recibió una oleada de aplausos, que rápidamente se disiparon ante la inminencia de la interpretación del vals compuesto por Josef Strauss en 1866 para celebrar el acuerdo de paz entre Austria y Alemania después de la corta guerra que ambas naciones sostuvieron y que terminó con la expulsión de Austria de la gran Alemania, que Bismarck estaba a punto de lograr. Su nombre es significativo: Palmas para la Paz. En el año en que vamos a celebrar el primer aniversario del estallido de la Gran Guerra esta pieza musical cobra, quizás, un nuevo significado. ¿Sabría dicho significado nuestro amigo Juan? ¿Por qué se llevó el pañuelo a los ojos en ciertos momentos de la interpretación? ¿A qué venía aquella súbita palidez? En cualquier caso la interpretación fue magnífica. Cada profesor de la orquesta se esmeraba tanto en ella que ni una sola nota desafinada flotó en el ambiente. Soberbio y avasallador, el famoso director parecía conocer todas las notas de memoria y su dominio era absoluto, magnífico e impresionante.
A Juan le gustó mucho la marcha egipcia, que le hizo sonreír en varias ocasiones sobre todo cuando fue tarareada por la orquesta. Un tarareo perfecto, por cierto. Con los últimos acordes se confundieron los aplausos y los bravos de un público absolutamente entregado.
El resto de las obras de la primera parte del concierto fueron interpretadas con notable brillantez por la orquesta. En la parte reservada a los violines se podía ver a muchos jóvenes de ambos sexos que se estremecían al compás de su propia música, como si esta los dominara hasta límites difícilmente descriptibles y así fue discurriendo toda la primera parte:, toda ella dedicada a trabajos de los Strauss.
La segunda parte fue aún mejor que la primera. Juan se emocionó mucho al escuchar "Cuentos de los bosques de Viena",pieza magnifica y rebosante de un romanticismo inenarrable y se volvió a emocionar al escuchar"Música a la luz de la luna" y "Los  románticos", vals este último de Joseph Lanner. Llevó claramente el compás en las tres polkas de Joseph Strauss produciendo la hilaridad de María y puso una cara de bobo total e integral cuando escuchó la polka rápida denominada "sin angustia".
Un año más las notas del Danubio Azul volvieron a flotar en el ambiente, como si fueran purísimas ondas del gran río, cuya noble misión ha sido siempre la de unir pueblos y no separarlos. Juan, sin embargo, volvió a ponerse muy serio cuando escuchó la Marcha de Radezky pero en aquella ocasión sus amigos pudieron saber la causa: Esta marcha presidió muchas batallas de la Gran Guerra Europea, pues los soldados la escuchaban antes de combatir e incluso a lo largo de los terribles choques en los que se evaporaba la vida de muchos jóvenes. El año 1914 fue el comienzo de la ruina de Europa y el de la desaparición de su hegemonía en el mundo. Nuevas culturas desplazaron a las antiguas. Quienes iniciaron el sangriento conflicto, es decir todos los que en él intervinieron porque dos no riñen si uno no quiere, creyeron que solo duraría algunas semanas, pero se prolongó durante cuatro años dejando a Europa sumida en el mayor caos político, económico y social de su historia.
¿Estaba pensando Juan en estas cosas cuando escuchaba la famosa marcha con la que finaliza el Concierto de Año Nuevo? A lo mejor un día nos cuenta a todos la razón de su nerviosismo, sobre todo el que experimentó en la primera parte.
Sin embargo, y de momento, yo estoy absolutamente convencido de que solo os diría esto:
¡Feliz año nuevo¡ Que la Paz y el Amor verdadero reinen siempre en vuestro corazón.
JUAN 
 
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