domingo 22 de enero de 2012

Dialogo entre príncipes


Así dijo Johnny-boy a su querido hermano Darkblueboy cuando ambos paseaban cerca del Jardín de los Afectos Perdidos, cuyo indiscutible propietario por designio del Autor de la Vida es el Señor del Amor Verdadero:
- ¡Ea, hermano querido del que dependen el conjunto de todos los saberes humanos¡ Ve, yo te lo ruego, y hazte el encontradizo con mi amigo Juan, que siente temor ante su próximo viaje en busca del Sol, nuestro Padre. Él cree que cuando esté más cerca de Él será rechazado, porque es consciente de que está lleno de grandes defectos y se avergüenza de sus muchas debilidades. Educado en el temor y no en el Amor, imagina que nuestro Padre es un severo Juez y a menudo olvida que si en el corazón del ser humano brilla la chispa azul del Amor Verdadero, la Justicia sobra.
Pero Darkblueboy replicó:
- No es que yo desee contradecirte, querido Niño Azul, pero te ruego tengas en cuenta ahora tus propias palabras, porque cuando aseguraste al hombre que ama que el tiempo de amar se había terminado sometiste su alma inmortal a una terrible lucha. Juan entendió que el fracaso del Amor llevaba aparejado el triunfo de la Justicia y sabiendo que para ésta ningún humano está libre de culpa y ni por lo tanto del correspondiente castigo, se hundió en un mar de dudas. Tú hiciste que vacilara su Fe y de aquellos polvos quedan ahora estos lodos. No te sorprendas, pues, de sus temores ante su próximo viaje al encuentro del Sol, nuestro Padre, porque lo supone airado, no sólo ante el torpe comportamiento de los humanos, sino también ante el suyo propio.
- Como siempre hay verdad en lo que dices - respondió el más joven de todos los hijos del Sol -. No obstante, cree que era absolutamente necesario someter a Juan a las mismas dudas que ahora tienen sus contemporáneos no fuera que llegado el día en que tuvieran que atravesar la Gran Puerta aquéllos dijeran: "Pues qué, ¿por que extraño privilegio se ha librado al hombre llamado Juan del amargor que produce en el alma la duda? ¿Qué tiene él que los demás no tengamos? En verdad que si nosotros hubiéramos tenido la ayuda con la que él ha contado en su vida atravesaríamos la Gran Puerta y entraríamos sin dilación en el Reino". Así pues, hermano querido, no podemos ahorrar a Juan lo que no ahorramos a los demás porque para mí todos los hombres son iguales y son ellos y no yo los que se diferencian a través de sus acciones.
Darkblueboy, el más inteligente y sabio de todos los príncipes del reino, sonrió ante estas palabras porque ni él mismo podía resistir el encanto del más joven de sus hermanos. No obstante, repuso:
- Entonces ¿de qué te quejas? Por qué vienes a solicitarme que ilustre a tu amigo a fin de que no sienta temor alguno ante su próximo viaje si todos los mortales lo sienten en idénticas circunstancias?¿Acaso el hombre llamado Juan se diferencia de ellos por sus actos, como tú has dicho? Si es así, dímelo a fin de que yo lo sepa, porque fabricado del mismo barro con el que fueron hechos todos sus semejantes a menudo cae en los mismos vicios que éstos y es esclavo de la debilidad de los sentidos. Vanidoso y un poco fatuo, Juan cree que debemos tratarlo mejor que a otros y se queja amargamente cada vez que tiene que sufrir lo que otros sufren en silencio. Por tanto, Príncipe, si no nos ofreces un argumento que nos mueva a ir a verle y a hablarle no lo haremos.
Tras escuchar las sabias palabras de su hermano, los azules ojos de Johnny-boy brillaron como brilla el zafiro al ser herido por la luz eléctrica y su voz, llena de matices extraños, pudo escucharse en todo el Reino. Las briznas la repitieron; la divina Eco la extendió por todas partes; callaron las rientes fuentes y los azules ríos. Y tú, querida amiga o querido amigo, ¿las escuchas también? Mira que llamo a las puertas de tu alma inmortal para que se conmueva, ¿tendrá éxito mi llamada? En cualquier caso, esto fue lo que respondió el primero en el Amor:
- Yo represento al Amor, puro y verdadero, que reposa en el corazón del humano para convertirle en inmortal cuando llegué el día en que tenga que pasar del mundo mixto de la materia y de la energía al mundo en el que únicamente la energía cuenta. Cuando hablo, mis palabras se transmiten a través del éter: las transmite la flor a la flor y las repite la naturaleza entera. Todo lo enamoro, salvo el corazón del humano porque éste es el único ser de la creación que puede rechazarme ya que fue creado con el don del libre albedrío. Si Juan me aceptó desde muy joven y ahora necesita ayuda ¿cómo voy a negársela? ¡Ojalá otros me hubieran aceptado del mismo modo que lo hizo él¡ De haber sido así el mundo de los humanos sería muy diferente de lo que es ahora, pero obsesionados por el poder, la riqueza y la fama muchos de sus contemporáneos me han enterrado en sus corazones colocando sobre mí a la conveniencia, a la hipocresía, a la mentira e incluso a eso que se llama odio. Esos son los vicios que impiden la entrada en el Reino, que los que tiene Juan son inocentes y además en muchos casos no es responsable de ellos. Ve, pues, yo te lo ruego y disipa sus temores que el Autor de la Vida no es juez vegativo ni celoso contable, sino Padre amoroso. Así pues, jamás rechazará a aquel que durante su vida haya sabido amar de verdad y sus defectos se derretirían en su presencia, como se derrite el rocío de la mañana. Así pues, no te resistas a mi alegando privilegios que Juan tiene y otros no, porque en verdad te digo que si todos los hombres y mujeres que pueblan la tierra amaran como ama mi amigo, todos recibirían los consuelos que él recibe. A quien ama mucho se le da más amor aún y a quien no se ama sino a sí mismo hasta eso se le quita.



Esto fue lo que dijo el más joven de los príncipes del Reino y Darkblueboy se sintió conmovido por sus palabras porque comprendió que, si bien lo que se le pedía no era justo, no se puede hablar de Justicia cuando en el corazón de un ser humano brilla la luz azul del Amor Verdadero.
En cuanto a lo que le dijo el más sabio de los hijos del Sol a Juan, espero que lo sabréis en otra ocasión aunque si en vuestro corazón existe amor estoy por asegurar que ya lo sabéis ahora.



Juan

sábado 14 de enero de 2012

La gloriosa Casa de Habsburgo

Hoy deseo comentar el evento ocurrido en la ciudad de Viena el pasado 16 de julio con motivo del fallecimiento de Su Alteza Imperial y Real el Archiduque Otto de Habsburgo-Lorena, heredero de la doble Corona austro-húngara, hijo del ultimo Emperador de Austria Carlos I y sobrino-nieto de Francisco José I.

No fue sencilla su vida, pero la vivió con dignidad demostrando así eso de que la nobleza es cosa del alma y no de la sangre. Siendo un niño tuvo que abandonar su destrozada patria, a la que las potencias occidentales desmembraron con crueldad y en unión del resto de la familia imperial tuvo que deambular por media Europa en busca de una nación que quisiera acogerla. Carlos I y su admirable esposa Zita de Borbón-Parma abandonaron Viena prácticamente con lo puesto y ante su absoluta carencia de recursos económicos aceptaron el ofrecimiento de nuestro Rey Alfonso XIII y vivieron durante algún tiempo en un palacio de Lequeito pero tuvieron que abandonarlo porque no podían mantenerlo. Pasaron, pues, a la isla de Madeira donde Carlos I falleció de neumonía a los 32 años de edad dejando huérfano al joven Otto y a sus hermanos.

Opuesto a la unión de la pequeña Austria con Alemania, Hitler intentó primero convencerle para que le apoyara pero como no lo consiguió después lo persiguió con saña. Comprometido hasta límites casi inconcebibles con la Ética sin abandonar por ello la política, fue diputado en el Parlamento europeo durante veinte años. Presidente de la Unión Paneuropea, propugnó desde ella una Europa que se fundamentara esencialmente en sus tradiciones cristianas. Defendió la vida, la familia, la justicia social, la libertad religiosa y el derecho que tiene cada pueblo a sentirse orgulloso de su pasado histórico. Se casó con la Princesa Regina de Sajonia-Meiningen, de la que tuvo 7 hijos y cuando falleció contaba con 22 nietos. Para poder residir en Austria tuvo que firmar en 1961 una renuncia a ejercer ninguna actividad política dentro de ella y era muy conocido en nuestro país.

Sus funerales se celebraron con toda la pompa y la tradición de los Habsburgo. Para asistir a ellos muchos tuvieron que abrir sus baúles y sacar viejos uniformes de otros tiempos, condecoraciones que en su día fueron gloriosas y hoy ya no sirven de nada, banderas de todos los pueblos de aquel Imperio, que dominó durante siete siglos el centro de Europa entre música de vals, cenas galantes, jarrones de flores y delicadas porcelanas. En la imponente Catedral de San Esteban volvieron a oírse los acordes del antiguo Himno imperial: Dios salve a nuestro emperador y al entierro asistieron los presidentes de Austria y de Hungría. 21 cañonazos se escucharon en la veraniega mañana vienesa del 16 de julio y todas las campanas de las iglesias tocaban a muerto mientras el cortejo mortuorio avanzaba hasta la Iglesia de los Capuchinos, histórico panteón de los Habsburgo. Su puerta, herméticamente cerrada, fue golpeada por el bastón de puño de plata que llevaba el maestro de ceremonias:

- ¿Quien solicita entrar? - preguntó el guardián, llevando una vela encendida en su mano.

- Su Alteza Imperial y Real, Archiduque Franz Joseph Otto Robert...Príncipe imperial de Austria y de Hungría, De Bohemia, de Croacia, de Galitzia, de Lodomiria...,

- No le conocemos - replicó una voz desde el interior.

El Maestro de ceremonias golpeo por segunda vez la cerrada puerta.

- ¿Quien solicita entrar?

- El Doctor Otto de Habbsurgo, Presiente de la Unión paneuropea, ex-parlamentario de la Unión europea....

- No le conocemos.

La puerta volvió a se golpeada por tercera vez.

- ¿Quien solicita entrar?

- Otto, un pobre pecador.

- Puede entrar.

Solo entonces la puerta se abrió de par en par y los restos del Archiduque pudieron reunirse así con los de sus antepasados.

10.000 personas asisitían emocionadas a este imponente acto del secular protocolo de los Habsburgo mientras el ejercito de la República presentaba armas .

Pues bien; desde este lado del Reino deseamos que este hombre grande por sus títulos, pero sencillo por su vida haya sido recibido en el otro lado. Allí ya no hay pena ni dolor. Sic transit gloria mundi . No obstante, bienaventurado el hombre o la mujer al que sus semejantes le conceden la gloria por mérito de sus obras porque ésta no es gloria del mundo, sino gloria eterna.

JUAN

viernes 13 de enero de 2012

Dinero barato, especulación y empresa

Acuciado por la falta de solvencia de las instituciones bancarias, el Banco Central Europeo ha decidido prestar dinero a muy bajo tipo de interés y así se ofrece una nueva oportunidad a los especuladores, porque éstos pueden tomar prestado dinero al 1 por 100 de interés y comprar con él Deuda soberana, que les ofrece en muchos casos un rendimiento tres veces superior al ser su tipo de interés más elevado. Con el ficticio beneficio así obtenido, los que eufemísticamente son denominados "inversores" pueden pagar sobradamente los intereses del crédito concedido y embolsarse un 2 o un 3 por 100 de ganancia sin el menor riesgo y mientras tanto las duras medidas de ajuste tomadas por los gobiernos deprimen la renta disponible de asalariados y clases medias mientras que apenas tocan las grandes fortunas ante el temor de que se produzca una fuga de capitales. Es lo que tiene el capital: que puede fugarse. El trabajo, en cambio, no y así es sobre este factor de producción donde se concentran todos los recortes. ¿Cómo puede creerse que se operará una recuperación económica en estas condiciones? ¿Qué clase de política de rentas es la que merma los rendimientos del trabajo personal, sin ocuparse para nada de los beneficios que produce la especulación más descarada e impune que ha conocido la Humanidad?

Tras asistir con escándalo a la sesión parlamentaria que recientemente ha tenido lugar y escuchar la sarta de tonterías que en ella se han dicho no puedo tener mucha esperanza en el porvenir y como así lo creo, así lo digo. La señora Salgado dijo, ciertamente, que nuestro déficit rondaba el 6 por 100 pero nadie la creyó y menos que nadie el PP, que gobierna muchas autonomías y que sabe a la perfección hasta qué punto el despilfarro de recursos públicos en esos reinos de Taifas ha contribuido a incrementar la Deuda del Estado. Así pues, el señor Rajoy mintió cuando nos aseguró a bombo y platillo que no subiría los impuestos e hizo lo que más fácil resulta hacer a un Gobierno: elevar el tipo de gravamen sobre el Impuesto de las rentas del trabajo para aumentar así la recaudación de un modo cierto, seguro y cómodo. Aparte de esto, y al menos hasta la fecha, no ha hecho nada más ya que ustedes no se creerán eso de que el Gobierno central va a controlar el gasto de las autonomías al menos hasta que se elabore una Ley al respecto y aún así tengo para mí que en algunos lugares de nuestra Patria harán caso omiso de ella sin que nadie se atreva a decir nada. Tampoco controlará, ya lo verán, el mercado de trabajo porque para eso sería necesario cambiar toda la mentalidad empresarial española y a lo más que se llegará será a una situación bastante peor para el trabajador que la ahora existente, porque si ahora es explotado a pesar de la Ley, después lo será pero con la Ley en la mano.

Hablando en líneas generales la denominada clase empresarial española tiene de empresaria lo que yo tengo de esquimal, porque vamos a ver ¿qué es un empresario? El gran economista Schumpeter nos lo presenta como un hombre innovador, arriesgado, audaz y aventurero. Al fin y al cabo toda empresa es como una aventura en la que puede pasar de todo y en la que no siempre soplan vientos favorables para la obtención de beneficios rápidos y abundantes. Es lógico, y así lo asegura la Teoría Económica convencional, que si un empresario obtiene pérdidas continuadas sin que queden compensadas por beneficios obtenidos en otras épocas, antes de arruinarse él y su familia cierra la empresa y pone a todos sus trabajadores en la calle. Es cierto también que para favorecer la inversión, pero no el coste de producción, puede solicitar créditos a las instituciones bancarias puesto que cuando dicha inversión se materialice mejorará la competitividad de sus productos y los venderá mucho mejor que antes. Y, por último, es cierto también que debe fijar la cuantía del salario pagado a cada trabajador en función del valor efectivo de la fuerza de trabajo que aporta al proceso de producción, poniendo en la calle a aquel cuya fuerza de trabajo aportada sea tan pequeña que no alcance ni siquiera la cuantía del salario mínimo.

Lo anterior es, como digo, rigurosamente científico y por lo tanto cierto y tambíen - he de reconocerlo aquí - algo cansino.

En cambio lo que se parece a esto pero no es esto no es cierto ni científico y así, si durante varios ejercicios económicos se han acumulado importantes beneficios y se da la circunstancia que debido a la especulación o a lo que sea éstos comienzan a disminuir ningún economista puede defender que se mantengan a costa de empezar a despedir operarios, porque el empresario tiene que asumir el hecho de que el beneficio es una renta variable; que puede subir o bajar y que cuando baja lo que tiene que hacer es lo mismo que hacen los trabajadores cuando les rebajan su sueldo : apretarse el cinturón. A diferencia de los salarios, que son rentas pactadas, los beneficios no lo son y en consecuencia hay que estar preparado lo mismo para cuando suben que para cuando bajan. Y si cuando suben los denominados empresarios se apresuran a ingresarlos en sus cuentas corrientes, cuando bajan lo único que ocurrirá es que ingresarán menos en las citadas cuentas. Ahora bien; si para ingresar lo mismo reducen costes despidiendo trabajadores el Gobierno algo debería hacer al respecto. Bueno. Pues ya han visto ustedes lo que al menos de momento ha hecho el nuestro.

La clase empresarial, y siempre hablando en líneas generales, se queja asimismo de que debido a la penuria de créditos no puede financiarse. Naturalmente, está muy lejos de manifestar si es su capital fijo, su capital circulante o ambos quienes necesitan el auxilio de la Banca y en esto tiene mucha suerte, porque nadie osa preguntar estas cosas ni a la CEOE ni a nadie y así la cosa queda entre las nieblas de la ignorancia. "Es que no tengo financiación ¿sabe? ¡Como voy a crear empleo así¡ Hombre, vamos a ver, si necesita usted que se lo financien todo para crear empleo ¿dónde está el riesgo que usted libremente acepta cuando decide crear una empresa? Además, si cuando se produjeron sustanciosos beneficios usted los compartió con la Banca al pagarle intereses por los créditos concedidos, ahora que han disminuido comparta usted menos con la Banca y deje usted de eliminar puestos de trabajo. Ahora bien; si en lugar de beneficios se producen pérdidas pero no son continuadas en el tiempo un verdadero empresario las enjugará con las ganancias obtenidas en los periodos buenos y estudiará la causa por la que se producen: sólo si tras dicho estudio resultara que su empresa es irrentable la cerrará; si no, corregirá las causas - las que sean - y seguirá adelante.

Por último, la clase empresarial - y sigo hablando en líneas generales - insiste en que ligar la cuantía de los salarios al índice del coste de la vida es una especie de aberración; que hay que ligarla a la productividad, se entiende que del trabajo. Olvidan, al parecer, que también esta unidad de medida de rendimiento puede aplicarse al resto de factores de producción y que en muchos tipos de trabajos la denominada productividad, que es el cociente entre una unidad de producto y el tiempo de trabajo empleado en producirlo, es en la práctica imposible de determinar. ¿Cómo fijarán los salarios en estos casos?¿Quizás por estimación?

Bien; estoy esperando una explicación razonable de todo, aunque me temo que no me la van a dar y no es que me importe mucho, porque a quien realmente deberían de dársela es a los trabajadores; pero como no preguntan, pues no se les dice nada y se acabó.

JUAN



domingo 8 de enero de 2012

Intelectuales desmemoriados

Hace mucho tiempo que en la cuarteada España no existen presos políticos y asi en nuestro archialabado sistema democrático pueden caber todas las posturas acerca de eso que se llama "la política", por muy descabelladas que parezcan. Gracias a eso, sin duda, hoy pueden sentarse en el Parlamento representantes de partidos políticos que jamás han condenado la violencia ejercida sobre inocentes por la banda terrorista ETA, que extorsionó, torturó, asesinó y mutiló a ciudadanos sin que, al parecer, algunos intelectuales, artistas, deportistas y similares quieran recordarlo y reclamen ahora una amnistía para quienes, habiendo sido juzgados y condenados por aquellos luctuosos hechos, cumplen condena sin que siquiera hayan manifestado estar arrepentidos de su barbarie.

Pues bien; ahora resulta que la citada banda terrorista se ha empeñado en reclamar privilegios que no disfrutan los condenados comunes para los miembros de la organización que están en las cárceles y la parafernalia que se ha organizado al respecto sería cosa de risa si no fuera por la frescura, la cara dura, el desparpajo y la absoluta estupidez conque algunos se empeñan en defender los pretendidos derechos de estas personas sin tener en cuenta que en muchos casos han sido responsables de quitar la vida a algunos de sus semejantes. Ningún pretexto justifica la pérdida de una sola vida humana, pero cuando se alegan pretextos de naturaleza política para hacerlo el crimen es mucho más detestable, porque ninguna idea política por buena que sea merece que se derrame por ella una sola gota de sangre humana.

Ignoro lo que pretenden estos intelectuales y deportistas apoyando las pretensiones de ETA y ya me gustaría que me las explicasen. Ni incluso aceptando que los encarcelados lo son por motivos políticos tiene cabida ninguna solicitud de amnistía hasta tanto hayan pedido perdón por sus crímenes y manifiesten sin ambages que jamás volverán a matar por motivos políticos.

¿Cómo conciliará la llamada "izquierda aberzale" su afición a las sotanas y a la Iglesia católica-romana con el divino precepto de No matarás, que es absoluto y taxativo¡ ¿Habrán hablado de ello los que se reunen en Loyola, Deusto y otros lugares más o menos santos? Por si alguno lo ignora es necesario decir que a pesar de su radicalismo, la citada izquierda es más papista que el propio Papa y que en su defensa de las tradiciones de su país se muestra especialmente respetuosa con la jerarquía de la Iglesia Católica, la cual por su parte únicamente condena los atentados mortales cometidos por la banda en los funerales y otros momentos de gran emoción humana. En este sentido la jerarquía de la Iglesia Católica se parece mucho a los políticos y vaya usted a saber si en el fondo no son la misma cosa: Nada que ver con el mensaje evangélico, claro.

No puede haber perdón sin arrepentimiento. El mismo Dios, bondad infinita, lo dispuso así y algunos venerables párrocos y sabios "pastores" deberían recordarlo antes de hacer declaraciones acerca de los pretendidos derechos de aquellos que no tuvieron para nada en cuenta el principal de todos ellos: el derecho a la vida. Cinco condiciones se requieren para que el llamado Sacramento de la Confesión sea efectivo: Examen de conciencia, confesión de los pecados, propósito de la enmienda, dolor de corazón y cumplimiento de la penitencia impuesta. Pues qué ¿acaso lo que exige Dios para perdonar podrá ser puesto en cuestión por esos intelectuales desmemoriados e insensibles, que exigen a la sociedad haga tabla rasa y perdone sin que ni siquiera se haya solicitado de ella el perdón?

Hagan, pues los presos de ETA las cinco cosas anteriores, sin olvidar eso de cumplir la penitencia que les fuera impuesta y ya después podrán reclamar intelectuales, artistas, deportistas y gentes así que el Estado y la Justicia sean generosos con ellos. Hasta que tal cosa no ocurra a mí me parece sencillamente de una desvergüenza y una cara dura indescriptibles solicitar derechos y privilegios para todos aquellos que no los tuvieron para nada en cuenta a la hora de perpetrar horribles crímenes que sumieron en el luto, las lágrimas y la desesperación a muchas familias inocentes y por completo ajenas a la política.

Quede claro, no obstante, que a mí me importa una higa si el denominado País Vasco - o como quiera llamárselo - tiene derecho a la autodeterminación o no. Estas tonterías a quien escribe estas líneas le traen absolutamente sin cuidado, pero hay que dejar vivir en paz a la gente, leñe. De ser yo Presidente de Gobierno hubiera resuelto todo el asunto hace mucho tiempo preguntando, por ejemplo, a todos los que son partidarios de la independencia si estarían dispuesto a pagarla con mayores impuestos, menores subvenciones y la desaparición de todos los privilegios que se han concedido al pueblo vasco a través de los siglos. Caso de respuesta afirmativa comenzaría a hacer cuentas y entonces veríamos, porque eso de la independencia está muy bien cuando no cuesta dinero, pero cuando cuesta mucho o falta las cosas son diferentes. O si no que se lo pregunten al señor Mas, en Cataluña. Tal y como está la situación allí ahora no es el mejor momento para mostrar afanes independentistas.

En todo ese asunto de ETA a mí lo que me preocupan son las víctimas. Lo demás me importa un bledo y tengo para mí que otro tanto les ocurre a una gran mayoría de españoles. Al fin y al cabo, si el pueblo vasco es diferente del español como aseguraba aquel hombre tan democrático como era Xabino Arana, que con su pan se lo coman y que sigan bailando "aurreskos" ( o como se diga), que a diferencia de los bailes castellanos los vascos son todos ellos muy varoniles, incluso cuando como es el caso no participa ninguna mujer. No lo digo yo, sino el tal Xabino Arana y el que lo dude puede consultar sus obras.

En cuanto a esos deportistas, cantantes e intelectuales desmemoriados tal vez les conviniera consultar a un especialista para que les devolviera la memoria, que es una potencia del alma pero que a veces se duerme de un modo escandaloso. Entretanto mejor se dedicaran a sus quehaceres y dejaran en paz la política, pues no en vano dijo un día un rey castellano aquello de: "Zapatero a tus zapatos". Y no me refiero para nada a nuestro ex-presidente de Gobierno ¿eh?

JUAN

jueves 5 de enero de 2012

las autonomías veleidosas

Meter en cintura a las autonomías a través del estricto control de todos sus gastos es, en verdad, una buena cosa pero o mucho me equivoco o ya verán como algunas hallan subterfugios más o menos legales para escapar al control que arbitre el denominado Gobierno central. Eso, naturalmente, no puede hacerlo el ciudadano medio ahogado por una imposición absolutamente injusta, unos precios "europeos" sin salarios europeos y un nivel de desempleo absolutamente intolerable al que los adelantos informáticos y tecnológicos están asfixiando de modo irremediable.

"Sea usted buen ciudadano y deposite su bandeja en el lugar señalado para ello, tras haberla vaciado", rezaba un cartel en cierto establecimiento de la Gran Vía. Sea usted buen ciudadano y además estúpido, ya que si hace lo que le pide el cartelito se ahorrará mano de obra y será usted quien haga el trabajo gratis. Si lo piensa usted bien, la tendencia actual es hacia el denominado trabajo gratuito, mal pagado, peor considerado y pese a todo considerado como un lujo habida cuenta que hay mucha gente a la que de momento no se la desea explotar.

Son días de triunfo para el gran capital, que sigue obteniendo cuantiosos beneficios a pesar de la denominada "crisis" y al que ningún político osará jamás contrariar. Cual plaga siniestra y mortífera, ese gran capital domina la tierra, pone y quita a los gobiernos, maneja los medios de comunicación y establece sus propias pautas de conducta al margen de leyes o de reglamentos. También son días de gloria para los imperios financieros que se extienden desde China hasta la Tierra del Fuego y desde el Polo Norte hasta la Antártica. En estas condiciones, ¿cree el señor Rajoy que va a meter en cintura a las autonomías por muchas leyes que elabore? A mí me parece que en su fuero interno no se lo cree, pero que está obligado a decirlo tras haber aplicado un casi mortal tijeretazo a las nóminas a través del incremento del IRPF. Al fin y al cabo, todos sabemos por intuición que no por información, que el abultado déficit de los presupuestos del estado se debe en muy buena medida al despilfarro autonómico, así que el nuevo Gobierno algo tiene que hacer para guardar las apariencias. Por lo tanto, hará leyes.

Ahora bien; tengo para mí que eso de las leyes solo funciona con cierta efectividad cuando es el ciudadano de a pie quien las vulnera, pero no cuando las vulneran las instituciones porque si bien la fiscalía puede denunciarlas, entre lo que se tarda en resolver la causa y lo que se tarda en las sucesivas apelaciones las personas posiblemente responsables del desaguisado han dejado sus cargos sin que nadie pueda ya hacerles nada por hechos acaecidos hace años y posiblemente ya olvidados por el gran público. Me lo decía hace muchos años un sabio monje tibetano, cuando por ser joven aún creía en la Ley: "Muchacho, la única Ley que es justa para todos es la natural. Todas las demás han sido inventadas para someter al pobre en provecho del rico".

¡Ay, pues, del que es pobre¡ Perro flaco al que todo se le vuelven pulgas tiene que contemplar con absoluta impotencia cómo se le despoja en favor del poderoso y puesto que no puede costear el enorme peso de la ley ha de renunciar a defenderse cuando es despojado de alguno de esos derechos "inalienables" que proclaman la totalidad de constituciones de los llamados estados democráticos. Viene así a resultar que las cárceles están llenas de pobres mientras los ricos apenas las pisan y viene así a resultar también que debido a la abundancia de leyes, reglamentos ordenanzas y cosas similares si se es pobre casi con toda seguridad que se es también delincuente.

En este contexto quiere el señor Rajoy meter en cintura a las autonomías. ¡Ojalá lo consiga, desde luego¡ Pero sería un verdadero milagro que algunas de ellas no pusieran el grito en el cielo ante lo que sin duda considerarán es un atentado a sus derechos de autogobierno. Una vez puesto dicho grito allí, el señor Rajoy olvidará su mayoría absoluta y negociará arreglos que esterilizarán en muy buena medida textos legales apresuradamente redactados, que presentarán por ello numerosas fisuras a través de las cuales volverá a entrar la desvergüenza, la frescura, la cara dura y el no disimulado deseo de medrar. Mientras tanto el pueblo llano verá reducido su poder adquisitivo y liquidará todo vestigio de ahorro privado, pues debe pagar la deuda en la que otros incurrieron sin que se pueda ir en Justicia contra los responsables. Si en estas circunstancias España es un Estado de Derecho, yo digo que la Francia de Luis XV también lo era y no me obliguen a exponer argumentos, porque podría elaborarse un libro muy gordo con ellos.

¿Y la poderosa Banca española? ¿Seguirá imponiendo hipotecas de techo-suelo, cobrando sustanciosas comisiones e imponiendo intereses usurarios a los desgraciados ciudadanos que caen en sus manos? Poseedora del mayor stock de pisos como consecuencia de desahucios de ancianos que cometieron el error de avalar los créditos de hijos y de nietos, ¿seguirá resintiéndose a venderlos porque ahora los precios de mercado se han derrumbado? A mí me parece que sí, pero bueno ¿Por qué no hace el señor Rajoy una Ley que obligue a venderlos ahora? Y, ya puestos, no estaría de más que en dicha Ley se impusiera la obligación de pagar intereses a los que mantienen cuentas corrientes y libretas de ahorro, se prohibiera el cobro de comisiones y se estableciera la denominada "dación" como única deuda hipotecaria posible reclamable ante los tribunales.

Pues bien; si hablar de una Ley que someta a la Banca a la disciplina que impone el mercado es algo utópico, ¿cómo no va a ser utópica la que intente controlar el gasto autonómico, hecha nada menos que desde el denominado "Gobierno central". Observen, se lo ruego, la meridiana estupidez de la expresión anterior: El denominado "Gobierno central", ¿gobierna únicamente en el centro de España o no? A ver, que me lo expliquen y que me digan el motivo por el que no se habla casi nunca del Gobierno español.

17 gobiernos con 17 parlamentos, 17 televisiones, un número indeterminado de universidades, decenas de embajadas que no sirven para nada, miles de funcionarios nombrados a dedo, 17 "salas de prensa" con banderitas, etc. cuestan a los españoles un ojo de la cara. Esa es la única verdad y un motivo que agranda la denominada crisis económica.

Pague usted y calle, Juan español, y considérese privilegiado si conserva su puesto de trabajo porque tengo para mí que en lo sucesivo se adjudicarán los que puedan existir mediante sorteo de la Lotería nacional.

JUAN


miércoles 4 de enero de 2012

¡Había que hacerlo¡

En el amplio salón de la Marquesa de X reinaba la austeridad. Con refinada hipocresía, se había sustituido la tradicional copa de navidad y los festejos acostumbrados de fin de año por una especie de comida basura infecta, que quedaba intacta sobre la mesa.

Juan había acudido al evento forzado por las circunstancias y debido a la machacona insistencia de algunos de sus amigos. En su fuero interno detestaba este tipo de reuniones sociales, en las que todo es ficticio y superficial y en las que solía acabar "dando la nota" al decir simplemente aquello que pensaba.

En esta ocasión también lo dijo, ya que cuando la enjoyada marquesa en persona extendió su mano para que el otro la estrechara hizo el siguiente comentario:

- Supongo, marquesa, que debo felicitarla por el clamoroso éxito logrado por el PP en las pasadas elecciones -dijo -. Ya estoy viendo a su marido de Ministro o algo por el estilo.

- Nosotros no nos dedicamos a la política - aclaró, sonriente, ella -, pero en efecto estamos contentos de que las cosas empiecen a arreglarse con Mariano Rajoy.

- ¿De veras? De momento ya ha iniciado su mandato mintiendo y colocando sobre la sufrida clase media española todo el peso de una deuda creada por la especulación, el despilfarro y la cara dura de los que utilizan la política para medrar.

- Pero Juan comprenda usted que todo eso había que hacerlo - repuso ella sin dejar de sonreír -. España ha gastado muy por encima de sus posibilidades y ahora tenemos que pagar nuestras deudas, porque de lo contrario no podremos seguir endeudándonos.

- ¡Ah, bueno¡ ¿Y qué? -repuso el otro con osadía -. Tampoco mis recursos me permiten endeudarme con la Banca y no por eso exijo a los demás que carguen con la deuda creada por los que, aprovechándose de su posición, han gastado mucho más de lo que tienen sabiendo que no podríamos devolverlo a no ser que nos arruináramos. Dígame, si yo no me endeudo porque sé que mis recursos no me permitirán pagar mis deudas ¿a asunto de qué se endeudan los gobiernos, cuyas circunstancias son por lo visto similares?

- Bueno, hombre, las cosas son diferentes - la marquesa olvidó su sonrisa mientras gesticulaba haciendo sonar toda la joyería que llevaba puesta -. Usted no tiene que sostener el estado de bienestar y si el anterior Gobierno lo ha comprometido seriamente el actual debe procurar que se mantenga por todos los medios a su alcance. Es eso lo que pretende hacer el señor Rajoy y en este sentido hay que felicitarle.

- Cierto, cierto, por todos los medios y no a través del empobrecimiento súbito de las clases medias españolas a las que se las congela el sueldo, se las sube el precio de los gastos fijos, se las estafa con la inflación y el incremento del coste de la vida y se las obliga, en definitiva, a trabajar para el Gobierno, sea éste del signo político que sea. Mire usted, marquesa, no sé lo que en este país ocurrirá cuando sus clases medias de harten de pagar los errores de la clase política, pero como se siga por este camino será posible hasta una revolución.

- ¡Qué exagerado es usted, mi querido amigo¡ ¡Hablar de revolución en estos tiempos en los que ni se pasa hambre ni necesidad¡

- Quien no pasará hambre ni necesidad será usted, señora - repuso Juan haciendo un gesto de indignación-. Bueno, a mí no me extraña que ustedes no se den cuenta de ello, porque les ocurre igual que le ocurrió a María Antonieta cuando, sumergida en el lujo de Versalles, no se daba cuenta de las necesidades de sus súbditos. Ya ve usted como acabó ¿no?

- Bueno, pero como le decía a usted antes eran otros tiempos. Hoy día el pueblo es mucho más culto y no pone en riesgo su seguridad aunque lleguen malos tiempos. Ya ve usted lo que dice el señor Rajoy ¿no? : Somos una gran nación y vamos a salir de la terrible situación a que nos ha conducido la incompetencia del anterior Gobierno.

- Ya, ya pero mientras la Banca siga ganando dinero y las grandes empresas también; mientras se sigan concediendo indemnizaciones millonarias a determinadas personas de cuyo nombre no quiero acordarme y mientras las grandes fortunas escapen inmunes a la mordida fiscal esa terrible situación a la que usted y Rajoy se refieren lo es ciertamente para pensionistas, desempleados y gentes que viven de una nómina. Para los otros, no. Y ya nada digo, señora, de las enormes cantidades de dinero que se detraen de las arcas públicas para llevarlas a paraísos fiscales. ¿Es que su admirado señor Rajoy no tiene pensando hacer nada para evitar estas cosas? Le advierto a usted, con todo respeto, que en la época de María Antonieta no existían apenas medios de comunicación pero ahora hay tantos que resulta punto menos que imposible ocultar la tremenda desigualdad social que existe en España y eso que ya se ocupa bien el Gobierno de controlarlos. Además, no olvide usted la importancia adquirida por las redes sociales, porque serán seguramente ellas las que inicien un movimiento de protesta que llenará de temor a muchos.

La marquesa, que había dejado de sonreír para adoptar una expresión de forzada seriedad, se sintió ligeramente incómoda ante aquel hombre de mirada penetrante, finos modales y lengua desenvuelta a quien, al parecer, nadie le había advertido de que los revolucionarios no resultaban bienvenidos en su lujosa y decadente mansión del barrio de La Moraleja. Ella, desde luego, no había conocido hasta entonces aquella desagradable faceta de la personalidad de su invitado y se sentía francamente molesta por haberla descubierto ahora ya que aquel Juan era, ciertamente, muy diferente del que ella había conocido cuando se dignó visitar cierta residencia de ancianos y le había dicho aquello de:

- Tiene usted que venir a mi casa por Navidad.

Y así había ocurrido, en efecto, pero de saber ella que Juan iba a decirle cosas tan terribles es seguro que no le hubiera invitado.

JUAN



sábado 31 de diciembre de 2011

El Año de la Miseria

Yo bien quisiera desear un feliz año 2012 a todos mis amigos y amigas, pero si así hiciera sería tan hipócrita como esos políticos que prometen hacer una cosa y luego hacen justo lo contrario. El año que mañana se inicia será fundamentalmente un año de miseria, con drástica reducción del consumo, desaparición de todos los depósitos a plazo fijo que se acumulan en los bancos y parálisis total de las administraciones públicas debido al descontento de los funcionarios, a los que entre los recortes que hizo el PSOE y los que tiene pensado hacer el PP se les convierte en pordioseros del Estado. Las sufridas clases medias españolas pagarán, pues, el pato del despilfarro, corrupción, y escandalosa especulación a través de escandalosas subidas en el IRPF, en el IBI y en el coste de la vida, que no cesa de crecer. ¡Adiós a las compras masivas en El Corte inglés, a los viajes al extranjero, a las cenas y a las copas nocturnas¡ Todo eso va a terminarse y las grandes ciudades españolas van a quedarse vacías a partir de las seis de la tarde por lo menos hasta que llegue el verano. Entonces la gente volverá a salir, pero para pasear, sentarse en un banco y leer el periódico. Mientras tanto, las numerosas embajadas de las autonomías seguirán pagando sueldos millonarios, las televisiones autonómica continuarán emitiendo programas que a casi nadie interesan y los especuladores - los únicos que han ganado dinero en la Bolsa los últimos seis años - continuarán campando por sus respetos sin que nada les pase, porque a los ricos no los toca nadie y menos que nadie el PP, cuya ventaja en las pasadas elecciones le hace practicamente inmune a cualquier crítica.


Uno se pregunta qué clase de "economistas" tiene el PP y llega a la conclusión de que en este sentido es mucho mayor el ruido que las nueces, pues a pesar del ruido mediático que ha producido el nuevo equipo, éste no se ha devanado mucho el cerebro en cuanto al modo de corregir el deficit, pues ha optado por el camino más cómodo e injusto para hacerlo. Es posible, desde luego, que con las medidas anunciadas a bombo y platillo por el señor Rajoy llegue a corregirse el déficit del Estado, pero si eso ocurre será después de un ajuste drástico de rentas que hará retroceder a España muchos años y no es que uno se oponga a dicho ajuste pero, como ya he escrito una vez, siempre y cuando empiece por los que tienen más medios y no por los que tienen menos. No obstante, y al menos a la fecha en que estas líneas se escriben, todo parece que va a seguir igual y así el tremendo castigo impuesto a las rentas de trabajo va a seguir coexistiendo con el despilfarro, la corrupción, la desvergüenza y la cara dura. ¡Cómo va el señor Rajoy a exigir a las autonomías que gasten menos¡ ¡Sólo faltaba, vamos, que el denominado "Gobierno central" quisiera gobernar en España¡ y, por supuesto, lo de exigir a quienes se han llevado el dinero fuera de España que lo devuelvan de inmediato también es, por lo visto, algo impracticable. Que sea, pues, el pueblo quien pague. Ese es el resumen que cabe hacer sobre las recientes medidas anunciadas y da igual que se quiera encubrir el hecho entre bonitas palabras y llamadas a la solidaridad.


Se ha dicho aquí varias veces que la Economía es una ciencia y que la ciencia nada tiene que ver con la política. Si como consecuencia de estas medidas cae la demanda efectiva y los bancos se niegan a conceder créditos a los denominados "empresarios" - esos que siempre quieren ganar más y que si no pueden cierran sus "empresas" - puede ser que complazcamos al voraz e inmoral capitalismo europeo pero el desempleo se incrementará, la explotación del trabajador por el capital aumentará y se operará tal disminución en el consumo que nadie cometerá el error de abrir una empresa como no cuente con sustanciosas subvenciones del Estado Central, autonómico o municipal.


Eso de que Ley es igual para todos supone una patraña más dígalo quien lo diga. La reducción del salario, por ejemplo, supone la anulación de derechos adquiridos tras muchos años de esfuerzo y de dedicación sin que quepa invocar en este sentido el "privilegio" del que gozan aquellos que tienen un empleo fijo. La continuidad en el puesto de trabajo, que hoy está a punto de desaparecer, también es un derecho del trabajador, porque si éste no sabe lo que puede ocurrir con la única renta que percibe es obvio que no podrá programar su economía familiar por modesta que resulte. Pese a todo eso, el Gobierno hace caso omiso y decreta por su cuenta y riesgo lo que es una anulación de derechos adquiridos y encima tiene la cara dura de decir que eso se debe situación "a la delicada situación económica que padecemos".


Ocurre, sin embargo, que la gran mayoría de ciudadanos no están dispuestos a seguir sacrificándose en pro de la clase política y del capitalismo europeo. A ellos les importa una higa si la Unión Europea dice esto o lo otro, porque cuando las cosas van bien no nota bonanza alguna; en cambio, cuando van mal sobreviene la tempestad. Así pues auguro un nuevo año lleno de movilizaciones sociales, de problemas con los funcionarios y de nuevas ganacias para los bancos, a los que nadie tendrá la osadía de meter en cintura. Las diversas autonomías, por su parte, seguirán haciendo lo que les venga en gana sin que nadie se atreva a contenerlas porque mientras no exista una Ley que castigue a quien se resista al imperio del Gobierno central dará igual lo que éste diga, tanto en público como en privado.


En este caso en particular uno no puede recomendar resignación y paciencia a las castigadas clases medias españolas habida cuenta que cuanta más resignación y paciencia tienen, más y más se las fustiga. En cuanto a mí mismo se refiere, cada vez que pienso en las medidas que deberían tomarse ante la caótica situación que vivimos y las comparo con las que efectivamente se toman siento una especie de impotencia y experimento unos deseos enormes de marcharme de este país, aunque sólo sea para evitar el sufrimiento que me produce una política económica que protege al rico y castiga al pobre talando lo único que aún tiene, que son las rentas de trabajo. ¿Cómo se arreglará, digo yo, el que no dispone de renta alguna? Porque habeilos, haylos.


2012 será, pues, el año de la miseria y supondrá un punto de inflexión importante en el proceso de crecimiento de la renta, bruscamente detenido primero y que se ha acelerado después hasta entrar en recesión.


Si esto es cuanto puede ofrecernos D. Mariano Rajoy y su "equipo de expertos" lo mejor que podemos hacer es no ahorrar un euro y que se apañen bancos, autonomías, ayuntamientos y el resto de las abundantes instituciones españolas con dilapidar todo aquello que puedan recaudar.


Esta es mi opinión y como tal la digo: Todo lo que sea deprimir la demanda efectiva y el consumo perjudica el nivel de empleo, la recuperación económica y el bienestar de los españoles. Puede servir, ciertamente, para pagar gastos en los que otros incurrieron con audacia y alegría en el pasado pero como no han sido las clases medias quienes han incurrido en ellos tampoco se ve justicia alguna en que ahora tenga que pagarlos.


¡Y eso que D. Mariano no iba a subir los impuestos¡


JUAN


 
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