Es un hecho cierto y demostrado que transformar una provincia española hasta convertirla en un Estado soberano cuesta mucho dinero y por eso el señor Mas se lo pide a Madrit una y otra vez. Mientras al pueblo catalán, agobiado por los impuestos y ahogado por el desempleo, se le dice que Madrit tiene la culpa de todos sus males, la Generalidad se ha embarcado en una peligrosa aventura, haciendo caso omiso de leyes, resoluciones de los tribunales y de todo lo que no le conviene.
En estas condiciones, el asustadizo Rajoy va a Barcelona y se reúne con Mas, al que promete el oro y el moro a cambio de nada. A eso D. Arturo lo llama negociar y el común de las gentes lo llama claudicar o ceder. En nombre del misterioso "hecho diferencial catalán", nuestro Presidente de Gobierno está a punto de autorizar un déficit del 2,1 por 100, que es claramente superior al déficit admitido para otras autonomías. Entonces interviene el inefable señor Montoro y asegura que Bruselas no permite una concesión así y otro caballero, de cuyo nombre no me acuerdo, afirma públicamente que, siendo Cataluña diferente y especial, hay que tratarla de modo diferente y especial.
Esto es un verdadero "carajal", ¿no?
En estas condiciones, el asustadizo Rajoy va a Barcelona y se reúne con Mas, al que promete el oro y el moro a cambio de nada. A eso D. Arturo lo llama negociar y el común de las gentes lo llama claudicar o ceder. En nombre del misterioso "hecho diferencial catalán", nuestro Presidente de Gobierno está a punto de autorizar un déficit del 2,1 por 100, que es claramente superior al déficit admitido para otras autonomías. Entonces interviene el inefable señor Montoro y asegura que Bruselas no permite una concesión así y otro caballero, de cuyo nombre no me acuerdo, afirma públicamente que, siendo Cataluña diferente y especial, hay que tratarla de modo diferente y especial.
Esto es un verdadero "carajal", ¿no?
Hay que decir, aunque duela, que la opinión del exasperado pueblo español sobre este particular importa al Gobierno un comino. Madrid está colapasada por huelgas y manfestaciones, pero el Gobierno prosigue imperturbable su camino y ni siquiera exige a Mas que cumpla las sentencias de los tribunales y acate la Ley como tenemos que acatarla los demás, mal que nos pese. ¡Que gran político es el señor Rajoy¡ El verbo negociar es para él sinónimo del verbo ceder, mientras que para Mas es sinónimo del verbo conseguir. La confusión de lenguas decretada por Dios cuando se construyó la torre de Babel no es nada comparada con la nuestra. Me río por no llorar cuando veo al incombustible gallego plegarse una y otra vez ante el Presidente de la Generalidad y prometerle fondos para que pueda seguir construyendo su imposible Estado mientras a sangre fría esquilma los bolsillos de los contribuyentes españoles, recorta la sanidad y la educación, acudiendo presuroso una y otra vez a los mercados en busca de créditos que financien gastos corrientes.
España es el único pueblo del mundo que se avergüenza de sus símbolos nacionales y que permite se agravie una y otra vez a su bandera sin que pase absolutamente nada, pero a nuestro Presidente de Gobierno estas cosas no le preocupan ni poco ni mucho reconociendo así de facto que tanto Cataluña como el llamado País Vasco son diferentes. Por serlo, la Consitución y la Ley, que "nos hemos dado" no operan ni poco ni mucho allí, pero tampoco pasa nada porque banderas, constituciones y leyes no tengan el menor significado en ciertas partes de España, autorizando comportamientos que escandalizan al pueblo mientras lame sus muchas llagas con una paciencia y un estoicismo verdaderamente admirables.
España es el único pueblo del mundo que se avergüenza de sus símbolos nacionales y que permite se agravie una y otra vez a su bandera sin que pase absolutamente nada, pero a nuestro Presidente de Gobierno estas cosas no le preocupan ni poco ni mucho reconociendo así de facto que tanto Cataluña como el llamado País Vasco son diferentes. Por serlo, la Consitución y la Ley, que "nos hemos dado" no operan ni poco ni mucho allí, pero tampoco pasa nada porque banderas, constituciones y leyes no tengan el menor significado en ciertas partes de España, autorizando comportamientos que escandalizan al pueblo mientras lame sus muchas llagas con una paciencia y un estoicismo verdaderamente admirables.
Ahora bien; tan pronto como los presidentes de otras comunidades autónomas han puesto el grito en el cielo las cosas han variado. Alegan, con toda la razón del mundo, que si en sus respectivas autonomías los ciudadanos han hecho grandes sacrificios para ajustar sus presupuestos, dar ahora más dinero a una autonomía que ha hecho caso omiso de las órdenes recibidas de Madrid en este sentido es una injusticia manifiesta, cuanto más porque el Gobierno catalán subvenciona los medios de comunicación, concede importantes ayudas a organismos que favorecen la sedición, tiene embajadas, siete canales de televisión públicos y númerosos agujeros negros tras los que desaparecen con rapidez los dineros del común de los españoles. Eso en nada aprovecha al pueblo catalán, claro, pero ¿a quien va importar eso a estas alturas? Lo que importa a nuestra clase política, que infecta y descompone todo el territorio nacional, es que a Cataluña se está a punto de darle más dinero y que al resto de autonomías, en cambio, no y esto, naturalmente, es intolerable. Así pues, los denominados "barones" del PP han elevado sus protestas y, aunque estos barones no llegan a media docena, su protesta ha tenido mucho más efecto que manifestaciones, huelgas y cualquier clase de protesta popular.
Esto ocurre porque a nuestro Presidente de Gobierno también la opinión del pueblo que le ha elegido le importa un bledo. Sin embargo, la opinión de la clase política al que él mismo pertenece le importa mucho y hay que tenerla contenta, no sea que se rebele. Lamentablemente, y como la solución del "café para todos" no es operativa por no aceptarla Bruelas, al señor Rajoy no le queda otro remedio que negarse a las pretensiones del ávido e incombustible D. Arturo. Es curioso que cuando Rajoy niega algo a la clase política no dice una sola palabra en público y que en cambio cuando aplica sus ya famosos recortes habla alto y bastante claro: "A mí no me gusta hacerlo, pero tenemos que elevar los impuestos para favorecer el empleo...". y así los impuestos suben y el desempleo también. ¿A qué se deberá esto?
A mi juicio, si las protestas de las autonomías han tenido éxito es porque nuestro Gobierno teme a la clase política y procura tenerla contenta. Dicha clase aceptaría encantada que Cataluña gastara más si ellas también pudieran gastar más. Todo es cuestión de dinero ¿sabeis? Es una lástima que la política monetaria esté cedida al Banco Central europeo, porque si aún estuviera en manos de nuestro Gobierno los billetes de cien euros no comprarían ni una barra de pan. En su avidez por obtener más fondos, diversos presidentes autonómicos se han mostrado inflexibles a cualquier tipo de negociación "bilateral" con Cataluña pero eso es porque desean una negociación colectiva en la que ellos también pueda participar del festín. Aceptarían sin problema que se negociara con todas las autonomías, por eso el delicuescente señor Montoro ha tenido que volverse atrás y asegurar que no existía ninguna negociación bilateral con Cataluña y que él "nunca había hablado de cifras". Barcelona, empero, lo niega y dice que estas negociaciones existen y como sobre la Moncloa ha vuelto a caer un manto de silencio, nadie sabe quien tiene razón.
El carajal se complica ¿verdad? Vamos a ver ¿hay alguien que pueda explicarlo?
El carajal se complica ¿verdad? Vamos a ver ¿hay alguien que pueda explicarlo?
Hemos de decir, y nótese que lo decimos ahora, que esta cesión supondría la ruina de España. Hay que tener en cuenta, aunque apenas se hable aún de eso, que el Banco Central europeo está comprando grandes cantidades de deuda basura, española e italiana, para mantener artificalmente bajos los tipos de interés y no deja, por lo tanto, de emitir dinero en unos momentos en que la recesión alcanza a la dulce Francia y amenaza a la poderosa Alemania. Nuestro Gobierno no ha hecho mucho caso de las recomendaciones de la Unión Europea en lo referente a la disminución del gasto público y únicamente se ha preocupado de aumentar los ingresos presupuestarios. ¿Cómo es que ahora puede hablarse de aumentar el déficit, aunque sea mínimamente?¿Qué clase de patriorismo "adorna" a nuestra clase política, si parece importarle un comino lo que pueda ser de España y de los españoles a medio plazo?
Mientras ellos "negocian" incrementos sustanciales de gastos muchos españoles han abandonado la Patria y viven en muy precarias condiciones en Alemania, Austria, Holanda y otros países civilizados. De cómo viven los que han salido de España en busca de trabajo no nos hablan los medios de comunicación, pero quien estas líneas escribe lo sabe y algún día dirá algo sobre ellas. Ahora me contentaré con decir simplemente esto: Es verdaderamente vergonzoso ver cómo viven nuestros compatriotas en Berlín, Viena u otras ciudades europeas, mientras el señor Mas sigue abriendo embajadas y creando "estruturas de estado" con cargo a los bolsllos de todos.
Pues bien; el fantasma de la recesión económica amenza peligrosamente a Europa y ésta no tardará en reaccionar. Cuando lo haga, España e Italia serán sometidas a terrbles reformas que empobrecerán aún más a sus ciudadanos y como las políticas económicas favorecedeoras del empleo no se han emprendido nunca por culpa de la crisis financiera, la tormenta llegará sin que el empleo se haya recuperado.
Entonces el Viento Aquilón arreciará fuerte y echará abajo el castillo de naipes de las autonomías españolas, bien porque desaparecerán, o bien porque algunas de ellas pasarán a convertirse en estados soberanos pero absolutamente arruinados. Sin embargo, antes de que ocurra todo eso, las antaño poderosas clases medias de estos dos paises habrán desaparecido y, en cambio, la clase política se convertirá en una especie de nueva aristocracia, porque tanto España como las autonomías pueden ciertamente desaparecer, pero la clase política únicamente desaparecerá cuando el pueblo la repudie aún más de lo que ahora la repudia.
Que así quede escrito.
JUAN
Pues bien; el fantasma de la recesión económica amenza peligrosamente a Europa y ésta no tardará en reaccionar. Cuando lo haga, España e Italia serán sometidas a terrbles reformas que empobrecerán aún más a sus ciudadanos y como las políticas económicas favorecedeoras del empleo no se han emprendido nunca por culpa de la crisis financiera, la tormenta llegará sin que el empleo se haya recuperado.
Entonces el Viento Aquilón arreciará fuerte y echará abajo el castillo de naipes de las autonomías españolas, bien porque desaparecerán, o bien porque algunas de ellas pasarán a convertirse en estados soberanos pero absolutamente arruinados. Sin embargo, antes de que ocurra todo eso, las antaño poderosas clases medias de estos dos paises habrán desaparecido y, en cambio, la clase política se convertirá en una especie de nueva aristocracia, porque tanto España como las autonomías pueden ciertamente desaparecer, pero la clase política únicamente desaparecerá cuando el pueblo la repudie aún más de lo que ahora la repudia.
Que así quede escrito.
JUAN